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De qué tamaño será la desesperación y ambición del régimen por hacerse de Chihuahua que, al viejo estilo del PRI represor, gandalla y centralista reduce la autonomía del Estado y asfixia con recortes presupuestales.
Tan sólo la semana pasada la Corte Suprema del Pueblo (CSP), antes SCJN, echó para atrás un acuerdo de 2024 en el cual el Gobierno del Estado implementaba medidas para blindar al ganado de Chihuahua del gusano barrenador.
La infestación del gusano barrenador, que había sido erradicada muchos años atrás, regresó con mucha fuerza desde que el sexenio federal 2018-2024 abrió las puertas de par en par al ganado proveniente de Sudamérica.
La irresponsable medida tomada por Andrés López y ratificada por Claudia Sheinbaum ha provocado más de 14 mil casos de contagio en animales y humanos que, a la postre, obligó al Gobierno de Estados Unidos frenar a la importación de reses desde México.
Los ganaderos de Chihuahua han perdido más de 700 millones de dólares por la negligencia de la federación, que ya perjudica también a entidades como Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Puebla, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León, más lo que se acumulen en las próximas semanas.
Una de las actividades primarias más importantes del estado es precisamente la ganadería, por lo que el Ejecutivo estatal no hizo más que ponerse las pilas y blindarla para que no llegue el gusano barrenador a Chihuahua.
Pero, fiel a la cerrazón del régimen, la Corte Suprema del Pueblo (CSP) obedeció los designios de Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) - cualquier similitud entre estas siglas no es casualidad- para derribar los acuerdos del Gobierno del Estado, dejando vulnerable a la ganadería local con el riesgo de contagio del terrible gusano barrenador, y a los consumidores expuestos a enfermarnos con el bicho, tal como viene sucediendo en otras entidades federativas.
No satisfechos con afectar la economía de Chihuahua, la CSP -la corte del acordeón- asestó otro golpe a la autonomía del Estado.
Fíjense ustedes qué tanta mala leche de la federación con Chihuahua.
Los ministros del acordeón eliminaron algunos artículos de una reforma de ley que aprobó el Congreso local en 2024, donde limitaban a 10 años el uso de camiones urbanos para el servicio de transporte público en Chihuahua, so pretexto de proteger el derecho al trabajo y a la igualdad.
Estos hijos del acordeón no tienen la vocación ni el talento, muchos menos la capacidad para dictar sentencias en favor del pueblo, y eso que el régimen de la 4T ya modificó más de 72 artículo de 136 que tiene la Constitución.
Los espurios togados dejaron sin protección a los usuarios del transporte público y otorgan patente de corzo a los concesionarios para que presten servicio con unidades viejas, ah, pero en buen estado, justifican, y con el peligro latente e inminente de sufrir fallas constantes y sufrir accidentes.
La medida sugiere cometer el mismo error del Ejecutivo federal anterior y de la que despacha ahora, con el Tren Interoceánico, que consintieron la compra de máquinas y vagones chatarra que en el Reino Unido y en Estados Unidos ya habían retirado del servicio público, además de la corrupción en la adquisición de balastro corriente para asentar las vías, provocando el descarrilamiento y muerte de 14 personas.
Increíblemente, la federación está más enfocada en ridiculizar a las autoridades de Chihuahua y proteger a presuntos delincuentes y prófugos de la justicia como Duarte y Corral, arrebatando las facultades para enjuiciarlos acá por los multimillonarios quebrantos a las finanzas estatales, que respetar la autonomía y determinación del estado.
En vez de andar con revanchas, venganzas y envidias, CSP y CSP, es decir, la Corte Suprema del Pueblo y Claudia Sheinbaum Pardo, deberían apostar porque resuelvan en favor de los chihuahuenses los amparos que tienen atorados miles de millones de pesos por concepto de predial que no pagan grandes corporativos, que no ingresan a las arcas municipales ni permiten la construcción del relleno sanitario.
En serio, Chihuahua ni los chihuahuenses merecemos el trato miserable de la federación, su corte y FGR carnal.
Con la riqueza que generamos en estas tierras, los recursos naturales que poseemos y la calidad de trabajo que nos coloca como el principal exportador del país y el que menos trabajo informal genera, no necesitamos del centralista y corrupto pacto federal.
Con la mano en la cintura y sin la paternidad asfixiante y criminal del régimen comunista, nos alcanza para mantener las pensiones y becas a adultos mayores, estudiantes y emprendedores, y para recuperar la infraestructura carretera y la seguridad, siendo la última frontera libre, o la primera hacia el Bravo. Como quieran.
Es mejor que escuchen y dejen de lado la soberbia porque ya nos colmaron la paciencia, o como dicen en Tabasco “ya nos llenaron el buche de piedritas”; calmen sus apetitos insanos de gobernarnos a la fuerza, con el terror y la venganza, y sepan que acá no vamos a permitir la entrada del narcogobierno.
Chihuahua no será parte de la República chavista de Morena (RCHM).
Es cuanto.