Compartir la travesía perversa por imponer caprichos ajenos a las naciones del mundo, seguramente es lo que llevó al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, a declarar respecto de Cuba la siguiente barrabasada: “Tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar, la economía no funciona…” (Marco Rubio: “Las últimas reformas económicas en Cuba no son suficientes”, El País, 17 de marzo de 2026).
Cuando por más de 60 años, el gran poderoso y “justiciero” del orbe, los nominalmente extralimitados Estados Unidos de América (ya quisieran que todo el continente fuera suyo), han mantenido la bota en el cuello de un pueblo que, queriendo salir de las paupérrimas condiciones en que le tenía el dictador Fulgencio Batista, otrora cachorro servil de los USA, se encontraron con que el gobierno yanqui no compartía el rumbo político-ideológico que tomaría el nuevo régimen revolucionario encabezado por Fidel Castro y, en consecuencia, se impuso un embargo económico que amedrentó e inhibió a la mayoría de los países a mantener cualquier relación, no sólo comercial, con la isla caribeña.
Pero después de vivir bajo una vergonzosa explotación inhumana auspiciada por el gobierno estadounidense, ¿a poco el destino deseado y conveniente para un pueblo criminalmente expoliado tendría que ser el capitalismo o sus variantes, de lo cual querían ser rescatados? Que no se olvide el porqué de la Revolución Cubana. El antes de 1959 para los cubanos, representó miseria en todos los aspectos, provocada intencionalmente por la ambición rapaz de crueles oligarquías. El después, una pobreza impuesta desde el exterior, pero sorteada con determinadas alianzas que, con la desaparición de la URSS y otros países socialistas, se complicó aún más.
A propósito, la familia de Marco Rubio no salió de Cuba después de la revolución castrista, como si estuvieran huyendo de lamisma, sino que lo hizo en 1956, en pleno apogeo dictatorial de Batista.
Entonces, la declaración de Rubio carece completamente de verdad histórica y de cinismo, ya que la desgracia económica cubana no es por falta de voluntad de su pueblo o de su gobierno para prosperar, sino del régimen capitalista e imperialista norteamericano. Han lidiado la adversidad con lo que tienen, que es nimio comparado con cualquier otro país de su categoría económica, resultando así una nación heroica, pero sumamente sacrificada por el mencionado embargo y por los permanentemente manipulados medios de comunicación internacionales. ¿Qué sería de Cuba si no hubiera tenido las tropelías de EE. UU.? Indudablemente sería una patria pujante en todos los ámbitos.
El seguir condenando a un gobierno porque así no lo han impuesto mediáticamente desde hace décadas las autoridades gringas, consciente o inconscientemente ha representado el secundar una brutalidad inmerecida. Es hacerle el juego a, ellos sí, verdaderos criminales que van por el mundo desmantelando autodeterminaciones de los pueblos con el pretexto de imponer democracias. No obstante, pruebas de lo contrario, de que van dejando miserias y gobiernos antidemocráticos impuestos, están más que a la vista de todos, principalmente en estos meses en que los USA la han emprendido contra todo y contra todos. Pero tal parece que, a las conveniencias personales de muchos, no les alcanza para reconocer la verdad y, de ser justos, redimir a un pueblo y un gobierno que, como no hay otros, han experimentado el peor de los ensañamientos por parte de lo más poderoso en términos militares, económicos y diplomáticos.
Y aún más, ese secretario de Estado lambiscón del demente dictador y criminal de lesa humanidad Donald Trump (entre un sinfín de delitos que se le atribuyen), ha agregado en la citada declaración: “Su economía no funciona. Es una economía que solo sobrevive. Lo que tienen no es siquiera una revolución, y eso que tienen ha sobrevivido gracias a subsidios de la Unión Soviética y ahora de Venezuela, pero no reciben ya esos subsidios” … “tienen un montón de problemas y la gente al cargo no sabe cómo resolverlos, así que tiene que haber otra gente al cargo” (ídem). ¿Es en serio?
Resulta increíble y desvergonzada la postura de Marco Rubio, pues contrario a ello, debería ofrecer un reconocimiento al pueblo y al gobierno cubano que, con gran creatividad han confeccionado un modelo económico modesto pero funcional. Es una muestra de sobrada dignidad y temple de los caribeños, que ojalá y no sea puesta a prueba otra nación y tenga que padecer y enarbolar lo mismo. Un verdadero cinismo de Rubio, considerando el reciente bloqueo petrolero que han impuesto.Siendo EE. UU. el principal socio comercial de México: ¿Cómo nos iría con un embargo o bloqueo como los que sufre Cuba? ¿Cuánto aguantaríamos sin los ingresos que genera la industria manufacturera estadounidense? ¿De dónde obtendríamos los productos agrícolas que nos venden? ¿Qué decir de productos como medicamentos, de aseo personal, etc.?Ya constatamos lo mentiroso y manipulador que puede ser un gobierno estadounidense, pero se insiste en que tienen la razón. Ya se desenmascaró que nunca existió un “Cartel de los Soles” en Venezuela; que no se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva en Irak; no se ha demostrado —ni siquiera con una sola prueba fehaciente— que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sea un narco gobierno y, así, una serie de falacias con las que los USA ha pretendido justificar las atrocidades que a diestra y siniestra va dejando por doquier. Pero a palabras necias…
El mundo requiere de una nueva verdad. Una que sea real, objetiva y veraz, pero ante todo, que permita y promueva una honestidad intelectual en cada uno de los seres humanos que habitamos este lastimado planeta. ¿El capitalismo será la panacea exclusiva para los males de todos los países? ¿O será la desgracia para un sinnúmero de pueblos que realmente quieren liberarse de tanta tiranía?
La verdad yanqui, de los medios internacionales, de Hollywood, de National Geographic, etc., está más que dicho: es una mentira.