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Otra gira presidencial con tufo electorero y sin respuestas a las necesidades de los chihuahuenses.
Claudia Sheinbaum Pardo, titular del ejecutivo federal se dio la vuelta por Ciudad Juárez, bastión electoral del régimen que representa, para resumir en un acto eminentemente político la distribución de recursos públicos provenientes de los contribuyentes, a más de 700 mil beneficiarios en el estado.
Al estilo del viejo PRI, personajes políticos que regentean posiciones gubernamentales, independientemente de sus orígenes en el duartismo y en el panismo corrupto, hicieron la chamba de arrimar miles de beneficiarios de los programas sociales federales a la plaza de mexicanidad para vestir el mentado segundo informe presidencial.
Con todo el descaro que les permite la impunidad de saberse protegidos ante cualquier investigación por el origen del dinero para pagar alrededor de diez millones de pesos que habría costado la renta de 200 autobuses que trasladaron las almas soberanas al mitin, los neoizquierdistas cumplieron con la operación “acarreo”.
En la explanada de la famosa X de Juárez se instalaron 10 mil sillas para la concurrencia; otras dos mil paradas en los alrededores de la parte trasera. Eso puede apreciarse en la foto aérea de dicho evento, sin embargo, típico de los porristas del régimen dados a inflar los números, presumieron más de 40 mil personas.
El irrisorio y abyecto complejo de exagerar las cifras, las cuales son muy fáciles de verificar a través de la clásica división de metros cuadrados entre el número de sillas instaladas, o bien, agrandando la imagen e insertando un alfiler a cada persona presente, se puede constatar la exageración.
O traten de sobreponer dos estadios llenos Benito Juárez donde juegan los Bravos y sobrepóngalos en la foto aérea del evento, para cerciorarse de la estafa.
Aclarar este punto es muy importante porque los grillos del régimen, de éste y anteriores, son dados a inflar los números de asistencia a los eventos oficiales para aparentar amplio apoyo popular al gobernante en turno.
En resumen, de obras e inversiones del ejecutivo federal en sus dos primeros años, según Sheinbaum, destacan dos carreteas al oeste del estado que conectan con Sonora que, dicho sea de paso, pocos usuarios las utilizan, muy poquitos por el temor a los grupos criminales que operan con toda libertad por esa región.
A la escasa obra pública del gobierno federal hay que sumarle los 900 millones de pesos del programa “bachetón” que, en voz del edil con licencia de la fronteriza ciudad, mejoran las carreteras federales de Chihuahua.
Ya en serio y con la triste realidad, en lo que respecta al brutal deterioro de los tramos carreteros federales que no han recibido mantenimiento adecuado en los últimos 8 años, demandan una intervención profunda por el altísimo daño a la infraestructura carretera cuyo costo se eleva a diez mil millones de pesos.
Claro está que en el discurso no se acepta el olvido, tampoco el arreglo superficial a los peligrosos tramos de la carretera Chihuahua/Juárez y viceversa, lo cual pude constatar la semana pasada, y pude apreciar que, en algunas zonas, los “arreglos” ya muestran bordos achiclados en la parte media del carril derecho de venida.
Por supuesto que no hubo mención ni minuto de silencio para las decenas de personas que perdieron la vida en estos últimos 8 años como consecuencia de las terribles condiciones de las carreteras que, además de los cientos de lesionados, han dejado pérdidas materiales por cientos de millones de pesos.
De la voz de la “humanista” presidente no salieron palabras de aliento -olvídense de homenaje luctuoso- para los familiares de los 40 migrantes que murieron por el fuego y el humo en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración de Juárez, tras haber sido encerrados y abandonados a su suerte por agentes de esa dependencia federal.
Para esta tragedia solo olvido o conveniente memoria flaca para no perder el bastión o alguna candidatura futura. Eso sí, el responsable gubernamental y político, general retirado del ejército y amigo de López Obrador, sigue gozando de la impunidad orgánica del régimen.
De los miles de muertos y desapariciones relacionadas al narcoterrorismo en el estado, con Ciudad Juárez al frente de las funestas estadísticas, pese a la presencia y constante relevo de efectivos militares, los túneles fronterizos para el tráfico de personas, los narcolaboratorios y los enfrentamientos con armas de alto poder contradicen la narrativa oficial.
El deseo de los chihuahuenses para contar con un nuevo hospital del IMSS y otro del ISSSTE, seguirá como promesa incumplida, peor en estos tiempos en que el gobierno federal ya no cuenta con recursos para financiar la salud, debido a la exorbitante deuda contraída recientemente que ya supera los 20 billones de pesos. La más alta en la historia de México.
De la falta de medicamentos, que cada beneficiario de las pensiones del bienestar destine lo que recibe para completar la receta, porque no hay fecha cierta para resolver el gravísimo desabasto.
Al igual que las giras presidenciales anteriores, las interrogantes y los asuntos que importan a los chihuahuenses no obtuvieron respuestas.
Lo que sí hubo fue mucho 4Tole soberanista, la especialidad de la casa, en un contexto donde el narcoterrorismo y la narcopolítica cogobiernan en México.
La neta es que la gira presidencial a Juárez solo sirvió como puesta en escena para la propaganda de la 4T, previo al destape de la persona que abanderará la causa y retórica oficialista para contender por el gobierno del estado.
Hay que estar muy fumado para tragarse tanto embuste.
Es cuanto.