Paro del Bowí a 38 grados en la calle
Llegó con respaldo de diez siglos de izquierda
En el Poder Judicial del Estado hay cosas que parecen de caricatura, pero cuestan millones de pesos. Una magistrada con truco -porque no es magistrada, pero antes lo fue y ahora puede equipararse- recurre a una trampita para cobrar por partida doble y con todas las de ley, supuestamente.
La presidenta del Órgano de Administración Judicial, la exmagistrada Karla Esmeralda Reyes Orozco, encontró una fórmula que difícilmente pasaría una prueba de sentido común o un examen de ética profesional: cobrar al mismo tiempo su haber de retiro y mantener ingresos del erario como si estuviera en activo. Y a pesar de la existencia de una prohibición expresa.
La reforma judicial estableció una condición muy clara para quienes declinaran participar en la elección y optaran por acogerse al retiro. Quienes decidieron no participar, no podrían reincorporarse a la administración pública estatal; si lo hacían, podría ser de forma honoraria, sin recibir compensación económica alguna.
Pero la funcionaria habría encontrado una ruta alterna, de acuerdo al contrato de prestación de servicios profesionales que tiene con el Poder Judicial desde octubre de 2025, del cual dejamos evidencia en la versión digital de GPS.
En vez de aparecer como empleada, fue contratada mediante ese esquema por seis años, con una remuneración mensual cercana a los 180 mil pesos mientras sea presidenta del OAJ -y de 154 mil pesos cuando ya no ocupe el cargo- lo que le permite, además, recibir alrededor de 65 mil pesos por haber de retiro de su cargo de magistrada.
En otras palabras, una doble percepción, un doble cobro, que suma alrededor de tres millones de pesos al año, más impuestos.
Todo financiado con recursos públicos de la justicia estatal, generalmente extraviada en excesos, agravios, negligencias y escándalos. Impera la anarquía ahí.
Y todavía hay más. La presidenta del órgano encargado de administrar al propio Poder Judicial promovió un amparo y obtuvo una resolución favorable para conservar los servicios médicos de Pensiones Civiles del Estado, pese a que no realiza aportaciones como trabajadora activa, precisamente porque no aparece dada de alta.
Así, el Estado paga el contrato, paga el haber de retiro y absorbe el costo de los servicios médicos; chulada de combinación difícilmente explicable en tiempos de una reforma judicial que acabaría con los excesos.
¿A poco no es de caricatura? ¿A poco no parece chiste de abogados especialistas en la chicana? Sería gracioso de no retratar de cuerpo entero la tragedia de la justicia estatal.
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Con 38 grados a pleno mediodía, el Bowí suspendió sus operaciones ordinarias ayer por una protesta de choferes, quienes impidieron la salida de algunas unidades de la Terminal Norte, con el reclamo de descuentos indebidos y malas gestiones de la Operadora de Transporte, la empresa pública a cargo de los camiones de la única ruta troncal de la capital.
Entre mentadas de conductores que acusaron incapacidad de la autoridad estatal para atender las demandas y cierta cerrazón de la Secretaría de Gobierno para reconocer la existencia del problema, cientos o tal vez miles de usuarios debieron gastar más dinero en Uber, DiDi o Taxi o resignarse a caminar más de lo esperado, como si el clima de la capital fuera tan benévolo.
El reclamo laboral de los choferes y la confusión de la autoridad para atenderlo fue lo que quedó en evidencia. Los manifestantes alegaron descuentos indebidos de sus salarios y el secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña, achacó el problema a un aumento de las cuotas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que habrían sido incrementadas de manera unilateral y sin aviso.
Los trabajadores alegaban, además, la creación de un fondo con sus sueldos para atender las incidencias con las unidades, como si no tuvieran la cobertura de los seguros pagados a muy buen precio de las arcas públicas.
Así, la confusión creció entre la falta de comunicación adecuada de la Operadora de Transporte a sus trabajadores y la postura aguerrida de los choferes, quienes, desde luego, no querían explicaciones, sino que no se les esfumaran entre 300 y 500 pesos de su sueldo semanal.
