La noche de este martes, Christina Aguilera celebró de todo un poco en el Palacio de los Deportes: la complicidad y apoyo de sus fans, sus más de 25 años de carrera, éxitos en inglés y español, el Día de San Patricio (es mitad irlandesa) y hasta el cumpleaños de alguien especial, todo ello con un toque de sensualidad y nostalgia.
La cinco veces ganadora del Grammy no titubeó al elegir hits de su polémico disco Stripped (2002) para iniciar su espectáculo a las 20:58 horas, casi una hora después de lo que marcaba el boleto; la lluvia en la Ciudad le habría hecho una mala jugada.
"Dirrty" fue a sus 22 años una declaración sobre que ella era dueña de su cuerpo y sexualidad, alejada de la imagen perfecta de lo que debería ser una "Princesa del Pop", un espíritu que a sus 45 años mantiene intacto, como lo dejó ver en el escenario, tocando sus pechos, jugueteando, mandando besos.
La cantante estadounidense, de ascendencia ecuatoriana, lució un look base, que consintió en un body y unas botas blancas más arriba de la rodilla. A lo largo del espectáculo le fue agregando accesorios, como capas, mangas, boas de plumas y lentes. Su característica cabellera rubia platinada larga tenía un poco de frizz.
Empoderamiento femenino se escuchó con su potente voz en "Can't Hold Us Down", y en esa misma línea llegó "Fighter", con la que se reafirma que los tragos amargos en el amor te hacen más fuerte y sabio.
La velada, que llenó el "Domo de Cobre", se tornó más tranquila y nostálgica con sus inicios poperos, con los que celebró casi toda una vida desde su debut, cuando tenía entre 17 y 18 años.
Sonaron "Genie in a Bottle" y "What a Girl Wants", de su álbum Christina Aguilera (1999), disco que vendió más de 14 millones de copias y el más popular de su carrera. Esta última se la dedicó a los fans que la siguen desde sus inicios.
El ambiente futurista se sintió con "Bionic" y "Vanity", aunque de ese disco hizo falta "Not Myself Tonight". Después vino una sección en español con "Santo" y "Falsas Esperanzas", siendo "Pero Me Acuerdo de ti" uno de los momentos más emotivos del show.
Honrando su gusto por el soul, blues, jazz y por artistas como Etta James, volvió a los básicos con su disco Back to Basics (2006) y sus emblemáticos melismas fueron el preámbulo para "Ain't No Other Man".
La artista se volvió a poner en la piel de Alice "Ali" Marilyn Rose y llevó a sus fans al club Burlesque con "Show Me How You Burlesque" (interpretada por sus coristas) y "Express".
Después transportó a todos al Moulin Rouge! con "Lady Marmalade", del soundtrack de la película clásica del director Baz Luhrmann, y cover del éxito funk de 1974 de LaBelle.
La emotividad afloró con "Beautiful", y después hubo mucho baile con "Feel This Moment" y "Let There Be Love", de su disco Lotus (2012), donde al final salió con una copa de vino y cantó "Happy Birthday" a alguien muy especial.
El final, a las 22:03, fue un tanto agridulce, pues muchos fans se quedaron con ganas de más. "¿Cómo que le faltó, no?", se escuchó a una fan cuestionar a su mamá.
Atuendos que recreaban la era Stripped, pantalones de cuero, abrigos, vestimenta con brillos destacaron entre los seguidores.