-Una muestra de los 30 mil chalecos guindas
-Necesita Poniente 5 algo más que concreto

Dos jovencitas talentosas, líderes, compraron con ayuda de sus padres boletos de avión para asistir a una conferencia de carácter internacional organizada por el Club Rotario, a desarrollarse el día 20 de abril en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
La idea era salir muy temprano de Chihuahua y regresar ya por la noche. Era un viaje de ida y vuelta el mismo día, debido a las ocupaciones escolares que tenían, y que no les permitían permanecer más tiempo en tierras regias.
Pues llegaron muy temprano al aeropuerto, específicamente al mostrador de Viva Aerobús, pero fueron dejadas en tierra junto con varios pasajeros, debido a la sobre venta del vuelo, igual que lo relatado aquí en GPS del pasado 1 de mayo por otro caso.
Han transcurrido varias semanas y resulta que la empresa no quiere responder por ese vuelo de las jovencitas. Tenemos imagen de la persona que atendió en el mostrador ese día, y que debió anotar que los pasajeros no subían por la sobre venta del viajes, pero no dejó constancia alguna, y de eso se están agarrando para no reintegrar el costo del vuelo, casi 10 mil pesos entre ambas.
Publicamos las imágenes en la edición digital tanto de los boletos como de lo pagado, así como de la persona tras el mostrador de Viva Aerobús, enviados por los padres de familia que desean una solución a la problemática que, de un viaje de crecimiento y formación para sus hijos, ahora es un calvario.

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El solo trazo del bulevar Luis H. Álvarez -o Poniente 5, como popularmente comienza a conocerse- hace que se froten las manos los constructores, dueños de terrenos y desarrolladores de los grandes proyectos urbanos, por los más de 20 kilómetros de concreto, en dos carriles iniciales, que representa la obra.
Pero necesitará más que cemento el proyecto vial que, en esencia, es el intento más ambicioso de expansión urbana y reconfiguración vial que ha planteado la capital del estado en muchos años. Es una suma de complejidades políticas, financieras y ambientales que acompañan cualquier obra de gran escala, que no depende únicamente de la voluntad del gobernante en turno.
El alcalde Marco Bonilla, desde la aprobación de un primer crédito para comenzar a tantear el terreno la semana pasada, lo resumió sin tantos rodeos: el inicio de la obra depende de permisos federales y del financiamiento; traducido al lenguaje menos institucional, significa que el proyecto todavía no está amarrado del todo.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional del Agua tienen en sus manos buena parte de la viabilidad temporal de la obra.
Es un detalle no menor y no sólo por las implicaciones políticas, sino porque la zona poniente de Chihuahua ha sido históricamente sensible por escurrimientos, cauces naturales, impactos ambientales y presión inmobiliaria. Cualquier intervención de esa magnitud inevitablemente entra al terreno de la regulación federal.
El Municipio necesita que oficinas controladas por el Gobierno Federal actúen con rapidez y sin convertir el proyecto en rehén burocrático o político, lo que se antoja difícil en tiempos de polarización entre distintos niveles de autoridad. Ningún trámite importante es completamente técnico, para qué nos hacemos.
Otra clave está en el dinero. El ayuntamiento avanzó con la aprobación en comisión de un crédito por 150 millones de pesos, pero todavía falta el cabildo y luego el Congreso del Estado, donde se requiere mayoría calificada. Eso implica operación política, acuerdos y construcción de consensos, casi nada.
El proyecto es presentado como una solución al colapso del periférico de la Juventud. La cifra que maneja el Municipio -cerca del 80 por ciento del parque vehicular de Chihuahua pasa al menos una vez al día por esa vialidad- no es casual, sino que muestra cómo la ciudad está rebasada en su capacidad vial y necesita un nuevo eje de circulación antes de entrar a una crisis permanente de movilidad.
Adicionalmente, la ciudad mantiene su crecimiento hacia el poniente, sector atrasado en vialidades, y cada nueva obra en esta materia acaba por impulsar el desarrollo urbano, plusvalía, expansión habitacional y presión inmobiliaria. Nunca son solamente calles, sino polos de crecimiento económico.
Sacarlo en esas condiciones es tarea política crítica para la administración municipal.

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Mientras tanto, quien haya pasado por el cruce de la carretera a Aldama y la avenida Fuerza Aérea ha sido testigo del rápido avance de las obras municipales para el paso superior que ahí se construye, que va tomando cada vez más forma.
El montaje de las últimas trabes de concreto, 24 en esta etapa, de un total de 60, no es un dato menor, es el punto clave de toda la estructura.
Las trabes son las que sostendrán este paso superior, las que cargarán el peso del tráfico diario. Su colocación no sólo marca avance, también define la seguridad y durabilidad de toda la obra.
Este proyecto ya supera el 60 por ciento de progreso. Todavía faltan semanas de trabajos y ajustes, pero cada vez más cerca de la promesa conocida: menos tiempo en el tráfico y más tiempo en casa.

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El teléfono de uno de nuestros lectores captó a una decena de los operadores guindas, pertenecientes a los 30 mil presumidos a nivel nacional por Ariadna Montiel, el domingo pasado, cuando tomó posesión como dirigente nacional de Morena.
Aparecen los chalecos guindas apostados, acá en Chihuahua, en el estacionamiento de un popular restaurante localizado entre las Alamedas y Chihuahua 2000, en esta ciudad.
Ahí les repartieron chalecos, camisetas, y lo que parece ser el órgano de difusión del partido denominado Regeneración, que es uno de los caballitos de batalla constantes de Morena en Chihuahua y todo el país.
Aún fuera de proceso electoral, que deberá iniciar a finales de este año con la instalación de los órganos electorales, el nacional y el estatal, Morena no ha dejado de trabajar en el contacto de territorio que les urgió la nueva líder nacional.
Los de enfrente van algo más lentos y no les queda mucho tiempo para emparejarse, menos aquí en el presumido bastión azul, Chihuahua.

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Hay inconformidad en el gremio de los ingenieros porque es, hasta cierto punto, letra muerta la obligación que tiene el sector público federal, estatal y municipal, e incluso en el ámbito privado, de contar con un Director Responsable de Obra debidamente capacitado, como técnico encargado de supervisar en el campo el cumplimiento de las especificaciones.
Ven los ingenieros que hay un doble rasero porque, por un lado, a los particulares los obligan incluso con multas a cumplir, y en el sector público o en proyectos muy grandes, hay omisiones que pueden terminar en situaciones que comprometan la seguridad de las personas y sus patrimonios.
En julio de 2025, el Colegio de Ingenieros de Chihuahua firmó un acuerdo con el Gobierno del Estado de Chihuahua para endurecer los requisitos de certificación.
Ahí exigen que no se permita el ejercicio de la dirección de obra a quienes no acrediten capacitación continua, especialmente en áreas críticas como mecánica de suelos y estructuras.
El tema sale a relucir porque de manera reciente la Federación Mexicana de Colegios de Ingenieros Civiles (FEMCIC) ha retomado lo que ha sido una exigencia del Colegio de Chihuahua, ante el Poder Legislativo federal para reformar las leyes nacionales aplicables.
Tal vez el empujón deberá venir de allá, para que sea uniforme la legislación en las entidades federativas.