-Ni grandes ni medianas sorpresas en Consejo guinda

-Un panista para la Fiscalía del Estado


Tres fueron los agraviados por Fernando “El Chapito” Ramírez cuando, a finales de septiembre del año pasado, llegó a una funeraria de Parral para confrontar violentamente a Eloy Soto. El hecho es por demás conocido, así como su avance jurídico lleno de chicanas, evidentes transas; y sobre todo, de una parcialidad total en favor del victimario por parte del juez y la magistrada de los acordeones.

Pudo evitar la agresión el mismo blanco de “El Chapito”, apoyado por los muy afortunados abogados Héctor Villasana y Enrique Muñoz, como es de conocimiento público, más ahora que hasta el video de los hechos ha trascendido, en una exclusiva más de El Diario.

Todos, incluido el atacante, forman parte de la élite política de Parral, pero unos están más vigentes que otros en las estructuras del poder. Eso fue lo que quedó muy claro, más allá de los razonamientos jurídicos dignos de un maromero de circo, expuestos por la magistrada de la Sala Penal Regional, María Elizabeth Macías Márquez, quien inventó una realidad aparte en la que el agresor armado ni siquiera dio cuenta de que disparó su pistolita calibre muy pequeño.

La verdad es que, afortunadamente, no mató a Soto Payán, pero sí hirió a Muñoz y a Villasana, además de que causó pánico en plena despedida de Luis Carlos “Coco” Baca Herrera. Eso con una calibre 22. Quiera la Providencia que jamás encuentre una más grande. Nomás falta que los juzgadores hayan dictaminado regresársela porque solo fue un “intento de cachazo”.

El caso es que por la resolución judicial con la que Macías Márquez revocó la vinculación a proceso de Ramírez, no sólo hubo una ola de indignación soterrada entre el gremio jurídico de Parral y una andanada de anuncios de denuncias, investigaciones y posibles sanciones, sino que el malestar se extendió a las familias involucradas en tan bochornoso incidente.

Además de la solicitud de juicio político contra la magistrada y otros recursos jurídicos alrededor del caso, hay un reclamo generalizado de justicia entre la sociedad parralense y sus extensiones en Chihuahua capital, por la impunidad patrocinada desde el poder.

Independientemente de que ahora es la magistrada la que puede enfrentar las consecuencias jurídicas, el impacto social y entre las emparentadas familias más destacadas ya es mayor. No en vano en algunos círculos hablan de venganzas o justicia en mano propia, ya que el sistema mostró su precio.

Otra víctima es el Poder Judicial del Estado, cuya mala imagen parece perpetuarse en especial en aquella ciudad, donde a presuntos feminicidas les reclasifican el delito a homicidio imprudencial y donde las juezas que atienden sus casos con perspectiva de género son atacadas y violentadas.

Vaya, entre los horrores que trajo la “renovación” en el aparato de justicia estatal, a partir de la elección directa de juzgadores impuesta el año pasado, y las rencillas político-familiares, a los justiciables no les queda más que esperar mejores tiempos.

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Sin grandes ni medianas sorpresas el Congreso Nacional Extraordinario convocado por el partido Movimiento de Regeneración Nacional, mejor conocido como Morena.

Estuvieron presentes todos los liderazgos del país, unos tres mil asistentes al World Trade Center, en la Ciudad de México, entre ellos poco más de 70 chihuahuenses de las distintas corrientes internas.

Asumió por voto unánime la exsecretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, como líder nacional del partido, junto con un nuevo secretario de Finanzas, Oscar del Cueto, quien sustituye a José Zozaya.

Obligado ese cambio en los dineros, ni modo que fuera de otra forma, demostración de colmillo de quien llega, en ese detalle y otros.

Por ejemplo, tuvo en presídium al hijo de López Obrador, junto a Alfonso Durazo y la recién desempaquetada presidenta de la comisión de elecciones, Citlalli Hernández. Mano izquierda indudable.

Hay refuerzo en la alianza que se confirma con acompañamiento entre el grupo de Ariadna con el de Cruz; no por nada apareció sonriente el alcalde juarense, al lado de Mayra Chávez y Cuauhtémoc Estrada.

Ni más ni menos, la delegada del Bienestar en el estado y el líder de los diputados morenistas en el Congreso chihuahuense, respectivamente al lado del edil juarense.

