“¿Elecciones políticas?
Quien promete todo, no promete nada.”
Jodorowsky
Las reformas electorales en Latinoamérica son frecuentes, convirtiendo a la región en un laboratorio de cambio institucional con el objetivo de modificar las reglas del juego político, la competencia y la representación. Estas reformas, a menudo inestables, suelen centrarse en la reelección, el financiamiento de partidos y la equidad de género.
Tendencias Principales en las Reformas Electorales (2022-2025):
Reelección y Estructura: Países como Ecuador, México, Perú y Venezuela han modificado las condiciones para la reelección de legisladores de la Cámara Baja, mientras que México y Chile han reformado la Cámara Alta.
Barreras Electorales: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, México, Perú y República Dominicana han ajustado sus barreras legales para la representación en la Cámara Baja, buscando cambiar la dinámica de competencia.
Inestabilidad Institucional: La alta frecuencia de reformas genera incertidumbre, limitando la creación de instituciones fuertes y predecibles.
Intento de Debilitamiento Institucional: Se han documentado intentos, particularmente en México, de usar reformas para disminuir la independencia de las autoridades electorales y restringir el pluralismo.
Enfoque en Inclusión y Género: Se han implementado cambios para garantizar mayor participación de mujeres en política
En América Latina, las reformas electorales se han utilizado, en su mayoría, para fortalecer los derechos de ciertos sectores de la ciudadanía, incrementar la confianza en el sistema democrático, fortalecer a los partidos políticos y/o democratizar ciertos espacios públicos. En esta región, reformar se ha convertido en la respuesta favorita de las y los tomadores de decisiones para enfrentar problemas vinculados con el funcionamiento de las instituciones, la debilidad de las organizaciones políticas y la percepción que posee la ciudadanía para con la política, como evidencia el trabajo de Flavia Freidenberg.
Estos constantes cambios al sistema electoral han provocado la atención de las y los investigadores. La literatura vinculada a los procesos reformistas se ha centrado en registrar, describir y evaluar estas modificaciones proponiendo, a su vez, nuevas correcciones. A pesar de la existencia de estudios comparados en la región, muy pocos de estos evalúan las reformas de manera temporal. El Observatorio de Reformas Políticas en América Latina, un proyecto conjunto de la Secretaria para el Fomento de la Democracia de la Organización de los Estados Americanos y del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha llenado este vacío de conocimiento mediante la indagación, registro y evaluación de las reformas desde 1977 hasta la actualidad.
Uno de los cambios más comunes de los países de América Latina ha sido el realizado sobre los sistemas electorales de los legislativos, es decir, las reglas que definen cómo se accede y distribuye el poder en estos espacios. De acuerdo con Boix, este tipo de modificaciones buscan cambiar la manera en que se compite por los puestos de poder alterando la distribución de este. En consecuencia, la reglas que definen cómo se eligen a las y los representantes del Poder Legislativo son de vital importancia, pues la normativa puede definir los incentivos de los actores, el modo en que las organizaciones políticas compiten y qué grupos y/o sectores -raciales, territoriales, ideológicos, entre otros- tienen más probabilidades de acceder al poder.
La evaluación de estos datos concuerda con lo señalado por Flavia Freidenberg en su análisis sobre las reformas electorales en América Latina. Reformar se ha convertido en la respuesta inmediata de las y los tomadores de decisión ante las demandas de la ciudadanía, pero también en una respuesta a los intereses de las élites políticas que utilizan las reglas como un espacio para maximizar el poder. A diferencia de Europa, que ha sido mucho más conservadora en el cambio de las reglas de juego, la frecuencia de las reformas en América Latina parece indicar que estos cambios se han realizado de manera constante, apresurada y con extrema reiteración.
A la frecuencia de estos cambios se le suma el hecho de que no se trata de alteraciones menores de las reglas de juego. Las reformas al sistema electoral de los legislativos de América Latina han afectado distintas dimensiones de estos sistemas. Estos cambios incluyen al principio de representación, la fórmula electoral, el número de miembros de la cámara, el número de distritos electorales, la estructura del voto, el número de años de mandato, la posibilidad de reelección, la existencia de una barrera legal y la revocatoria en el Legislativo.
Otro aspecto que se ha mantenido relativamente estable dentro de los sistemas electorales del Legislativo es la posibilidad de reelección por parte de los representantes. De los países de la región, sólo cuatro (Ecuador, México, Perú y Venezuela) cambiaron las condiciones para que miembros de la Cámara Baja se reelijan. Para la Cámara Alta, sólo Chile y México han reformado este apartado.
Estos constantes cambios a las reglas del sistema electoral y a las dimensiones del mismo sólo fomentan incertidumbre sobre cómo se eligen los cargos y la forma en que las organizaciones políticas y la ciudadanía participan. Sin reglas claras ni estabilidad de cómo se eligen a las y los representantes existe poca posibilidad de crear instituciones fuertes que produzcan resultados predecibles y que permitan, a su vez, un grado de gobernabilidad. Reformar debería ser un proceso producto de un análisis exhaustivo, pero la frecuencia de estos cambios en América Latina parece indicar lo contrario.
En México tenemos ejemplo de como la presidenta de la Republica esta empecinada en imponer sus reformas a como de lugar, con su mismo partido, Morena, en donde encuentra resistencia, de esto el llamado 4T y sus aliados no han obtenido consensos de unidad, existe un golpeteo grave derivado de que el PT y Ecologista con estos movimiento electorales pasarían a ser historia, sin representación proporcional, además de la disminución de lo recursos económicos e influencia en los tres poderes de la Unión.
Cabe señalar que Morena se encuentra en una posición como la del PRI que ejercieron por 70 años, ellos quieren lo mismo o más. Es decir, lo partidos satelices representan la llamada. - La Tiranía de las minorías – que solo refleja con los partidos minoritarios como enredaderas en el árbol se lo chupan ya que de lo contrario no sobrevivirían. Su posición es clara – Sin mi no existe –
El contexto político de las minorías aliadas de Morena: Se argumenta que en las democracias actuales, la búsqueda de inclusión y respeto a las minorías se ha distorsionado, permitiendo que grupos pequeños con gran capacidad de presión (o con posiciones clave en gobiernos de coalición) condicionen la gobernabilidad.
La democracia no inicia en las elecciones sino con en el dialogo.
Salud y larga vida
Profesor por Oposición de la Faculta de Derecho de UACH
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