El caso es que mientras los trabajadores estaban en paro -que no fueron todos, pero sí los suficientes para afectar la frecuencia del servicio- en la calle lo padecieron los usuarios del transporte público, que por lo visto sigue la tendencia de ser caro y no regular ni del todo eficiente.
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El registro de Cruz Pérez Cuéllar fue contundente exhibición de respaldo político del morenismo puro, con una comitiva de personalidades que, en conjunto, representan una suma de mil 300 años de militancia de izquierda.
Este dato no es menor; refleja una base morenista de cepa que confía en el proyecto y que decidió acompañarlo físicamente, validando con su presencia décadas de lucha y compromiso con las causas sociales de la región.
Para muestra un botón, Macario Díaz, 26 años de militancia en izquierda; Sergio González Rojo, 40; Juan Pablo Delgado, 12; Jesús Lozano, 12; Jorge Marave, 14; Javier Cuevas Lira, 63; Efraín Rocha, 43; Víctor Andazola, 8; Carlos Comaduran, 8; Ricardo Villalobos, 8; Carlos Chávez, 47; Gregorio Calderón, 30; José Francisco Ramírez, 10; Jazmín Vega, 19; Carlos Cuevas Lira, 60, entre otros líderes sociales y sindicales, serranos, exdirigentes de partido, muchos de ellos fundadores de Morena, de todo el estado.
Entre quienes caminaron junto a Cruz se encuentran además figuras fundamentales del movimiento, con sello de fundadoras como la regidora Patricia Mendoza, las diputadas Elizabeth Guzmán y Magdalena Rentería, además de la síndica Ana Carmen Estrada.
Lo acompañaron otros fundadores históricos como Luis Adolfo Orozco Orozco, Sergio González Rojo, Lauro Escareño Guevara, y el exdiputado Miguel Colunga, veteranos de la izquierda juarense con legitimidad construida al paso de los años.
A este núcleo se sumaron referentes de identidad chihuahuense, como la reconocida maratonista Lorena Ramírez Nahueachi y la campeona mundial de boxeo Diana Laura "La Bonita" Fernández Ortiz.
Mientras Cruz se veía cobijado por siglos de historia viva y acompañamiento social, la senadora Andrea Chávez llegó a inscribirse primero, prácticamente en soledad y el profe Martín Chaparro optó por la frialdad de la tecnología y realizó su registro totalmente en línea.
Los contrastes ayer en el registro para coordinadores de la defensa de la cuarta transformación.
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Los recientes logros de las marchistas Alegna González y Ximena Serrano son motivo de orgullo para Chihuahua y para México.
Su destacada participación en el serial europeo, donde Alegna conquistó tres medallas de oro y ambas consiguieron históricos resultados para la marcha mexicana, confirma que nuestro país cuenta con deportistas capaces de competir y triunfar al más alto nivel internacional.
Sin embargo, más allá de las medallas, hay una reflexión importante: los grandes resultados no ocurren por casualidad. Son consecuencia de años de trabajo y de la construcción de entornos que permitan a los atletas concentrarse en aquello que mejor saben hacer: competir y representar con dignidad a su tierra.
Por eso cobra especial relevancia el programa Meta Olímpica CUU, impulsado por el alcalde Marco Bonilla.
El verdadero compromiso consiste en acompañar a los deportistas durante el proceso, brindarles herramientas, generar condiciones y apostar por ellos cuando aún están construyendo el camino hacia sus metas.
La reunión sostenida entre el alcalde Bonilla y las atletas ayer en su despacho permitió constatar precisamente eso: que existe seguimiento, cercanía y una visión de largo plazo orientada a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
También resulta significativo que Chihuahua se consolide como un polo de preparación internacional. La incorporación de las marchistas japonesas Nanako Fujii y Ai Oyama a los entrenamientos refleja el prestigio que ha alcanzado este grupo de trabajo y confirma que la excelencia deportiva trasciende fronteras cuando existe una estructura sólida detrás de ella.
Los próximos desafíos ya están en el horizonte: Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos y, más adelante, la cita olímpica de Los Ángeles. El camino aún es largo, pero los avances son evidentes.