Chihuahua.- Por tercera vez en la historia reciente de Chihuahua, la tradicional fiesta que se realizaba en el Palacio de Gobierno el 15 de septiembre para conmemorar el Aniversario de la Independencia se canceló: la primera fue en el gobierno de Duarte, cuando había sufrido el accidente en el helicóptero; la segunda por la pandemia de COVID-19 en la administración de Javier Corral, y este año en que sólo se ofrecerá el festejo para la población en general para evitar dispendios, según lo había declarado la gobernadora Maru Campos.
La recepción privada que durante años acompañó al Grito reunía en el interior de Palacio de Gobierno a funcionarios, empresarios, legisladores, dirigentes partidistas y representantes de distintos sectores, mientras en el exterior miles de personas acudían a la Plaza del Ángel. La decisión anunciada para este año elimina nuevamente esa convivencia y deja como único festejo una celebración abierta a la ciudadanía.
Durante el gobierno de César Duarte, la fiesta privada formaba parte de los actos de la noche del 15 de septiembre y llegó a concentrar a cientos de invitados. La recepción adquirió relevancia por la presencia de integrantes de los grupos políticos y empresariales del estado, además de funcionarios de la administración estatal y sus familias.
El antecedente de suspensión ocurrió en la parte final de ese periodo de gobierno, después del accidente de helicóptero que sufrió Duarte en agosto de 2015 y que obligó al mandatario a someterse a una cirugía de columna. Aunque el gobernador finalmente encabezó el Grito, la recepción privada fue cancelada en aquella ocasión.
La convivencia al interior de Palacio volvió a formar parte de la celebración durante la administración de Javier Corral. La austeridad fue uno de los temas recurrentes en ese gobierno, aunque los festejos del Grito implicaron importantes desembolsos. El Diario documentó que en 2017 se destinaron 5 millones 455 mil 927 pesos a la celebración y que en 2018 el gasto alcanzó 7 millones 746 mil 999 pesos, para un acumulado de 13.2 millones en los dos primeros años.
En 2018, ante los cuestionamientos por el costo de la celebración, el Gobierno estatal explicó que dentro de Palacio no ofreció una cena formal, sino alimentos como tamales, elotes, pozole, gorditas, empanadas y enchiladas a los asistentes. Con ello quedó documentada la permanencia de la convivencia privada al interior del edificio durante esa administración.
El esquema cambió de manera radical en 2020, cuando la pandemia de COVID-19 obligó a suspender las celebraciones presenciales y las reuniones que tradicionalmente acompañaban al Grito. Las autoridades restringieron el acceso a Palacio y el festejo fue trasladado a un formato sin concentración de ciudadanos, con transmisiones a través de medios digitales.
Las restricciones sanitarias continuaron en 2021, ya durante el primer año de gobierno de Maru Campos. En ese momento tampoco hubo una celebración normal con presencia de ciudadanos, por lo que la recepción y las actividades tradicionales quedaron nuevamente fuera del formato habitual de los festejos patrios.
A partir de 2022 la celebración recuperó su carácter presencial. Con el regreso de los eventos masivos también regresó la presencia de invitados especiales en Palacio. En 2023, El Diario documentó la llegada de funcionarios y representantes de distintos sectores al inmueble antes de la ceremonia encabezada por Campos, mientras en la Plaza del Ángel se desarrollaba el espectáculo abierto a la población.
La recepción privada continuó durante los siguientes años. En 2024 el esquema volvió a combinar el espectáculo multitudinario en la Plaza del Ángel con la presencia de invitados dentro del Palacio de Gobierno, mientras que en 2025 El Diario documentó nuevamente el ingreso de funcionarios y sus acompañantes al inmueble durante la noche del Grito.
Este año, sin embargo, Campos decidió eliminar nuevamente la convivencia privada. La gobernadora anunció que no habrá fiesta para empresarios, integrantes de la sociedad civil, diputados ni otros invitados dentro del Palacio y que la celebración estará dirigida a la población que acuda a la Plaza del Ángel.
“Vamos a hacer una fiesta ahora en Palacio de Gobierno nada más para el pueblo”, declaró la mandataria. Explicó que no habrá una celebración para empresarios, sociedad civil, diputados ni para otros sectores y que el festejo se realizará en el exterior del inmueble.
El secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, dijo que desconocía qué ocurrirá al interior de Palacio porque esa parte no corresponde a su área, aunque señaló que las dependencias involucradas trabajan desde semanas atrás en los operativos de protección civil y seguridad para la noche del 15 de septiembre.
De la Peña Grajeda señaló que lo fundamental será la celebración en el exterior y la participación de la ciudadanía. Añadió que el Grito constituye una fecha que debe recordar a los mexicanos lo que los une y que la parte más importante del festejo estará en la Plaza del Ángel.
El secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo Vázquez, tampoco proporcionó una cifra sobre el ahorro que representará cancelar la recepción privada. Al ser cuestionado sobre cuánto dejará de gastar el Estado por eliminar la fiesta tradicional dentro de Palacio, respondió que lo importante es que habrá un festejo para toda la población.
La decisión representa nuevamente un cambio en una tradición que durante años tuvo dos escenarios: la ceremonia y espectáculo abiertos al público y, al mismo tiempo, una recepción privada en el interior del Palacio de Gobierno para invitados especiales.
Este 15 de septiembre esa convivencia volverá a quedar fuera de la agenda oficial, mientras el Gobierno estatal concentrará la celebración en la Plaza del Ángel, con acceso abierto para la población y sin la recepción que durante años acompañó al Grito dentro de Palacio.