Duarte despide a sus abogados y sin avisarles
El no a Soto Máynez del doctor Ornelas
Le pagan a Bonilla por apuesta al América


Donde hay humo, seguramente hay fuego. Y detrás de seis mil vapeadores encontrados por casualidad la semana pasada por la Policía Estatal, la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República (FGR) terminó por descubrir una operación diez veces mayor, con valor que le pega entre los 40 y los 45 millones de pesos.
Apenas el viernes pasado, en la entrega de GPS, señalábamos que fue la casualidad, no un trabajo de investigación o inteligencia policial, lo que llevó al decomiso inicial de vapes en la colonia Panamericana, cuando le fue marcado el alto a un Peugeot cargado de cajas conducido por José Alberto M.S.
Pero la FGR -en la que se estrena al mando un nuevo delegado en Chihuahua, Victorino Porcayo, procedente de la complicada plaza de Baja California- sí le siguió el rastro y respondió al cuestionamiento sobre por qué un mercado ilegal tan extendido y tan visible dependía únicamente de encuentros fortuitos para ser descubierto.
La interrogante principal no era por qué habían detenido a un hombre con seis mil vapeadores, sino quién había introducido la mercancía al país, quién la almacenaba, quién la distribuía y quién obtenía ganancias con un negocio que opera con absoluta normalidad en plazas, locales, redes sociales y hasta con servicio a domicilio.
Pues bien, ahora la AIC de la FGR tomó el caso derivado de la consignación realizada por la Policía Estatal y, en lugar de conformarse con la detención inicial, siguió la ruta de la mercancía.
El resultado fue una orden de cateo ejecutada en la colonia Campo Bello, donde fueron localizados más de 66 mil vapeadores de origen chino.
Es justo reconocer que ahora sí existe una línea de continuidad entre una detención y el intento de llegar a la estructura que estaba detrás. Ahora sí se observa coordinación entre autoridades estatales y federales.
Porque la diferencia entre decomisar mercancía y combatir un mercado ilegal es enorme: lo primero consiste en quitarle un cargamento a un individuo; lo segundo implica identificar bodegas, rastrear importaciones, seguir rutas, detectar cuentas, ubicar distribuidores y eventualmente llevar ante un juez a quienes sostienen el negocio.
La dimensión del cateo demuestra además que el hombre detenido en la Panamericana difícilmente era el centro de la operación. Seis mil vapeadores ya parecían una cantidad considerable; sesenta mil más almacenados en una vivienda indican que detrás existe una cadena mucho más amplia y rentable.
Obviamente la mercancía no llegó sola desde China. Alguien la importó, alguien la internó al país, alguien más la almacenó y alguien planeó la distribución para ponerla en manos de los consumidores, todo como parte de una actividad que, desde enero, enfrenta penas de hasta ocho años de prisión.
Por eso el mérito de la FGR y de su Agencia de Investigación Criminal va más allá de haber llenado cuatro camionetas con cajas de vapeadores. Falta, desde luego, que la operación no termine ahí y que haya nombres de los presuntos responsables en la historia del delito.

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Ayer tuvo audiencia el exgobernador César Duarte, conectado desde el Cefereso del Altiplano, dentro de la causa penal que enfrenta en el fuero común, y los sorprendidos fueron sus abogados de siempre, Juan Carlos Mendoza, Héctor Villasana y Enrique Muñoz, a quienes les avisaron que habían sido relevados por otros.
Aunque en el gremio de la chicana seguido se hablaba de diferencias de Duarte Jáquez con sus representantes, especialmente porque rara vez les pagaba lo que costaba una defensa formal, dicen que los litigantes esperaban cuando menos un aviso previo y no ser despedidos de repente casi en medio de una diligencia judicial.
Así, la audiencia que inicialmente era para avanzar en la causa penal, terminó centrándose en la revocación de los abogados y la designación inmediata de una nueva defensa, compuesta por los licenciados Javier Soto Orduño, César Octavio Guadarrama Palomino, Héctor Iram López García y César Guillermo Márquez Villa.
Los nuevos representantes asumirán la representación de Duarte Jáquez tanto por las causas que enfrenta en Chihuahua como por las que están en el fuero federal, en las que la Fiscalía General de la República ha mostrado tener la mano pesadita, así como la tiene el exgobernador.
Después del relevo, obviamente, los litigantes solicitaron diversas circunstancias ante la juez de control que presidió la audiencia y pidieron 20 días para actualizarse, por lo que fue fijada nueva fecha de la diligencia hasta el comienzo del mes de julio.

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Hace 71 años, el doctor Julio Ornelas Küchle fue convocado de urgencia por el entonces gobernador, Óscar Soto Máynez, quien le encomendó la tarea de fundar la Escuela de Medicina de la Universidad de Chihuahua -no era aún Autónoma- en un plazo de apenas 20 días.
Ante su negativa -recordó el doctor Ornelas, en un documento escrito a máquina mecánica cuya imagen publicamos en GPS-: “…el Gobernador me dijo: Si usted no acepta, voy a nombrar al doctor…salté como si hubiera recibido un toque eléctrico, y creo que le grité: ¿cómo va usted a nombrar a ese charlatán, a un bribón público, director de Medicina? No la friegue, ese no debe entrar ni de barrendero”.
-Entonces tome usted la dirección y no se hable más, le dijo el gobernador.
El comienzo fue precario, porque encontró Ornelas un edificio recién pintado, pero sin mobiliario ni presupuesto. Fue la Fundación Rockefeller, que en tiempo récord ayudó a poner en marcha el proyecto.
Viene a colación la anécdota porque ayer en la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas, la comunidad universitaria rindió homenaje al fundador, a siete décadas de aquella reunión apresurada y accidentada en el despacho del gobernador.
El evento, encabezado por el rector, Luis Rivera Campos y el director de la facultad, René Núñez, convocó a exdirectores y exrectores; y concluyó con la degustación de un vino conmemorativo, "Dr. Julio Ornelas Küchle – Reserva 2020", con uva de El Peñasco, elaborado por la familia Piña Gardea.
De Ornelas, el exrector y exdirector de la Facultad de Medicina, Sergio Piña Marshall, dijo, su legado permanece en las aulas, en incontables generaciones que mantienen vivo el espíritu de servicio y la convicción de salvaguardar la salud, fuente de inspiración y compromiso para quienes ejercen la medicina.

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En estos tiempos todavía existe quienes empeñan su palabra y cumplen lo acordado.
Tenemos como muestra el pago de una apuesta que hizo el alcalde panista de San Nicolás de Los Garza con el alcalde Marco Bonilla, allá por el 2024 durante una reunión de la Conferencia Nacional de Municipios de México en la Ciudad de México.
Apostaron 10 laptops para niños quien perdiera el Torneo de Apertura de la Liga MX entre los Rayados de Monterrey el glorioso y casi bendito América del alcalde Bonilla.
Para suerte del alcalde, el Club América logró ganar el torneo ocurrido ya hace dos años, pero como la palabra es lo último que todo caballero puede perder, el edil de San Nicolás, en una vuelta que tuvo para Chihuahua capital, no llegó con las manos vacías, si no cargando las 10 laptops que prometió si su club perdía el encuentro.
El video de la apuesta y el pago, ya circula en las redes del alcalde y a diferencia de otras apuestas, aquí 10 niños que serán seleccionados por la administración son los verdaderos ganadores.
Seguramente serán quienes más lo requieran y vivan en alguna zona vulnerable de la ciudad, justo donde debe llegar el refuerzo de un gobierno para continuar sus estudios.