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Todavía faltan 11 meses y cachito para la elección el 2027, pero la partidocracia ya está por definir sus candidatas y candidatos.
De la ley en la materia ya mejor ni hablo, porque según la autoridad electoral estatal las sanciones para campañas anticipadas no están bien definidas. Eso lo dijo hace algunos meses la titular del IEE.
Las y los acelerados arrancaron la galopada tres semanas después de las elecciones federales del 2024. Levó el visto bueno de la mandataria estatal, eso quedó claro.
Y como no hay sanción la galopada se desbocó promocionándose en todos los rincones del estado. Entre tanto galope nomás las patadas se escuchaban, como si fuera cualquier elección en tiempo y forma.
Derrocharon dinero a más no poder. Senadores, alcaldes, diputados, funcionarios públicos y hasta comerciantes o empresarios le entraron con todo para tapizar y ensuciar la imagen urbana de la capital, de Juárez, municipios medianos y pequeños, calles, casas por casa y hasta en la sopa.
Hasta el día de hoy nadie sabe a ciencia cierta de dónde salió tanto dinero para la promoción de aspirantes al gobierno del estado y alcaldías esencialmente, pero como lo he dicho antes, y lo sostengo, en esas cantidades industriales las únicas fuentes son: el erario y la maña.
Los que patrocinaron esas campañas anticipadas seguramente van a cobrar el favor siempre y cuando sus favoritos consigan la nominación y sean electos.
¿Los que fallen en sus pronósticos aguantarán vara o cobrarán la inversión?, no lo sabemos, sin embargo, siempre hay lastimados, y en los pocos casos de los pusieron de sus bolsillos y no hayan resultado favorecidos, tal vez busquen consuelo en otro partido.
El dinero derrochado es muchísimo, por eso insisto, porque en dos años de promoción a través de espectaculares, bardas, lonas, entrevistas, panfletos, mamparas, cajas de tráileres, inflables, reuniones y eventos, la cifra debe superar los 1500 millones de pesos entre todos.
En fin, la parte legal para sancionar campañas anticipadas está en el limbo o sencillamente la autoridad electoral voltea hacia otro lado, y el descomunal gasto en promoción quedará en el olvido.
Para la candidatura a gobernador, Morena juega con dos cartas: Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar. Lo más probable es que el alcalde fronterizo con licencia sea designado como candidato, acción que hará válida en su momento su protector y padrino político Ricardo Monreal, por ser éste el encargado de apadrinar Chihuahua.
Del lado del PAN, los momios se decantan ampliamente en favor de Marco Bonilla Mendoza. El edil capitalino no tiene competencia interna real que le quite la candidatura; solo es cuestión de semanas para confirmar lo inevitable.
Después de las candidaturas al gobierno del estado, las dos más disputadas, internamente, claro, son la de Ciudad Juárez, donde Morena aventaja sobradamente, y la capital donde el PAN es el que manda ampliamente.
En la frontera, Morena va a reservar hasta el final, después de que se haya designado candidato y apaciguado la guerra intestina (ajá), el nombre de la o el beneficiario de los acuerdos internos.
Es Muy probable que esa candidatura recaiga en la senadora Andrea Chávez, ni modo que Cruz y Ariadna Montiel quieran tragarse el marrano entero. Eso sí que desataría una guerra sin cuartel, como la de Cruz Pérez y Javier Corral en el 2004.
Quien vaya por Chihuahua capital del lado de Morena en realidad no importa mucho, ya que los nombres que suenan están muy quemados o de plano no les alcanza para asustar el panismo local. En todo caso apostarían por quien tenga menos negativos y le sume votos al candidato a gobernador.
En el PAN las cosas son distintas al ser el bastión más importante del partido a nivel estatal.
Ocho suspirantes han gastado lana como nunca antes en la historia de Chihuahua capital. César Jáuregui, Santiago de la Peña, Manque Granados, Alfredo Chávez, Alan Falomir, Jorge Soto, Carlos Olson y Rafael Loera tapizaron la imagen urbana hasta llegar a lo chocante.
Todos ellos y Manque traen amplio palmarés político, unos más que otros. Sin embargo, voy a ser sincero, para el tamaño del desafío y la cantidad de votos que puedan sumarle al proyecto de Bonilla, me parece que el ex fiscal y el secretario general de gobierno son los únicos que cuentan con la estatura política requerida.
Ciertamente la diputada federal Manque Granados tendría buenas posibilidades de ser abanderada considerando la cuestión del género, porque sería desastroso que los varones se agandallaran las mejores candidaturas para ellos.
Alfredo Chávez y Alán Falomir han hecho la tarea muy bien. Al primero le alcanza para ser el abanderado del distrito sexto federal, siempre y cuando a Granados lo impulsen para la alcaldía o la sindicatura; el segundo ha trabajado mucho la calle, y seguramente será invitado como candidato a una diputación local.
Soto, Olson y Loera, honestamente son perfiles más administrativos, de encargo. En esas posiciones pueden dar mejores resultados, pero eso dependerá de que se gane la alcaldía, y la gubernatura.
La coordinación de los diputados locales en la siguiente legislatura puede que sea para Jáuregui o De la Peña, y las dos candidaturas federales plurinominales están reservadas para la que parte el pastel y para el consentido que se requiera rescatar, en ese orden.
Como sea, morenos y azules se pasaron de lanzas con campañas muy adelantadas y carísimas, pero eso ya lo juagará el elector, porque la autoridad electoral solo está de adorno y obedece órdenes del ejecutivo, y no va a sancionar a nadie para mantener tranquilas las aguas en esa parte.
Los chiquipartidos no pintan mucho, pero el PRI en Chihuahua es oxígeno puro y extra para el PAN. Si lo ignoran, bye a la gubernatura.
Es cuanto.