-El #YoCon Maru en la apuesta electoral
-Marco y Jáuregui con menciones especiales
-Juárez coloreado de intensamente guinda
Las siguientes no son expresiones propias ni ideas editoriales de GPS, sino simples comentarios captados entre los sesudos asesores del Congreso del Estado. Es lo que dicen quienes arrastran el lápiz y hacen el trabajo, que no son los diputados, para nada, ellos nomás firman, hacen como que piensan y votan.
“Al mejor cazador se le va la liebre, pero a los de Morena se les fue un elefante; los morenistas reviven muertas, al menos leyes muertas; ¿quién pompó y quién pagó ese horror?; ahí va el dueño del oso... del osote legislativo”. Así, más o menos, el corte de las bromas y burlas en el Legislativo.
Todas las referencias son al horroroso error que aparece en la demanda de juicio político presentada ante la Cámara de Diputados el pasado martes, en contra de la gobernadora Maru Campos, firmada por los legisladores locales de Morena.
Como es sabido, usaron entre los fundamentos de la solicitud la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Chihuahua, abrogada en 2018 en medio de la implementación del obeso e inútil Sistema Nacional Anticorrupción. La que rige hoy es una ley general de carácter y aplicación nacional.
¿De quién fue el “horror”? En el documento aparecen las firmas de Cuauhtémoc Estrada, Leticia Ortega, Óscar Avitia, Jael Argüelles, etcétera, pero los diputados saben poco de leyes y nada de redactar; además, cuando lo intentan, lo hacen con alguna IA que seguido los exhibe más de lo que los ayuda.
En los pasillos de la torre legislativa apuntan a algunos asesores que tienen de adorno los morenistas, mientras que otros aseguran que la solicitud nomás se les mandó para que la firmaran, pero habría sido obra de los que sacan el trabajo en la dirigencia nacional de Morena, al mando de Ariadna Montiel. De esos que controlan también varios municipios con ediles morenos.
Como haya sido, el misil del juicio político contra Maru Campos acabó, al menos en la forma, en algo menos que un coctelito Molotov.
Tal vez por eso los diputados morenistas se hicieron los occisos con el tema, con el fin de evitar ser cuestionados por el yerro. Pero tanto legisladores como sus asesores han sido la comidilla los últimos días, con mucha razón, pues si no conocen las que están vigentes, qué control van a tener de las que pretenden aprobar.
Total, privilegiar las prisas electorales y el show mediático por encima del rigor técnico le dio a Palacio de Gobierno el escudo perfecto para victimizarse y desviar la atención de cualquier reclamo real. Al menos unos días más.
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Ahora bien, aunque es profundo el daño que ocasiona la improvisación, el procedimiento puede corregirse, según los expertos que sí dominan las leyes (y hasta donde sabemos, también hay de esos en Morena).
Dicen que la fundamentación podría subsanarse por los mismos demandantes o la Cámara de Diputados daría la pauta para reconducir el trámite.
Incluso podría volver a presentarse el escrito de forma adecuada, ahora sí con fundamentos en leyes vivas, especialmente ahora que la presidenta de la Cámara de Diputados, la panista Kenia López Rabadán, anunció que la solicitud no fue ratificada por los legisladores morenistas.
La salida jurídica es real y factible. El daño por el error-horror de forma habrá de subsanarse, pero no deja de ser un daño a la credibilidad del procedimiento.
A ver si en la segunda oportunidad echan mano de asesores capaces y conocedores integrales de leyes renovadas, mínimo.
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La reunión del movimiento #YoConMaru en el Centro de Convenciones terminó convirtiéndose en mucho más que un acto de respaldo a la gobernadora. Fue una exhibición de músculo político, cuidadosamente diseñada para enviar un mensaje tanto hacia Palacio Nacional como hacia los propios actores de la oposición.
En el escenario principal, Maru Campos ocupó la posición central, arropada por la élite panista nacional. La fotografía de un templete con más de 50 sillas quiso ser muestra de unidad, fortaleza y cierre de filas; en suma, el mensaje fue que Chihuahua sigue siendo uno de los principales bastiones del PAN en el país.
La lectura predominante entre los asistentes fue clara, tal como lo asentábamos ayer en la entrega dominical de GPS: lo que hace apenas unas semanas parecía una ruta favorable para Morena en la entidad terminó alterándose por la ofensiva emprendida desde la 4T contra la mandataria estatal.
El resultado, al menos en términos políticos, fue el reagrupamiento de un panismo que lucía disperso y que ahora encontró una causa común para movilizarse.
Junto a la gobernadora estuvieron su madre, María Eugenia Galván Antillón, así como la dirigente estatal, Daniela Álvarez, y el presidente nacional del partido, Jorge Romero; además de figuras de peso como Kenia López Rabadán, Ricardo Anaya y Elías Lixa, quienes aportaron al evento una dimensión nacional que difícilmente puede ignorarse.
La lista de invitados reforzó el mensaje. Acudieron la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez, Santiago Creel, Marko Cortés y representantes partidistas de diversos estados gobernados o influyentes para Acción Nacional, desde Jalisco hasta Querétaro, pasando por Guanajuato, Durango y Aguascalientes.
Pero, sin duda, fueron los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón los personajes principales que arroparon a la mandataria, con explosivos mensajes, muy al estilo de cada uno, que sirvieron para reforzar el mensaje central a cargo de Campos Galván.
En el ámbito local, el panismo mostró disciplina. Diputados, funcionarios estatales, legisladores federales y consejeros cerraron filas alrededor de la gobernadora, mientras que el senador Mario Vázquez y las diputadas federales Manque Granados y Rocío González participaron activamente en la convocatoria.
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Mención aparte merece el alcalde Marco Bonilla, en el marco del #YoConMaru. Además de aparecer como anfitrión por ser el acto en Chihuahua, operó la presencia de sus colegas provenientes de distintas regiones del país y movilizó a la estructura municipal que ha convertido a la capital en el principal activo electoral del PAN.
Imposible no interpretar esa participación de Bonilla como una demostración anticipada de fuerza rumbo a la sucesión estatal de 2027. Sobre todo porque al ser anunciado al comenzar el evento, el ambientador lo citó como “próximo gobernador de Chihuahua”.
Otra mención aparte sin duda es la del exfiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, quien reapareció públicamente en un evento partidista, pero además al frente de un contingente que marchó -unos cuantos al menos, porque eran puros pesos completos- por la avenida Tecnologico hacia el Centro de Convenciones.
Acompañaron al exfiscal, entre otros, Pavel Aguilar y los regidores Félix Martínez e Isaac Díaz Gurrola, en otra señal de que Jáuregui es la apuesta electoral panista por Chihuahua.
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Si Marco Bonilla estuvo pendiente ayer de lo ocurrido en la Plaza de la Mexicanidad, en Juárez, debe preocuparse...y ocuparse.
La estructura del alcalde y precandidato a la gubernatura por Morena, Cruz Pérez Cuéllar, él solito, movió alrededor del 70 por ciento de los juarenses que abarrotaron la también llamada X ; el otro 30 por ciento habría correspondido a las aportaciones de la delegación del Bienestar y a la senadora, Andrea Chávez, también precandidata a la gubernatura.
Si los números siguen proporcionalmente como van, Marco tendría que ganar Chihuahua capital por una diferencia superior al 30 por ciento y controlar el resto del estado, pues esta movilización para festejar en la X el segundo aniversario del triunfo de la presidenta, Claudia Sheinbaum, demostró que Juárez, efectivamente, es bastión intensamente guinda.