La quinta columna en la UACH: entre porros y traiciones*
Muy clara la bancada de Cruz en Congreso
Te vas a Juárez y punto

Al presumir como trofeo en redes al exfiscal estatal del Chihuahua, César Jáuregui, la Fiscalía General de la República reportó escuetamente la medida cautelar impuesta contra el panista, la prisión preventiva que de manera oficiosa aplicó el juez federal tabasqueño, Ricardo Alfonso Santos Dorantes, por el delito de traición a la patria.
La audiencia realizada en privado, porque la FGR convenció al juzgador que habría de ventilarse información que comprometía la seguridad nacional, se extendió desde alrededor de las nueve de la noche del martes y hasta las cinco de la mañana de ayer.
Presencialmente asistieron a Jáuregui los abogados José Ramón Flores y Arturo Medel Casquera, mientras que por videoconferencia fue conectado Héctor Villasana desde Chihuahua, al menos para evidenciar que el delito imputado y el arraigo ameritaban que fuera procesado en el estado y no en los juzgados federales adscritos al Cefereso del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México.
La resolución no sorprendió a nadie porque la cautelar no requería de justificación, al tratarse de un delito grave, pero tras regresarlo a prisión comenzaron a surgir versiones de que le sería ejecutada nueva orden de aprehensión por otro delito.
Desde luego que las versiones tienen algo de asidero si, desde el lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum habló de otras investigaciones que involucran a Jáuregui Moreno, tema que dejó abierto y del que no quiso abundar porque, dijo, informar de ello le corresponde a la FGR.
El problema es que la fiscalía federal es experta en manejar información incompleta, sesgada y nada transparente, como lo es para procesar a las personas en la más absoluta opacidad, de la mano de los jueces penales que, como muchos, incumplen con el sagrado principio de la máxima publicidad de sus audiencias.
Así, al tiempo en que era presumida la prisión preventiva contra el exfiscal estatal y se abría el compás de espera para la continuación de la audiencia inicial del sábado, en la que será determinado si es vinculado o no a proceso, empezaron a verse más cerca nuevas amenazas judiciales contra el panista.
Más allá de especulaciones sobre las eventuales nuevas imputaciones contra Jáuregui Moreno, evidentemente habrán de cocinarlo a fuego lento en Almoloya, ni modo que sea de a gratis el mensaje que implica su reclusión en el mayor símbolo del poder político en el país.

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La legislatura actual ha sido atípica por la conformación de las bancadas y los márgenes justos que comprometen mayorías calificadas que antes lograban con absoluta comodidad los coordinadores mayoritarios, para planchar votaciones según la línea de Palacio de Gobierno.
Y ha sido atípica a tal grado, que la bancada de Morena comenzó con 12 diputados, bajó a 11 por su fractura y ahora, en la antesala de la elección para definir la gubernatura, parece tener 13, 14 ó hasta 15 en ocasiones.
El grupo morenista se redujo de entrada por el conflicto del nada tóxico ni absolutista coordinador, Cuauhtémoc Estrada y la expresentadora de noticias de Juárez, Rossana Díaz, empujada a caminar por la libre hasta quedarse sin bancada, pero con mucha cercanía al Verde Ecologista, al mando de Octavio Borunda.
Ambos, Díaz y Borunda, tienen notable cercanía con el virtual candidato a la gubernatura por Morena, Cruz Pérez Cuéllar, pero hasta hace unos meses, el verde votaba todo a favor del PAN y formaba parte de los aliados de la fracción mayoritaria en votaciones clave.
En la última sesión del Congreso, sin embargo, Borunda dejó en claro que ahora su voto acompañará a Morena, gracias a los acuerdos con Pérez Cuéllar. Fue efecto claro del crucismo en el Congreso.
Esa votación del martes pasado era, ni más ni menos, para dar entrada o no al punto de acuerdo para llamar a comparecer a Maru Campos, por el caso CIA-Jáuregui. PAN, PRI y MC alcanzaron 19 votos para imponer mayoría, contra 11 de Morena y los votos de Borunda, América Aguilar e Irlanda Márquez del PT.
A la diputada América Aguilar, quien dice que no es parte del PT de su hermana Lilia y por eso se fue de la bancada, también la une el crucismo; y Óscar Avitia, diputado morenista más no crucista, se alinea al partido como buen profe charro.
Rosana, en cambio, parecía vender caro su amor: votó en contra de llamar a Maru, porque de plano trae tiro más que cantado contra Cuauhtémoc Estrada. ¿Podrá Cruz unir lo que el absolutismo del coordinador desunió?
Entonces, de caer a 11 diputaciones para votar en bloque, de repente Estrada -o la bancada de Cruz- ya tiene una bolsa de potenciales 15 votos que si bien no alcanzan para ganarle al PAN, PRI y MC en las votaciones simples, sí resultan suficientes para romper las mayorías calificadas.

