El ex Príncipe Andrew del Reino Unido recibió una compensación de 302 mil libras (400 mil dólares) por renunciar a su contrato de arrendamiento de Royal Lodge, una mansión de Windsor, informó el viernes el organismo que gestiona las propiedades reales.
Andrew Mountbatten-Windsor fue expulsado el año pasado de la residencia por su hermano, el Rey Charles III, y se trasladó a una propiedad privada del monarca en Sandringham, en el este de Inglaterra.
Andrew vivía en la mansión de 30 habitaciones desde 2003 junto con su ex esposa, Sarah Ferguson, bajo un contrato de arrendamiento de 75 años por el que no pagaba alquiler.
"El anterior inquilino desocupó el lugar y pagó 1.8 millones de libras en reparaciones" tras su salida, indicó el Crown Estate, organismo encargado de administrar el patrimonio inmobiliario y territorial de la Corona, en un comunicado.
Respecto a la indemnización de 302 mil libras, el organismo explicó que "el inquilino tenía derecho a una indemnización si el contrato se rescindía en los primeros 25 años", conforme a una cláusula introducida para reflejar las importantes obras de renovación, cuyo costo ascendió a unos 7.5 millones de libras, realizadas al inicio del arrendamiento.
El organismo británico de fiscalización de cuentas, el National Audit Office, también había señalado este verano que el ex Príncipe subarrendó durante años algunas casas de campo dentro de la residencia real.
Andrew, de 66 años, fue detenido brevemente el 19 de febrero debido a sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein. El ex Príncipe ha negado reiteradamente haber cometido irregularidades relacionadas con ese caso.
El hermano del Rey fue apartado de la familia real y despojado de sus títulos en 2025. Actualmente, es investigado por presunto "incumplimiento en el ejercicio de una función pública", ante las sospechas de que transmitió documentos económicos confidenciales a Epstein cuando se desempeñaba como enviado especial del Reino Unido para el Comercio, entre 2001 y 2011.
Como parte de la investigación, las autoridades registraron en febrero tanto Royal Lodge como la nueva vivienda de Andrew en Sandringham. Sin embargo, la Alta Corte de Londres dictaminó el jueves que esos registros fueron ilegales.
Pese al fallo, la policía busca vías legales para conservar las pruebas incautadas durante los allanamientos.