El documental Melania, centrado en la primera dama de Estados Unidos, ha generado una de las controversias más llamativas del cine reciente al registrar la mayor diferencia histórica entre la opinión de la crítica y la del público en Rotten Tomatoes.
Mientras que los críticos le otorgaron una calificación devastadora del 6 por ciento, la audiencia la impulsó hasta un 99 por ciento, una brecha sin precedentes confirmada por un portavoz oficial del sitio.
Ante las sospechas de manipulación, Rotten Tomatoes fue tajante. En un comunicado enviado a The Hollywood Reporter, la plataforma aseguró que no existe ninguna alteración en las calificaciones del público.
Las reseñas que aparecen en el Popcornmeter son verificadas, lo que significa que los usuarios comprobaron la compra de boletos a través de Fandango antes de emitir su opinión.
El contraste ha sido tan extremo que muchos de los textos críticos describen la experiencia como si los periodistas hubieran asistido "a punta de pistola".
Las pocas reseñas positivas provinieron de medios con una conocida inclinación conservadora, mientras que gran parte de las críticas negativas llegaron de publicaciones frecuentemente señaladas por sectores de derecha como liberales, lo que reforzó la lectura política del fenómeno.
Desde otra perspectiva, el 99 por ciento de aprobación del público no resulta del todo sorprendente.
El documental parece atraer a un espectador claramente autoseleccionado: seguidores comprometidos del movimiento MAGA dispuestos a pagar un boleto para ver una película sobre Melania Trump.
Entre las reseñas positivas, varios asistentes destacan el nivel de involucramiento de la primera dama en eventos oficiales, su trabajo de los últimos años y algunos vistazos a su vida personal, describiéndola como una figura elegante y disciplinada.
Más allá de la polémica, Melania ha sido un éxito de taquilla. Con 8 millones de dólares recaudados en su fin de semana de estreno, logró el mejor debut para un documental en la última década.
Incluso generó titulares adicionales cuando Amazon MGM pidió a un cine en Oregon que dejara de proyectarla debido a bromas virales en su marquesina.