Nueva York, Estados Unidos.- Fortificaciones iraníes en pequeñas islas cerca del Estrecho de Ormuz refuerzan su poder para controlar esta vía marítima clave, y la reapertura del tráfico marítimo podría obligar a las fuerzas estadounidenses o aliadas a capturar algunos de esos mismos islotes.

La importancia de islas como Kharg, Qeshm y Abu Musa se vuelve cada vez más evidente al tiempo que Irán provoca una crisis económica al bloquear el tránsito de la mayoría de los petroleros por el Estrecho. Antes de la guerra, esta vía marítima transportaba cerca del 20% del petróleo crudo comercializado en el mundo; el tráfico se ha reducido drásticamente desde que inició la guerra aérea estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero.

"La navegación por el Estrecho de Ormuz exige seguir una ruta específica", dice Yossi Kuperwasser, ex director de investigación de inteligencia militar israelí y actual director del centro de expertos Jerusalem Institute for Strategy and Security. "Esta ruta pasa entre islas controladas por Irán".

Teherán ha denotado como portaaviones a sus 19 islas en el Estrecho de 160 kilómetros, instalando sistemas de radar, pistas de aterrizaje, depósitos de combustible, sistemas de misiles y plataformas de lanzamiento para submarinos y lanchas rápidas.

Reabrir el Estrecho promete ser la siguiente fase de la guerra, ya sea mediante un acuerdo de paz negociado o una operación militar. El buque de asalto anfibio USS Tripoli llegó a Medio Oriente el fin de semana transportando elementos de la 31ava Unidad Expedicionaria de Marines, específicamente entrenada para operaciones como tomar control de islas en territorio hostil.

Kharg, la isla de mayor importancia estratégica para Irán, se encuentra de hecho a cientos de kilómetros al noroeste del Estrecho en sí. Irán carga el 90% de su petróleo crudo en Kharg, convirtiéndola en el corazón latiente de su economía.

Estados Unidos lanzó un feroz ataque aéreo y con misiles contra Kharg, enfocado en destruir sus instalaciones militares. Sin embargo, el ataque no tocó las instalaciones petroleras, y analistas de mercado indicaron que buques cisterna continuaron cargando en Kharg en los siguientes días.

El Presidente Trump ha hablado repetidamente de tomar Kharg como medida de presión para obligar al régimen a soltar el Estrecho de Ormuz. Pero la toma de Kharg sería difícil porque tiene gran tamaño y está ubicada muy dentro de territorio iraní. Además, no hay garantía de que el control estadounidense de las instalaciones petroleras de Kharg obligue a Irán a ceder.

Qeshm, la isla más grande en el Estrecho de Ormuz, es crucial para el control iraní de Ormuz. Qeshm, otro punto estratégico para las exportaciones petroleras, alberga una base naval y misiles en túneles subterráneos. También es sede de una gran planta desalinizadora que Teherán ha acusado a Estados Unidos de bombardear.

Islas más pequeñas cerca de Qeshm también están fortificadas con estructuras militares, incluyendo Ormuz, al este. Kish, al oeste en el Golfo, cuenta con una pista de aterrizaje.

Quizás la más relacionada con el tránsito por el Estrecho de Ormuz sea Larak, vinculada al control del tráfico marítimo por parte de Irán y un activo militar clave para el régimen.

En apariencia una isla desierta, Larak ha albergado un sistema ruso de interferencia de comunicaciones vía satélite custodiado por infantería naval iraní y barcos de ataque rápido con misiles antibuque, de acuerdo con el Centro de Investigación y Educación Alma, con sede en Israel.

A medida que Irán ha impuesto mayores niveles de control sobre el Estrecho desde que inició la guerra, Larak ha sido utilizada por la Guardia Revolucionaria Islámica para monitorear el tráfico marítimo, dijo Max Meizlish, investigador en la Fundación para la Defensa de las Democracias y ex funcionario de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Meizlish describió a Larak como "la columna vertebral operativa del corredor".

Anteriormente, los barcos que transitaban por el Estrecho pasaban más cerca de su lado sur, más próximos a la costa de Omán. Pero al tiempo que Irán ejerce control tipo cadenero sobre el tráfico marítimo, los analistas de Lloyd's List Intelligence afirman que los buques ahora transitan por un canal entre Larak y Qeshm, bordeando la costa iraní en su camino a mar abierto. Casi todos los petroleros que han salido del Estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra tenían alguna conexión con Irán, de acuerdo con Lloyd's.

"Así no se manejaban las cosas antes de la guerra, y es un hecho realmente preocupante en lo que se refiere al control que ejerce Irán sobre el tráfico a través del Estrecho", dijo Tomer Raanan, analista de riesgos marítimos en Lloyd's, en una conferencia en línea la semana pasada.

Raanan explicó que Irán parece estar implementando un sistema de tamizaje en el que los operadores de buques deben contactar a la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), la poderosa fuerza paramilitar que dirige el esfuerzo bélico, a través de un intermediario y proporcionar documentación para obtener autorización. En un pequeño número de casos, los buques han pagado por transitar, con tarifas que alcanzan hasta los 2 millones de dólares en yuanes chinos para un petrolero de gran tamaño, añadió Raanan.

Abu Musa es donde Irán afianzó el control del Estrecho hace 55 años. Más cerca de Dubai que del territorio iraní, Abu Musa fue un protectorado británico junto con siete emiratos que hoy conforman los Emiratos Árabes Unidos.

En 1971, el Shah de Irán, respaldado por Estados Unidos, desplegó tropas en Abu Musa, junto con Tunb Mayor y Tunb Menor, durante un periodo de zozobra desatado por la retirada británica de la región. Los Emiratos Árabes Unidos mantienen hoy reclamos sobre las islas.

Dos pequeñas islas bañadas por el sol, llamadas Tunb Mayor y Tunb Menor, son los ojos de Irán en el Estrecho y, por supuesto, cuentan con fortificaciones militares. La mayor de las dos, Tunb Mayor, tiene aproximadamente 10 kilómetros cuadrados, un tamaño similar al de Key West.

Es aquí donde Irán posee el territorio más cercano a las rutas marítimas. El Estrecho en sí tiene unos 34 kilómetros de ancho en su punto más angosto, pero los barcos navegan por dos profundos canales -uno hacia el oeste, hacia el Golfo, y otro en la dirección opuesta- de sólo unos 3 kilómetros de ancho cada uno. Las islas Tunb se sitúan entre los dos canales.

Escribe a James T. Areddy a [email protected], a Roque Ruiz a [email protected] y a Max Rust a [email protected].

Traducida del inglés por Grupo Reforma