El 9 de febrero de 2023, en estas mismas páginas de El Diario, publiqué el artículo «El nuevo fiscal de Chihuahua», en el que, como si hubiera presagiado la desgracia de César Jáuregui, escribí lo siguiente. Jáuregui era entonces un poderoso operador político y amigo de Maru Campos, recién llegado a la Fiscalía General del Estado, después de desempeñarse durante año y medio como el número dos del Gobierno del Estado, en su calidad de secretario general de Gobierno:

«Muchos (incluido un servidor) no entendemos su designación como fiscal, porque su experiencia y desempeño siempre habían sido los de un político y operador de su partido y de Maru Campos. Y aunque es un político habilidoso y buen operador, tiene nula experiencia como investigador y, por muy eficiente que haya sido su desempeño, ningún político ha salido bien librado de dicha tarea».

César Jáuregui había sido el principal operador de Maru Campos, su brazo derecho e incluso su jefe político, antes de que ella fuera presidenta municipal y, posteriormente, gobernadora. Por ello, no se entendía ese movimiento: Jáuregui era apartado de los asuntos políticos para ser enviado a los temas de seguridad, un terreno en el que ningún político suele tener éxito en México.

Excoordinador de la bancada del PAN durante el sexenio de César Duarte y pieza clave para llevar a Maru Campos a la Presidencia Municipal y, después, a la gubernatura, Jáuregui era panista de toda la vida. Esa trayectoria lo llevó a ocupar la Secretaría General de Gobierno, primero en la administración municipal y luego en el Gobierno del Estado.

Por eso, todos estábamos seguros de que sería el próximo candidato del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua. Ya le tocaba, por así decirlo.

Pero algo pasó y fue enviado a la Fiscalía General del Estado. Era una decisión difícil de explicar, pues ese no era su perfil ni el camino natural para convertirse en candidato a alcalde, a menos que se tratara de una aspiración personal o de que Maru Campos ya no lo considerara su operador político, aunque siguiera llamándolo «amigo».

Y la desgracia ocurrió.

Llegó el 19 de abril de 2026, con el operativo de El Pinal, en la sierra de Chihuahua, en el que murieron dos agentes estadounidenses, el director de la Agencia Estatal de Investigación y un escolta. La presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones y que se abriera una investigación.

Maru se envalentonó y confrontó a la presidenta y al Gobierno Federal. Realizó una gira por medios de comunicación en la Ciudad de México, donde fue arropada por medios opositores al gobierno federal y por el panismo nacional. Entonces comenzó a hablarse de ella como probable candidata presidencial.

Esa fue su postura, pero algo cambió. Podríamos situar ese viraje apenas la semana pasada o, incluso, desde el 19 de septiembre, cuando Claudia Sheinbaum visitó Ciudad Juárez y se reunió con Maru en el aeropuerto de esta frontera. Platicaron brevemente y, después, la gobernadora declaró que habían acordado coordinarse y que, en caso de que hubiera alguna violación a la ley, debía procederse conforme a derecho.

Así lo confirmó en una entrevista con Latinus la semana pasada, en la que dejó clara su nueva postura. Aquella Maru Campos retadora, que había salido a defender el operativo de El Pinal y a confrontar a Sheinbaum, por lo que se convirtió en una heroína nacional para el PAN y la oposición, ahora decía que ella no había sabido del operativo, que nunca se le informó y que el embate haba sido contra ella, no contra su fiscal.

Inexplicablemente, era otra Maru Campos.

Después de negar que el operativo hubiera sido ilegal y salir a defenderlo, ahora responsabilizaba a su exfiscal y examigo César Jáuregui. Fue entonces cuando Jáuregui entendió que Maru Campos lo estaba haciendo responsable de un operativo que, de haber sido ilegal, ella estaba dispuesta a poner sobre la mesa ante Claudia Sheinbaum.

Nadie creyó que sería ella, a través de la Fiscalía General del Estado, quien entregaría la cabeza de su examigo, «el Gordo», como cariñosamente lo llamaba.

La mañana del sábado 17 de octubre de 2026, mientras circulaba en su camioneta por la avenida La Cantera, César Jáuregui Moreno fue detenido y presentado ante un juez local de la ciudad de Chihuahua por los delitos de coalición y ejercicio ilegal del servicio público, considerados no graves, según el planteamiento del caso.

Debido a que los delitos no eran considerados graves y a que se acreditó el arraigo de Jáuregui en la ciudad, fue dejado en libertad el domingo, bajo medidas cautelares que lo obligaban a presentarse durante el proceso penal.

Sin embargo, al salir del Cereso de Chihuahua fue detenido nuevamente, esta vez por la Fiscalía General de la República, que ejecutó una orden de aprehensión en su contra por el delito de traición a la patria. Fue trasladado a la Ciudad de México y recluido en un penal de máxima seguridad para su audiencia inicial, celebrada el 20 de octubre y concluida durante la madrugada del miércoles 21. Esta vez sí se le impuso prisión preventiva.

Es un hecho que Maru Campos no quería que Jáuregui fuera candidato a presidente municipal y que prefiere a su actual secretario general de Gobierno, el expriista Santiago de la Peña.

Es cierto que se trata de una traición. También lo es que esto no comenzó ahora, sino desde febrero de 2023, cuando Jáuregui fue enviado a la Fiscalía General del Estado. Lo que no sabemos es por qué.

¿Por qué cambió Maru Campos de postura en el asunto de El Pinal? ¿A cambio de qué fue entregado Jáuregui? ¿Lo hizo únicamente para salvarse ella o hay algo más? ¿Consideró necesario enviarlo a prisión porque Jáuregui se aferró a ser candidato a presidente municipal y la retó con la frase «hasta donde tope», después de que ella concediera la entrevista a Latinus?

Esto es lo importante: entender por qué Jáuregui está en prisión, sometido a un proceso penal federal por traición a la patria.

Hay algo que parece seguro: si ella no lo hubiera entregado, hoy no estaría detenido. Si lo hubiera defendido, la FGR no lo habría detenido.

La próxima semana hablaremos de lo secundario: las consideraciones jurídicas, lo que legalmente ha ocurrido y lo que puede pasar con César Jáuregui Moreno.