Cd. de México.- Durante años, el enojo de las mujeres se convirtió en histeria, la inconformidad en exageración y el hartazgo en una supuesta falta de control.
Estado de Furia, cuya segunda temporada acaba de estrenarse en HBO Max, es una mirada a lo que sucede cuando las mujeres dejan de contenerse y se permiten expresar aquello que por tanto tiempo se les pidió callar.
Protagonizada por Cecilia Suárez, Maribel Verdú, Carmen Maura, María León, Ana Mena, Clara Sans y Claudia Salas, el creador, Félix Sabroso, vuelve a colocar a sus personajes al límite.
Pero esta vez amplía el relato hacia nuevas historias en las que el poder, la violencia, el deseo, la frustración y la necesidad de ser escuchadas se cruzan con un mundo capaz de convertir incluso el dolor en espectáculo.
"Uno de sus grandes valores es justamente que la rabia, la furia, el enojo han sido manifestaciones prohibidas para nosotras, las mujeres, a lo largo de la historia. Las mujeres no se enojan, tienen que ser monas o tienen que aguantar, ser estoicas, y la verdad es que no.
"No, la verdad es que nos enojamos y hay motivos de sobra para sentirnos enojadas. En México, empezando por nuestra seguridad, por poder salir a la calle y vivirla igual que se vive en otras partes", confesó Suárez, en entrevista.
Manteniendo la esencia de la primera temporada, el director y guionista presenta a un grupo de mujeres completamente nuevo que queda atrapado en un sistema donde cualquier crisis personal se transforma en un espectáculo lucrativo y morboso.
De hecho, uno de los relatos se desarrolla alrededor del rodaje de una serie, una capa que permite a la producción reflexionar también sobre la industria audiovisual, la representación y quién tiene el poder de contar las historias de los demás.
"Normalmente estas historias están lideradas por hombres de manera sistemática, y a mí me parecía que lo interesante era que el personaje femenino abordase estos temas. El arco empieza con historias muy contemporáneas que se van entremezclando.
"En esta segunda temporada mostramos un sistema que está articulado a través de una idea que proviene de la sociedad del espectáculo, de cómo absolutamente todo está en la realidad, de cómo la exhibición de la realidad importa más que la realidad en sí misma", explicó Sabroso.
En sus ocho capítulos, Sabroso busca explorar las contradicciones de la furia femenina, sus consecuencias y también lo que ocurre cuando una mujer finalmente deja de pedir permiso para sentir.
"A lo largo de mi vida he tenido siempre mujeres a mi alrededor, me he criado en un matriarcado. Yo tenía la idea, viendo a mi madre, a mi abuela y a mis hermanas, de cómo articulaban las relaciones con el mundo, con la economía familiar, con el dinero, con el día a día. Como que el lugar seguro era estar cerca de mujeres.
"Era un lugar donde yo interpretaba la fortaleza, y luego te das cuenta de que se interpreta como todo lo contrario en el mundo real", remató el realizador.