Cada año cuando se presenta el llamado Paquete Económico (en el mes de septiembre) a la Cámara de Diputados, surge la discusión entre los que justifican lo que presenta la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y los que piensan que todo está mal: no ha cambiado la retórica en muchos años.

Desde luego, tanto el ingreso como el gasto son temas por demás importantes y más aún, cuando se agrega otro ingrediente como es el de la deuda pública del Gobierno federal, que se incluye en la Iniciativa de Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2027.

Contratar deuda por parte del gobierno, quizá no tiene tanto problema, pero los que conocen del tema aportan un análisis valioso y de orientación para los que se interesan en las finanzas públicas.

A los legisladores (Diputados y Senadores) les toca revisar lo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público propone como fuentes de ingresos para financiar el gasto público.

Precisamente, lo que llama la atención es el déficit fiscal, que año con año genera mucha discusión, pues si el ingreso que se esperar recaudar no es suficiente para sufragar el gasto público, se echará mano de la deuda pública (que ya representa el 52% como proporción del PIB) como una práctica ordinaria y como mecanismo irreductible para garantizar el gasto público. Y el asunto es que la deuda que se prevé contratar en el siguiente ejercicio fiscal, se acumulará a los financiamientos contratados en años anteriores y crecerá el volumen de deuda con sus respectivos intereses.

La deuda pública del Gobierno federal, que se clasifica en interna porque se contrata en pesos y la deuda pública externa, que se contrata en dólares, no deja de ser materia de preocupación para el Secretario de Hacienda y Crédito Público y también para la presidenta Sheinbaum. No tanto porque se contrate más deuda, sino por las dificultades que existen por la falta de ingresos tributarios para afrontarla.

Es materia de preocupación porque la deuda, con sus respectivos intereses, se paga o se amortiza con los ingresos que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) obtiene por los ingresos recaudados de los impuestos federales, más los intereses en dólares cuando el peso se devalúa o se deprecia respecto al dólar, como está pasando en esta última semana de octubre.

Esto es lo que hace mucho ruido en las finanzas públicas. Que los ingresos tributarios o de impuestos no son suficientes para soportar niveles de endeudamiento abultados y de intereses, por lo que el déficit fiscal debe manejarse con mucha responsabilidad.

Por lo mismo, se le pide, en este caso a la presidenta Sheinbaum, que se promueva una reforma fiscal, pero, igual que todos los presidentes anteriores, es decir, ninguno ha querido hacer promover una reforma tributaria o de impuestos, simplemente por el costo electoral que le representaría al partido político en el poder.

Ante esta situación, el actual gobierno ha optado por aplicar diversas estrategias para afrontar estas necesidades presupuestales fiscales mediante la eficiencia recaudatoria de los impuestos con los que cuenta el sistema fiscal mexicano. Por ejemplo, ya el SAT ha estado implementando controles estrictos a los contribuyentes mayores y menores para combatir la evasión fiscal.

Lo que está haciendo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público junto con el SAT, es un ataque frontal a la evasión fiscal mediante auditorías rápidas, para identificar esquemas de compraventa de facturas falsas. Es decir, se trata de terminar con estas prácticas fraudulentas que utilizan algunas empresas o personas físicas para evitar el pago de sus impuestos.

Otras medidas tendientes a combatir la evasión fiscal o el no pago de impuestos, es el gravamen a plataformas digitales y comercio electrónico. Ahora toda persona o empresa que venda bienes (productos) o servicios por plataformas electrónicas, por la vía de internet, son obligados a pagar sus respectivos impuestos. Al igual que el comercio exterior, toda mercancía que entra al país, ahora se implementan mecanismos para el pago de impuestos y evitar, en la medida de lo posible, la evasión fiscal en las aduanas.

Sin duda, este esfuerzo que se hace en combatir el no pago de impuestos, le genera al Gobierno federal, la posibilidad de recaudar más ingresos fiscales. Tal es el caso del combate al huachicol fiscal, que Hacienda ya cuenta con un sistema de seguimiento al proveedor de gasolinas y diesel, con lo que ahora los gasolineros y proveedores de combustibles no podrán evitar pagar el impuesto correspondiente.

El déficit fiscal en México, no pone en peligro el equilibrio de las finanzas del gobierno federal, pero si no se mejora la recaudación de ingresos por impuestos federales, puede pasar lo que el país de Francia (deuda del 115% como proporción del PIB), Italia (139%), Portugal (95%) y Argentina (80%) están viviendo un caos social, producto de la ineficiencia en el manejo de sus finanzas públicas por un alto nivel de endeudamiento y pocos recursos para atender vastas demandas de la población.