Anne Hathaway

Uno de mis looks favoritos de la noche. Es la primera vez que veo a Anne Hathaway lucir pestañas postizas, muy discretas, pero presentes, aportando definición a la mirada sin perder elegancia.

La actriz llevó una piel pulida, con un ligero efecto glow y un bronceado sutil que armoniza perfectamente con ojos, rubor y labios. La combinación funciona muy bien gracias a un soft bronzing en la piel, que aporta calidez y sofisticación al maquillaje sin perder naturalidad.

El cabello, con un estilo bouffant inspirado en los años 50 y 60, aportó estructura y un aire clásico que capturó miradas en la gala.

Jessie Buckley

Jessie decidió apostar por un look con una base de cobertura media perfectamente pulida, que permite apreciar la piel en su estado natural, incluyendo sus pecas, logrando así un trabajo de piel impecable. Las pestañas se mantienen naturales, mientras que un rojo bien equilibrado en los labios dialoga armoniosamente con el rubor.

Es un maquillaje donde nada compite: cada elemento está pensado para integrarse en un conjunto equilibrado y elegante.

El cabello parece alinearse con esta lógica de "menos es más", pero llevado a un punto donde lo pulido roza lo distante. Todo está en su lugar quizá demasiado.

Sin duda, uno de mis looks favoritos de la noche. Tan simple y acertado como mis propias palabras, porque este maquillaje habla por sí solo.

Nicole Kidman

Esta vez, Nicole me sorprendió. Luce una ceja ligeramente desestructurada que no compite ni con el cabello ni con el maquillaje de ojos, permitiendo que el rostro conserve una apariencia fresca y natural. El rubor de matiz cítrico dialoga perfectamente con los labios en tono salmón, creando una armonía cálida que se integra muy bien con la temperatura del cabello y con el outfit elegido para la noche.

Es un look que refleja una de las grandes tendencias actuales en las alfombras rojas: la fascinación por lo orgánico, lo limpio y lo sutil, donde cada elemento se integra como parte de un conjunto equilibrado.

La actriz complementó este maquillaje con un diseño de Chanel, un perfecto reflejo de la elegancia que definió su look durante la noche. Pestañas postizas: No. Cabello: Soft Hollywood Waves

Demi Moore

Demi Moore se presentó en los Óscar con un maquillaje de ojos en tonos café, acompañado de un smokey eyeliner superior e inferior. La piel, de acabado semi mate, luce impecable. El rubor armoniza con un labial ligeramente salmón, aportando suavidad y equilibrio a todo el look.

Nada compite con su llamativo outfit de Gucci; todo suma para que el vestuario sea el verdadero protagonista. Sin embargo, considero que el cabello se queda corto: acompaña, pero no construye ni dialoga con la fuerza del look, dejando una ligera sensación de desconexión. Pestañas postizas: No. Labios: delineado sutil como base en labios y acabado jugoso que aporta frescura al maquillaje.

Rose Byrne

Un maquillaje claramente inspirado en el estilo Old Hollywood. Labios rojos perfectamente equilibrados, una ceja definida pero sin robar protagonismo, y unos ojos que acompañan sin competir con el resto del maquillaje. El resultado es un balance impecable entre elegancia y sofisticación que cautiva precisamente por su aparente simpleza.

El cabello, trabajado en un sleek center part bun, permite que tanto el maquillaje como el vestuario se conviertan en los verdaderos protagonistas del look.

Las pestañas están aplicadas únicamente en la parte final del ojo, aportando definición sin recargar la mirada. La piel, pulida y luminosa, refleja un trabajo técnico muy bien ejecutado que se acerca a la perfección.

El conjunto se completa con un elegantísimo vestido firmado por Dior. Una combinación perfectamente armonizada.

Teyana Taylor

Fiel a su estilo, pero con una ceja demasiado caída y marcada. La piel, de acabado mate, deja al descubierto algunas imperfecciones. Las pestañas postizas resultan evidentes y el rubor, junto con las correcciones, genera una sensación de sobreproducción en su arreglo personal.

En definitiva, es un look que se siente excesivo, especialmente considerando que ella no necesita demasiado para lucir bella y radiante. Exagera en su estilo, aunque hay que reconocer -y reitero- que se mantiene coherente con él. No es la primera vez que pisa una alfombra roja apostando por una carga elevada de color, textura y acabado.

El cabello, por otro lado, sí es un acierto: aporta estructura, intención y carácter, enmarcando el rostro sin competir con el maquillaje. Aquí no solo acompaña, define el look.

Los labios son, para mí, lo único realmente rescatable de este maquillaje.

Zoe Saldaña

Uno de los maquillajes menos acertados de la noche. La ceja, visiblemente oscura y poco proporcionada, se vuelve excesivamente protagónica dentro del rostro y rompe el equilibrio del look. A esto se suma una piel trabajada con contrastes que terminan endureciendo sus facciones y generando un efecto ligeramente demacrado.

En ojos, rubor y labios no se percibe una dirección clara ni un elemento dominante que articule el maquillaje. El resultado es un look sin coherencia estética ni un punto focal que permita destacar algún elemento valioso dentro del conjunto.

Esta vez, el maquillaje no logra acompañar ni potenciar la elegancia natural de Zoe Saldaña.

Odessa Rae

No sé si responde a una decisión estilística deliberada o simplemente a una falta de armonía en el look, pero ese choque de colores para una alfombra roja como la de los Óscar me resulta desconcertante.

El vestido celebra el color del año, Cloud Dancer, mientras que el cabello presenta un subtono naranja bastante marcado. De pronto aparece un labial y un rubor con subtonos fríos, ligeramente azulados, que rompen la coherencia cromática del conjunto.

El resultado es un look donde todos los elementos compiten por protagonismo; hay demasiada competencia visual entre cabello, maquillaje y vestuario.

Chloé Zhao

Más que un ejercicio estético, este look se percibe como una postura. No busca agradar, busca sostenerse. El maquillaje no abre el rostro, lo contiene. Todo está tan controlado que roza lo distante, casi como si la emoción hubiera sido editada.

La ausencia de contraste no es casual: es una decisión. Una continuidad cromática que no seduce, sino que marca territorio.

Hay algo aquí que remite a esa narrativa minimalista e introspectiva que hemos visto en el cine de autor contemporáneo -muy en la línea de Chloé Zhao-, donde la belleza deja de ser protagonista y, curiosamente, también la calidez.

El autor Emmanuel Romero es Master Makeup Artist