Destacó en el discurso de la nueva dirigente el exhorto a la disciplina, en torno a la unidad y organización para completar el proyecto de la 4T, es decir, para edificar el segundo piso planteado por la presidenta.

Discurso de 50 minutos de la nueva líder morenista, en contexto de unanimidad en la votación de acuerdos, que delinea lo que viene al interior del partido guinda.

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Tras la designación de Francisco “Panchito” Sáenz Soto como encargado de despacho de la Fiscalía General, a la renuncia de César Jáuregui hace una semana, se soltaron las especulaciones sobre el relevo formal que, necesariamente, debe ser aprobado por el Congreso del Estado.

Algunas versiones apuntan a que habrá operadores morenistas que buscarán por todos los medios no darle la mayoría calificada que demanda la designación, de una terna que, en breve, deberá enviar la gobernadora, Maru Campos, a los legisladores.

Sin embargo, el tema es sensible y políticamente la decisión le corresponde al Ejecutivo, eso es entendido por cualquier diputado, por lo que una buena operación de Palacio puede ser suficiente para sacar el nombramiento.

Así, en la danza de nombres es donde está lo bueno. Mientras se mencionan nombres de los fiscales de zona o de externos, ninguno es abiertamente del PAN; y también hay panistas que piden el control del cargo, en un momento delicado en que la seguridad y el poder que representa, no debe prestarse ni concesionarse a otros.

Es así que aparece el nombre del exregidor Javier Sánchez Herrera, director general de Servicios Periciales y Ciencias Forenses de la FGE, para entrar a la terna por la plaza, al ser el único panista que lleva cinco años de trabajo en la Fiscalía, sin cola que le pisen y con casos de éxito en su expediente.

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Cuando menos unos 100 profesores marcharon el pasado viernes, cerca del contingente sindical oficial, enarbolando la ya añeja demanda de reconocimiento a las claves L y L plus, que no han sido autorizadas por el gobierno federal.
El movimiento iniciado aquí en Chihuahua, entre otros, por la maestra Rubí Barraza, ha ido creciendo, en exigencia de que el reconocimiento de las claves se vea reflejado en su salario quincenal.
Exigen que sea como ocurría hace años, pero de repente, en la pasada administración federal, fue desconocido ese reconocimiento.
Son ya ocho años los que ha durado la protesta, incluso con demandas ante la Junta Arbitral, para que sea el gobierno del Estado quien responda, ante la ausencia de recursos, y sin que haya una resolución judicial.
Reclaman también apoyo del sindicato magisterial, ante las respuestas que solo los envían a esperar años y años, en espera de resolución judicial, que no se ve para cuándo.

No es el tema exclusivamente de Chihuahua; es de todo el país. Es un beneficio otorgado a docentes de Educación Básica que obtenían su título de licenciatura en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), con lo cual su salario era homologado con el tabulador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), representando un ingreso equivalente a un tiempo completo mixto.

La clave L Plus, además es una extensión de este incentivo que se activa automáticamente al cumplir el cuarto quinquenio (20 años de servicio).

Al alcanzar esta antigüedad, el docente recibe un pago superior, acreditado como "titulado", lo que incrementa significativamente su percepción salarial.

En la versión digital de GPS fotos de la manifestación, en ecos del desfile del Día del Trabajo.

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El pasado sábado anduvo por la presa El Rejón el alcalde, Marco Bonilla. No estuvo en un evento protocolario ni detrás de un micrófono.
Corrió acompañado por cadetes de la Academia de Policía; el comisario, Julio Salas, y un grupo cada vez más visible que ya hasta nombre tiene: los “Bonilla running”.
No es la primera vez. De hecho, se ha vuelto costumbre. Generación tras generación de cadetes han compartido ese circuito alrededor de la presa con Bonilla. Más que una rutina deportiva, es un mensaje: cercanía y disciplina.
Porque en medio de largas jornadas de entrenamiento, donde el desgaste físico es parte del día a día para quienes buscan integrarse a la corporación, este tipo de dinámicas rompen la distancia tradicional entre autoridad y formación policial.
Ahí no hay discursos largos. Hay ritmo, resistencia y competencia sana. Hay, también, una forma distinta de liderar por parte del edil: acompañando.
Luego del recorrido hubo mensaje: reconocer el esfuerzo, la constancia y la disciplina de quienes están en proceso de convertirse en agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, palabras que, en ese contexto, pesan distinto.