En las últimas semanas, una servidora ha sido testigo del respaldo y la solidaridad de miles de personas de todo México que, a través de redes sociales, cartas o de manera personal, me han hecho saber que no camino sola en la defensa de ciertas convicciones fundamentales para la vida pública de nuestro país.
Ese apoyo es una señal de que México sigue siendo una nación plural, libre y con anhelo de una verdadera democracia; un país donde millones de ciudadanos aún creen en el valor de las instituciones, en el respeto a la ley y en una política que sirva a las personas antes que a los intereses de grupo.
Para una servidora ha sido especialmente valioso el respaldo de las y los chihuahuenses. A todos ellos les agradezco con el corazón, porque su confianza no está depositada únicamente en una gobernadora, sino en una visión de gobierno que coloca en el centro la dignidad humana, la libertad y el combate permanente contra el dolor evitable y el abandono.
Gracias al trabajo sostenido de estos años, hoy son cientos de miles de chihuahuenses quienes confían en que es posible construir un estado más seguro, más justo y con mayores oportunidades para todos. Aquí en el norte tenemos muy claro que esa confianza se gana todos los días con resultados, cercanía y responsabilidad.
Con el agradecimiento viene también la reafirmación de nuestro compromiso. Desde el primer día de esta administración hemos tenido una convicción muy clara: gobernar significa responder a los problemas reales de las personas.
Por ello, todos los esfuerzos de este gobierno tienen una misma dirección: proteger la dignidad humana allí donde ésta se encuentra amenazada por la pobreza, la enfermedad, la violencia, el abandono o la falta de oportunidades.
Somos conscientes de las necesidades de nuestra tierra y de nuestra gente. Por eso nuestro propósito ha sido construir soluciones duraderas que permitan a las familias vivir con mayor seguridad, dignidad y esperanza.
Al hablar de dignidad, hay un principio elemental que siempre ha guiado mi convicción como gobernante: ninguna persona debería carecer de aquello que resulta indispensable para la vida.
Por eso el acceso al agua ha sido una prioridad para esta administración. Durante demasiado tiempo, estas obras fueron relegadas por gobiernos que privilegiaron aquello que genera rentabilidad política inmediata sobre aquello que cambia verdaderamente la vida de las personas.
Hoy podemos afirmar con orgullo que más de 390 mil chihuahuenses cuentan por primera vez con acceso a agua potable o drenaje gracias a las acciones emprendidas por este gobierno. Detrás de cada cifra hay una familia que vive con mayor salud, una comunidad con mejores condiciones y una persona cuya dignidad ha sido reconocida. Eso es gobernar con sentido humano.
Pocas expresiones de abandono resultan tan dolorosas como la imposibilidad de acceder a la salud.
Mientras en México millones de personas observan el deterioro de instituciones que deberían protegerlas, en Chihuahua decidimos actuar. Así nació MediChihuahua: una política pública profundamente humanista que parte de una idea sencilla pero poderosa: ninguna persona debe enfrentar sola la enfermedad por falta de recursos.
Hoy más de 800 mil personas han recibido consultas, medicamentos o estudios médicos gratuitos a través de este programa. Cada atención representa sufrimiento evitado, incertidumbre reducida y vidas que pueden seguir adelante con mayor tranquilidad.
Combatir el hambre no es únicamente una obligación administrativa; es un imperativo moral. Ninguna sociedad puede considerarse justa cuando miles de personas enfrentan dificultades para acceder a una alimentación suficiente y digna. Por ello impulsamos NutriChihuahua, una estrategia integral que articula esfuerzos institucionales para atender una de las necesidades más elementales del ser humano.
Gracias a este esfuerzo, más de 400 mil personas reciben actualmente apoyo alimentario en todo el estado, incluyendo miles de familias de la Sierra Tarahumara. Detrás de cada apoyo existe una convicción profunda: ninguna persona debe quedar condenada al olvido.
Existe una responsabilidad irrenunciable de todo gobierno: defender la ley y proteger a los ciudadanos frente a quienes pretenden imponer la violencia.
México atraviesa momentos complejos. Hoy observamos con preocupación cómo surgen señalamientos, investigaciones y evidencias que vinculan a actores políticos con organizaciones criminales que durante años han sembrado miedo y destrucción en amplias regiones del país.
Frente a esa realidad, nuestra posición ha sido clara y seguirá siendo la misma: no hay espacio para la ambigüedad cuando se trata del crimen organizado.
En Chihuahua creemos en el Estado de derecho. Creemos en las instituciones. Creemos que la política debe estar al servicio de los ciudadanos y nunca subordinada a intereses criminales.
Por ello hemos impulsado una estrategia integral de seguridad como Centinela, que combina inteligencia, tecnología, coordinación institucional y profesionalización policial. Gracias a estos esfuerzos, hemos logrado reducir en un 18 por ciento los homicidios dolosos y fortalecer la capacidad operativa del Estado en todo el territorio.
La próxima inauguración de Torre Centinela representa precisamente esa visión: más capacidad para proteger a las familias, más inteligencia para combatir a quienes generan violencia y más presencia del Estado donde durante años otros pretendieron imponer el miedo.
Hoy podemos afirmar con serenidad y firmeza, que Chihuahua avanza por la ruta correcta.
Sabemos que aún existen enormes desafíos. Sabemos que queda mucho trabajo por hacer. Pero también sabemos que hemos demostrado que es posible gobernar con resultados, con sensibilidad humana y con respeto irrestricto a la ley.
Nuestra causa es la dignidad de las personas. Por eso seguiremos trabajando para reducir el sufrimiento evitable, combatir el abandono, ampliar oportunidades y fortalecer las instituciones que garantizan la libertad y la seguridad de todos.
Una servidora tiene claras sus prioridades. Así ha sido desde el inicio de mi vida pública y así seguirá siendo mientras tenga el privilegio de servir a Chihuahua.
Porque gobernar, al final, consiste en algo muy sencillo y profundamente humano: impedir que más personas sean olvidadas.