-Contrastes y legado marcan el informe

-Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde ausente

- Viene la discusión de la polémica Reforma Electoral


Si algo resume el informe rendido por la gobernadora Maru Campos ayer en el Centro de Convenciones, tras el envío formal al Congreso del Estado, es el anuncio de lo que será su legado de infraestructura para la entidad y el contraste político con la Federación.

La mandataria -centrada los años previos en poner orden financiero en el estado y en una obra social significativa, aunque poco visible para efectos promocionales- hizo anuncios de inversión en infraestructura para darle impulso al desarrollo de la entidad, en lo que puede considerarse como una parte relevante de lo que dejará como herencia.

Pero su mensaje no se limitó a la numeralia, las métricas, indicadores y balances. Con el informe comenzó la última parte de su administración, marcada por desafíos electorales que van desde la elección del candidato del PAN para sucederla hasta una contienda constitucional que parece cuesta arriba.

En el marco de los mensajes políticos, Campos Galván dio muestras de no achicarse frente a las amenazas: una 4T dispuesta a pelear las gubernaturas que le faltan por ganar, aspirantes morenistas desatados y reformas en puerta orientadas a disminuir a los opositores al régimen.

La presencia de sus colegas Tere Jiménez, de Aguascalientes; Libia García, de Guanajuato; y Mauricio Kuri, de Querétaro; además de parte del Comité Ejecutivo Nacional del PAN con el dirigente, Jorge Romero Herrera, a la cabeza, mandaron la señal de que el albiazul también buscará retener Chihuahua y la mandataria tiene para dónde hacerse una vez que acabe su sexenio.

Porque la salida también es vital en medio de la sucesión. No necesita solamente entregar el estado con tranquilidad, sino encontrar una nueva trinchera que la mantenga vigente, ni modo que vaya a retirarse de la actividad política después de haber ocupado la gubernatura.


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Desde la primera estructura -ordenar, rescatar, priorizar, consolidar- el mensaje de Maru fue claro. En tiempos donde el discurso nacional privilegia maniqueas reseñas históricas y la confrontación ideológica, Chihuahua sigue por otra ruta.

Mientras desde el centro del país se cuestiona a calificadoras y organismos autónomos, aquí se presume haber escalado posiciones ante Fitch Ratings y HR Ratings; mientras el discurso federal romantiza la ruptura con el pasado, el estatal reivindica el orden financiero como condición del futuro.

Sin romper con la Federación, la mandataria insistió en marcar su distancia. Sin mencionar nombres, dejó claro que no comparte la lógica de que la mayoría pueda redefinirlo todo.

También puso de relieve el contraste en lo social. Frente al modelo federal de transferencias directas como eje casi exclusivo de política pública, defendió la presencia territorial con comedores, estancias, atención médica estatal con MediChihuahua.

Cuando el discurso federal apela con frecuencia al agravio histórico y a la polarización política, Campos Galván eligió para cerrar otra simbología, la de la identidad regional, dignidad norteña, rechazo al victimismo.

“Ni el rencor con España, ni con Estados Unidos, ni con los neoliberales”, dijo la gobernadora. El comentario es todo menos casual. Es un contraste directo con la retórica nacional que ha hecho del pasado un instrumento político permanentemente presente.

Y cuando afirmó que “el Estado no se entrega” y “esto no se ha terminado”, el tono fue enteramente político. Fue un mensaje dirigido al exterior, pero también hacia adentro, para el sector privado, clase media urbana, población rural y votantes que buscan estabilidad frente a la incertidumbre nacional.


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Durante su mensaje, Maru Campos solo tuvo algo de apoyo visual para reseñar las obras estatales por buena parte de los municipios de la entidad. Pero desde el comienzo pudo verse que traía dominio de los datos de su informe y hasta el santo y seña de sus invitados.

Mencionó de uno por uno a generales de la Defensa, Fuerza Aérea y Guardia Nacional; a liderazgos políticos como Miguel Ángel Mancera, experredista y exjefe de Gobierno de la Ciudad de México; Santiago Creel y Fernando Gómez Mont, exsecretarios de Gobernación; la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán; y al dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera.

Tampoco dejó afuera a invitados locales, como los líderes del magisterio federal y estatal, Eduardo Zendejas y Manuel Quiroz Carbajal, ambos en proceso de sucesión; a los dirigentes del Sindicato de Salud y de la burocracia estatal, Pablo Serna y Xóchitl Reyes Castro; así como cabezas del sector privado, con Leopoldo Mares Delgado al frente.

