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Cinco años después de haber tomado protesta como alcalde de la ciudad capital, Marco Bonilla Mendoza solicita licencia al cabildo.
El edil chihuahuense con militancia panista se prepara para asumir la responsabilidad estatal de su partido y eventualmente la candidatura al gobierno de Chihuahua.
Bonilla, abogado de profesión, oriundo de esta ciudad capital, con 43 años de edad, casado y con tres hijos, busca convertirse en el tercer gobernador consecutivo surgido de las filas de Acción Nacional.
Hace 10 años integró la planilla como candidato a regidor con Maru Campos como aspirante a la alcaldía que, a la postre, ganaría para convertirse en la primera alcaldesa de Chihuahua.
En esa ocasión Bonilla Mendoza solicitó licencia como regidor y se incorporó como director de Desarrollo Humano del Gobierno municipal de Campos Galván.
En el 2021, después de meses en espera de las negociaciones del grupo de Maru Campos con la corriente interna del PAN que controlaba el entonces gobernador Javier Corral Jurado, para lanzar candidato a la alcaldía, finalmente no prosperaron y eligieron a Marco Bonilla como el alfil para contender por la presidencia municipal.
En esas elecciones Maru Campos y Bonilla hicieron el uno-dos al ganar la gubernatura del estado y la alcaldía de Chihuahua, respectivamente y por amplio margen.
Pese a la traición de Corral Jurado de apoyar descaradamente al candidato de Morena, Juan Carlos Loera, Acción Nacional ganó holgadamente los comicios a nivel estatal y en los principales municipios, incluido Chihuahua, y a excepción de Juárez.
En cinco años al frente de la alcaldía, Marco Bonilla mantuvo buen ritmo de obras destacadas como el polideportivo Luis H. Álvarez, ubicado sobre la avenida Sacramento, al norte de la ciudad.
Considerada la obra más importante en el estado en el rubro deportivo, dotó a los chihuahuenses de instalaciones de primer nivel para competencias nacionales e internacionales.
De igual manera, el puente de la avenida Fuentes Mares y Nueva España desahogó el tráfico vial que, por décadas, afectó a más de doscientos mil automovilistas al sur de la ciudad.
Hace dos meses entregaron dos puentes elevados en la avenida Nogales e Industrias, y otro en la carretera a Aldama y Fuerza Aérea.
Muy avanzada se encuentra la construcción del puente atirantado del Reliz, cuya obra completa está proyectada para entregarse en abril de 2027.
En curso y prospectados, con inversión bipartita con el gobierno estatal, se encuentran los puentes de la avenida Tecnológico, rumbo a la salida a Ciudad Juárez, el de la avenida Fuerza Aérea y Palestina, así como el de la avenida Silvestre Terrazas y calle 120, rumbo a la salida a Cuauhtémoc.
Ubicado en el primer lugar a nivel nacional en materia de Transparencia, empatado con Querétaro, Marco Bonilla entregará sin deuda y libre de señalamientos por parte de la Auditoría Superior del Estado, la administración a la o al próximo edil de la heroica capital.
El próximo sábado 10 de octubre, Bonilla tomará la responsabilidad estatal de los trabajos para refrendar la gubernatura con el PAN. Lo hará en Ciudad Juárez, bastión que perdió hace 24 años a manos del PRI, y que hoy es gobernado por Morena.
Hacia esa frontera se lanzarán los panistas para medir su fuerza en la ciudad más poblada del estado. No es tarea fácil ya que, en las elecciones de 2024 Morena superó al albiazul por más de 20 puntos porcentuales.
Como en su momento lo hiciera Maru Campos al tomar protesta como gobernadora en Ciudad Juárez, Marco Bonilla va en busca de recuperar terreno para el PAN, y así acortar diferencias que, eventualmente, le permita obtener ventaja suficiente que lo convierta en el tercer gobernador al hilo surgido de las filas del PAN.
Bonilla tiene enfrente a un adversario colmilludo y curtido en batallas electorales desde hace cuatro décadas; sin embargo, la juventud, la experiencia en la administración pública y el buen trabajo al frente de la alcaldía de Chihuahua impulsan fuertemente sus aspiraciones.
Hay que decirlo, la presidencia de la República y Morena llegarán muy desgastados para la elección, eso pesa para su candidato, pero el Gobierno del estado también llega raspado, no tanto como los retadores, aunque falta ver de qué tamaño será el costo político después de la elección interna del PAN para la alcaldía de Chihuahua.
Por su lado, el partido oficialista muestra fisuras en su alianza con el PT que, de no cerrarse, le pegará fuerte en las urnas, esto, tras la designación de su coordinador estatal y futuro candidato a gobernador.
Ahora sí mis estimados lectores, agárrense porque se viene la elección más dura de la que tengamos memoria. La del 86 fue tibia comparada con la que se espera en 2027.
No es para menos, el régimen actual supera con creces las mañas del viejo PRI.
Es cuanto.