Chihuahua, Chih.- Este sábado 19 de septiembre de 2026, en punto de las 12:00 horas, tiempo del centro de México, todo el país será escenario de un amplio ejercicio de prevención y protección civil: el Segundo Simulacro Nacional 2026, convocado por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), en el que autoridades, instituciones, empresas, escuelas, familias y ciudadanía pondrán a prueba su capacidad para reaccionar ante una emergencia de gran magnitud.

La jornada tendrá una particularidad que permitirá que prácticamente toda la población esté involucrada: además de los sistemas de alertamiento disponibles en las entidades que cuentan con ellos, los teléfonos celulares recibirán un aviso masivo mediante la tecnología Cell Broadcast, por lo que el sonido de alerta podrá tomar por sorpresa a quienes no estén enterados de que se trata de un simulacro.

El mensaje será un ejercicio de prueba y estará identificado como tal, por lo que la población no deberá entrar en pánico ni interpretar el aviso como un terremoto real. El sistema de difusión celular permite enviar la alerta de manera masiva a los dispositivos compatibles dentro de las zonas de cobertura, sin funcionar como un SMS convencional y sin requerir una aplicación específica.

La convocatoria oficial establece que el simulacro se efectuará el sábado 19 de septiembre a las 12:00 horas, con cinco hipótesis sísmicas distintas diseñadas para representar las características de riesgo de diferentes regiones del territorio nacional.

El 19 de septiembre quedó grabado en la memoria de México debido a dos terremotos devastadores ocurridos con 32 años de diferencia: el de 1985 y el de 2017.

El primero ocurrió el 19 de septiembre de 1985, cuando un poderoso terremoto de magnitud 8.1 sacudió gran parte del centro del país y provocó una de las mayores tragedias de la historia moderna de México, particularmente en la Ciudad de México.

Luego el 19 de septiembre de 2017, exactamente 32 años después del terremoto de 1985, un sismo de magnitud 7.1 volvió a estremecer al centro de México.

Lo más impactante es que aquel terremoto ocurrió apenas unas horas después de que se había realizado el simulacro conmemorativo de ese mismo año.

Por ello, el 19 de septiembre se convirtió en una fecha particularmente significativa para recordar que un simulacro no es un juego ni un simple acto protocolario, sino una oportunidad para practicar lo que una persona, una familia, una empresa, una escuela y las autoridades deberán hacer cuando una emergencia verdadera ocurra.

Un simulacro tiene como finalidad principal entrenar a la población antes de que ocurra una emergencia real.

Durante un simulacro se puede comprobar, entre otras cosas:

* Cuánto tiempo tarda una persona o un grupo en evacuar.

* Si las rutas de evacuación están despejadas.

* Si las puertas de emergencia funcionan correctamente.

* Si existen obstáculos que puedan impedir una evacuación.

* Si las brigadas saben qué hacer.

* Si las personas conocen los puntos de reunión.

* Si existen zonas seguras dentro de los inmuebles.

* Si los sistemas de comunicación funcionan.

* Si las autoridades pueden coordinarse adecuadamente.

* Si las familias tienen un plan de emergencia.

* Si se contempló la atención de niñas, niños, adultos mayores, personas con discapacidad y mascotas.

* Si existen riesgos adicionales, como instalaciones eléctricas, tanques de gas, objetos pesados o estructuras que pudieran caer.

En otras palabras, el simulacro permite detectar errores antes de que esos errores puedan costar vidas.

El territorio nacional está relacionado con la interacción de cinco placas tectónicas: Norteamericana, Cocos, Pacífico, Rivera y Caribe.

Los movimientos y la interacción entre estas placas generan una actividad sísmica que hace indispensable mantener mecanismos de vigilancia, alertamiento, preparación y respuesta.