Agradeció también la presencia de los exgobernadores Fernando Baeza, su sobrino Reyes y Patricio Martínez. Nomás faltaron dos de sus antecesores, uno escondido en el fuero que le regaló Morena y otro sin señal de Telcel en el Cefereso del Altiplano.

A los alcaldes panistas de su partido (Marco Bonilla de Chihuahua, Jesús Valenciano de Delicias, Chava Calderón de Parral y Humberto Pérez de Cuauhtémoc) los mencionó en bola sin decir sus nombres, tal vez para evitar molestos aplausómetros. Pero les agradeció su trabajo al comienzo del informe y en los segmentos en que enlistó, casi de memoria, las obras en cada municipio.

El alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, decidió recurrir a eso de hacer política en ausencia, en interesante señal de distancia política e institucional. De cara a la selección interna morenista de postulaciones ya no podía verse tan cerca de su excorreligionaria Maru.


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Al fin la espera terminó. Justamente ayer la gobernadora, Maru Campos, en el marco de su informe, anunció las seis obras viales que vienen para la capital.

Son un complemento perfecto para las obras que tiene en desarrollo la administración de Marco Bonilla al norte, poniente y oriente, porque vendrán a darle mayor flujo al tráfico.

Desde hace 15 días, el alcalde Bonilla adelantó que los anuncios correspondían a la gobernadora y pidió a los medios que le cuestionaban, que estuvieran atentos a los mismos.

Ayer por fin fueron develados; para muchos, la mandataria se voló la barda, porque habrá obra por todos lados, incluso pavimentación en el camino que conduce a Labor de Terrazas desde la salida a Cuauhtémoc. Eso nadie lo esperaba.

Eso es muestra de la voluntad que tiene la Jefa del Ejecutivo por seguir mejorando la capital del estado.


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Será crucial a partir de hoy, la discusión que se abra en el Congreso de la Unión sobre la iniciativa de reforma electoral que en la apuesta de “todo o nada”, presentó el pasado miércoles la presidenta, Claudia Sheinbaum.

En el inter hubo interesantes incidentes y declaraciones que harán doblemente polémico el debate legislativo en esta primera semana de marzo.

Por el lado de los morenistas, la senadora Andrea Chávez aparece entre las legisladoras de la Cámara Alta que el fin de semana salió a explicar a sus bases los alcances de la reforma.

La juarense externó que la iniciativa atiende a una promesa de campaña que termina con las imposiciones de los partidos en las listas plurinominales, fortalece el voto directo y termina con “los acuerdos en lo oscurito”.

A su vez, en una declaración que solo le echa más sal a la herida, el responsable de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, Pablo Gómez, aseguró que “en el INE nunca dicen lo que ganan ni lo que gastan”, acusó que con los Oples sufre una “atrofia burocrática” y que la reducción del 25 por ciento en el gasto to no afectará su operatividad.

El otro dato que meterá en un brete al PRIAN al momento de la discusión en tribuna, es que en su momento propusieron la reducción en los plurinominales.

El escenario está listo, solamente se espera que las y los legisladores estén a la altura de la importancia del tema y no conviertan el debate en un pleito de verduleras.

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Habrá que indagar los motivos y la estrategia de presidenta Claudia Sheinbaum para dedicar el viernes y sábado a Sinaloa, luego de la intensa semana en donde la agenda mediática la ocupó sobradamente el abatimiento de El Mencho, el domingo 22 de febrero.

Acompañada por el polémico gobernador Rubén Rocha y parte de su gabinete, dijo desde Culiacán que “Sinaloa no está solo, su presidenta y México están con ustedes”.

Y ya envalentonada le mandó decir a Trump de que “ellos también tienen que hacer su parte” porque de ahí procede el arsenal para los grupos del crimen organizado, e insistió en que “la soberanía no se negocia”.

Es evidente que el propósito central de la gira fue mandar un mensaje de tranquilidad a los sinaloenses, pues si bien en los datos oficiales se reporta una reducción del 50 por ciento en los homicidios diarios entre junio de 2025 y enero de 2026, la percepción de inseguridad en Culiacán y Mazatlán alcanza un preocupante 88.3 por ciento.