Ciudad de México –Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes. Eso decía una expresión de abuelos. La verdad es que la semana comienza el domingo, cuyo nombre proviene del vocablo latino dominus, señor, dueño, amo. El lunes comienza, sí, la semana laboral. Mala manera de iniciarla es relatar este día un cuento que ciertamente puede ser tildado de sicalíptico, y aun de carente de moralidad. En tal virtud -o en tal falta de virtud- se recomienda a las personas púdicas que se abstengan de posar los ojos en esa badomía. Va el relato. Un individuo se hallaba postrado en una cama de hospital. Privado ha de haber sido el nosocomio, pues en los del Seguro faltan camas. Acostado bocabajo el tipo, su trasero se le veía como de mandril, color entre rojo y morado, y lleno de lacerias, tumefacto. El visitante vio el tafanario o traspuntín del lacerado y le preguntó lleno de inquietud: "¿Qué te sucedió?". Con voz audible apenas respondió el sujeto: "Estaba yo haciendo el amor con una mujer cuando se desprendió en pesado candil del techo y me cayó en las nalgas". "¡Caramba! -se condolió el amigo-. ¡Cómo lamento lo que te pasó!". Dijo el herido: "La cosa pudo haber estado peor". "¿Cómo?" -se sorprendió el otro. Explicó el postrado: "Si el candil se hubiera desprendido un minuto antes me habría caído en la cabeza". (No le entendí. Y perdonen mis cuatro lectores el uso de ese voquible, "nalgas", poco aceptado en sociedad, pero debemos tomar en cuenta que el hombre del relato no podía en ese momento, por su penosa condición, ponerse a buscar eufemismos).. ¡Ah, si la juventud supiera! ¡Ah, si la vejez pudiera! Los jóvenes son pobres en recuerdos y ricos en acciones, mientras a los de edad madura nos faltan capacidades y nos sobran evocaciones. No sé por qué la gorra, esa prenda tan usada en nuestros días, ha sido relacionada siempre con la gratuidad, con lo que no cuesta. Lo que se da "de gorra" es que se concede gratis. Hay decires relacionados con esa idea: "A la gorra no hay quien corra"; "Mexicanos al grito de gorra", etcétera. Cuando un hombre obtiene sin costo el servicio de una sexoservidora se dice que dio cachuchazo. Los modos de hablar del pópulo son a veces muy barrocos. El administrador del panteón municipal se sorprendió al ver a una mujer enlutada que echaba aire a una tumba con un ventilador. Le preguntó qué hacía. Respondió la señora: "Mi marido falleció hace días, y antes de morir me hizo prometerle que antes de tener relaciones con otro hombre esperara al menos a que se enfriara su tumba". En tiempos pasados los habitantes de las comarcas campesinas en algunos estados del occidente del país esperaban a que se enfriara el cuerpo de un difunto antes de amortajarlo o ponerlo en el ataúd. Sus creencias religiosas les enseñaban que si el cadáver aún estaba tibio es porque en ese momento el fallecido estaba siendo juzgado por Dios. Pues bien: Giadalupe Taddei, consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, afronta serios señalamientos de corrupción y tráfico de influencias, y ha declarado paladinamente que no renunciará a su cargo, y que esperará a que el asunto se enfríe. No faltará quien la acuse de desfachatez, y aun de cinismo. Pero así andan las cosas en la 4T, donde se ha perdido toda traza de decencia y de respeto a la ley, y donde la impunidad es inveterata consuetudo, según decían los romanos, costumbre establecida. En fin, esa plaga nos cayó, aunque no del cielo. Tan nocivo régimen, empero, está cavando ya su tumba con sus corrupciones y sus ineficiencias. Algunos observadores aseguran que el obradorismo no tardará en enfriarse. Esperemos, y -sobre todo- participemos. FIN.
MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE,
"Papalote", se llama en mis lares.
En otras partes se le nombra "cometa", "paloma" o "barrilete".
Es ese artilugio que de niños hacíamos con papel de China y tiras de carrizo, y que luego hacíamos subir por el aire atado a un cordel.
A mí me gusta el nombre "papalote" porque en náhuatl el término papalotl significa "mariposa". El rio Papaloapan es rio de las mariposas. Un niño elevó su papalote. El juguete hizo equilibrios en los hilos del viento, y se gozó en graciosos giros por el azul del cielo. Todo estaba como debía estar: el niño, el papalote, el viento, el cielo azul. De pronto, sin embargo, sucedió algo extraordinario: el cometa elevó al niño, que también hizo equilibrios en los hilos del viento y se gozó en graciosos giros por el azul del cielo.
Al escritor que me contó esto le habría gustado que el niño hubiera desapareció en las alturas, y que no se volviera a saber nada de él. Eso le daría un gran dramatismo a su relato. Pero no fue así. Después de elevar al pequeño, el papalote lo posó suavemente en la tierra.
Qué lástima, dice el escritor. Se perdió una buena historia.
¡Hasta mañana!..
MANGANITAS
¨Por AFA.
". Protestas de camioneros.".
Los del morenista bando
parecen no darse cuenta
de que hay gente descontenta
que ya se está encamionando.