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Hacia el interior de la Universidad Autónoma de Chihuahua, algunos funcionarios no saben de quién cuidarse: si de los porros amparados por manos guindas que andan en pie de guerra electoral, o de ciertos funcionarios que dicen estar a favor de la UACH porque a ella pertenecen aunque, por otro lado, gestan traiciones que duelen a la máxima casa de estudios.
Resulta curioso, por decir lo menos, que el pasado cinco de octubre, mientras los seudo-estudiantes hacían destrozos en la rectoría de la UACH, cierto funcionario de primer nivel, organizaba una reunión acompañada de cortes y cervezas con maestros de la Facultad de Zootecnia.
Nada raro eso de le beberecua, es dicho funcionario idólatra de Baco en todas sus presentaciones.
Quiere decir lo anterior que, en lugar de estar presente en la manifestación y buscar negociar algún acuerdo, invitaba a los maestros a voltearse contra los designios del rector, Luis Rivera Campos. Así es, de ese pelo.
Y para rematar, nos cuentan algunos de los maestros asistentes a dicha reunión celebrada en Los Llorones, que curiosamente surgió un acuerdo para emitir un oficio al rector con una serie de exigencias relacionadas con los compromisos financieros de Pensiones, como si no tuvieran conocimiento del convenio firmado por la actual administración de Rivera para abonar la adeuda millonaria que dejó el anterior rector, Luisito Fierro.
La quinta columna en la UACH se queda corta con este tipo de traidores... ¿Quién será el aludido?

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La resolución asentada en el Acta 21/2026 del Órgano de Administración Judicial revela que el traslado de la magistrada, Adriana Salcido Burrola, de Ciudad Juárez hacia la capital, respondió a una causa de protección a derechos humanos y bienestar familiar.
La medida fue concedida tras la presentación de peritajes psicológicos que acreditaron alteraciones de estrés y ansiedad en sus dos hijos menores de edad a raíz de la mudanza el primero de septiembre del 2025.
El pleno determinó que era necesario anteponer el interés superior de la infancia en el caso concreto y, por lo tanto, estimaron pertinente acceder a la solicitud de readscripción a la ciudad de Chihuahua de la magistrada Salcido Burrola.
Sin embargo, es contrastante el trato dispensado a la magistrada, Diana Margarita Félix Sierra, para quien no existió ponderación personal ni consulta alguna.
Mientras la solicitud de Salcido requirió de un expediente probatorio y una deliberación garantista, la reubicación de la magistrada Margarita a la sede fronteriza se ejecutó mediante una indicación jerárquica.
¿Por qué ella? porque tiene una amplia y reconocida carrera judicial en el Poder Judicial del Estado en materia civil, y por tanto, constituye un perfil idóneo para cubrir con su experiencia, la función jurisdiccional en la referida sede.
El cuestionamiento de fondo no radica en la validez jurídica de proteger a la infancia ante afectaciones acreditadas, sino en la forma discrecional e indiferente con la que se dispuso de la adscripción de la magistrada Margarita, aplicándole la ley a raja tabla. Te vas a Juárez y punto.