Ciudad de México –Andy Andy Andy, o sea Andrés Manuel López Beltrán, el hijo de su papá, el que no quiere que le digan Andy, es objeto ahora de una fea acusación. Fea por la inhumanidad que muestra y por la maldad que exhibe. Una agrupación formada por padres de niños con cáncer lo acusa de haber incurrido en delincuencia organizada y homicidio culposo al otorgar contratos simulados de compras de medicamentos a empresas fantasmas que nunca los entregaron. Eso privó de tratamiento de quimioterapia a niños afectados por aquella enfermedad. Una representación de los padres acudirá hoy a la Fiscalía General de la República a presentar una denuncia contra López Beltrán y Jorge Amílcar Olán, empresario tabasqueño cercano al mentado Andy, considerado su cómplice en esos turbios manejos que tan tristes efectos produjeron. Cuando un rastacuero que, como dice la expresión de pueblo, nunca había pasado de perico perro, se mira en la ocasión de hacer dinero, no se para en pintas: se dedica a enriquecerse a troche y moche, y más si sabe que sus acciones quedarán impunes por la protección que recibe de su padre, una de cuyas ocupaciones principales, aparte de la de urdir libros pro domo sua, o sea en su defensa, consiste en dar abrigo a delincuentes, aunque el calor en Palenque esté aumentando. Con pena digo que la denuncia de esos doloridos padres caerá como piedra en pozo, pues el país se ha vuelto el reino de la impunidad para quienes por parentesco o amistad gozan de la querencia del caudillo. A entes como Andy, Rocha Moya, Adán Augusto y otros especímenes de la misma ralea no se les toca ni con el pétalo de una investigación, y pueden entonces disfrutar tranquilos su dinero y su poder. AMLO parecía cantar en sus comparecencias matutinas aquello de "Soy virgencita, riego las flores". Constantemente presumía de pureza patriótica y austeridad republicana. Ahora sabemos en su sexenio se instauró la mayor corrupción que en México se ha visto en este tiempo; la más grande indecencia en la vida nacional. Y sigue la mata dando, pues lo presente no es más que una continuación de lo pasado. Vivimos en el Segundo Maximato. No lo digo yo: lo dice el mismo López Obrador. En su último libro -esperamos que sea en verdad el último- habla de "los Gobiernos de la Cuarta Transformación". En esos términos el gobierno actual no es de Claudia Sheinbaum, sino de la 4T, vale decir de López Obrador. A confesión de parte relevo de prueba. Más pronto cae un hablador que un cojo, y por su boca muere el pez. Cambio de tema. La Iglesia de la Quinta Venida (no confundir con la Iglesia de la Quinta Avenida, que permite a sus feligreses fornicar a condición de que estén al corriente en el pago de sus aportaciones) la Iglesia de la Quinta Venida, digo, prohíbe a sus miembros fumar, bailar y asesinar, en ese orden. El reverendo Rocko Fages, su pastor, dijo a la congregación en el servicio del domingo: "Entre nosotros hay alguien que fuma". Los asistentes, consternados, guardaron silencio. Lo rompió un feligrés: "¿Cómo lo sabe, reverendo?". Explicó Fages: "Anoche el busto de la organista me supo a tabaco". (No saques conclusiones apresuradas, Fages. A lo mejor es de afuera el que está adentro). La hermana de Pepito se iba a casar esa mañana. Su mamá andaba ocupadísima con los preparativos de la boda, y el chiquillo la atosigaba con una pregunta: "¿Qué le va a hacer a la noche su novio a Ducilí?". Harta ya, la señora le dio a su hijo un par de nalgadas. "Esto le va a hacer a la noche su novio a Dulcilí". Fue Pepito y le dijo a su hermana: "Si sabes lo que te conviene, esta noche cuídate las pompas". FIN.


MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche es un jacobino con disfraz de liberal. Anoche, por ejemplo, dijo:
-Los ministros de las diversas religiones, todas, deben dar gracias al miedo, porque el miedo es el origen da la religión. En sus principios el hombre se sobrecogía al ver cosas como el rayo y otros fenómenos de la naturaleza. Entonces inventó deidades que lo salvaran de esos riesgos. Miles y miles de años han pasado, y los hombres siguen hablando de la salvación.
Añadió luego:
-Dos cosas hay que los hombres han hecho con todos los materiales; dioses para adorarlos y licores para emborracharse. Hacen dioses de piedra, de madera, de metal. Hacen bebidas de uva, de maíz, de arroz. Las dos cosas les sirven para afrontar el miedo.
Yo escucho con temor las palabras de mi amigo. Temo que sean verdad.
¡Hasta mañana!...


MANGANITAS
Por AFA.
". Problemas en Sinaloa.".
Lo digo con mucha pena.
Problemas, según entiendo,
van a seguir existiendo
mientras esté ahí Morena.