"Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”. — Simón Bolívar
Rezago educativo, reflejo del México desigual. Más de 24 millones de personas viven bajo el manto de la exclusión educativa; es decir, el 24.2% de la población total mayor de 15 años de edad no ha concluido su educación básica. De ellos, 15.1 millones viven en zonas urbanas y 9.2 millones en zonas rurales, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) lo confirman. Sumado a esto, más de la mitad de los adultos no tiene estudios completos de media superior, y solo el 17 % concluye sus estudios universitarios.
Este rezago, según expertos, es producto de una infraestructura escolar deficiente (falta de agua y luz), baja calidad en la enseñanza, disparidades socioeconómicas, recortes presupuestales en evaluación educativa, cierre de escuelas por paros y huelgas, pobreza y marginación, desintegración familiar, embarazos adolescentes, adicciones y reclutamiento de niños y adolescentes por parte de grupos delictivos y criminales.
Informes recientes de la OCDE (Education at a Glance 2025/2026) señalan que México se posiciona en los últimos lugares entre los países miembros en inversión educativa, titulación universitaria y aprendizajes fundamentales. Destaca por ser el país que menos invierte por estudiante, con una grave crisis en cobertura de educación media superior y deserción escolar. Once de cada 100 niñas y niños en educación básica no asisten a la escuela y 4 de cada 10 jóvenes de 25 a 34 años no han concluido la educación media superior.
La Nueva Escuela Mexicana, implementada con obligatoriedad en el ciclo escolar 2023-2024, según expertos de talla nacional e internacional, ha sido un fracaso institucional. El rezago escolar sigue presente en cada rincón del territorio nacional por la falta de capacitación docente, la cual se encuentra en una etapa crítica. Datos revelan que hasta el 60% de los maestros no asiste a programas de actualización adecuados. A esto se suma la escasez de personal en zonas rurales y la insuficiente formación tecnológica. La eliminación de evaluaciones estandarizadas y los resultados negativos en pruebas internacionales como PISA limitan la calidad educativa. La 4T ha priorizado la educación de narrativa política en lugar de fortalecer asignaturas propias para el desarrollo formativo del alumno, como matemáticas, lectura y ciencias. Como ejemplo, existe un grave rezago en matemáticas, con puntajes equivalentes a los del año 2003.
A pesar de que Morena y sus alfiles, en todos los foros, afirman que “la educación no es un privilegio, es un derecho del pueblo” y que “la educación es el motor de la transformación”, esto se contrapone cuando escuchamos afirmaciones como la del expresidente López: “Morena obtiene sus votos con la gente más ignorante; entre más analfabetismo, más apoyo a Morena”, o cuando escuchamos a la titular del Ejecutivo decir: “He recomendado mucho a la subsecretaría que no se lleven tantas materias en la preparatoria. No se necesitan tantas materias… Yo estudié en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, llevábamos cuatro materias y llegué hasta el doctorado”. Como estrategia para eliminar el rezago educativo, no hay una relación lógica entre el decir y el hacer.
El Paquete Económico 2026, aprobado por la mayoría oficialista, priorizó la entrega directa de becas: más de 185 mil millones de pesos, un aumento del 36.6%, particularmente en la Beca Universal Rita Cetina (para estudiantes inscritos en primaria y secundaria). Esto redujo el presupuesto disponible para infraestructura educativa, capacitación de docentes y educación superior. Apostaron más por la inmediatez electoral que por la calidad educativa.
Como dijera el escritor Jonathan Hennessey: “La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que quiere ser libre”.
México merece y requiere urgentemente una educación de calidad y excelencia, fundamental para el desarrollo del país. Anhelar una educación de primera y no de cuarta no es traicionar al pueblo.
Sumemos voces.