Ciudad de México.- Don Gerolano es un maduro caballero. No diré su edad, pues revelarla es gran descortesía, a más de invasión de la privacidad, pero sí mencionaré el dato de que ha tenido dos pericos, uno después del otro y ya se sabe que esas aves viven muchos años. Una mañana, el provecto señor fue a confesarse con el padre Arsilio. Le dijo: "Acúsome, padre, de que anoche estuve con Pompona, y le hice el amor tres veces seguidas". Le indicó el sacerdote: "De penitencia rezarás dos credos, cuatro salves y.". "¡Ah! -lo interrumpió, jubiloso, el veterano-.. ¡Entonces usted sí me cree!". El famoso explorador y su mujer iban por lo más espeso de la jungla de Borneo, donde la mano del hombre jamás había puesto el pie. De pronto un enorme gorila salió de la espesura, tomó a la señora en sus membrudos brazos y echándosela al hombro se internó con ella en la floresta sin hacer caso de los dolientes ayes de la desdichada. Le gritó su marido: "¡Dile que te duele la cabeza!". Hubo elección de alcaldes en un estado del sur. Al día siguiente el gobernador de la entidad, conforme a los usos y costumbres del PRI en aquella época, fue a dar cuenta al Presidente de la República del resultado del proceso electoral. Le dijo: "Señor Presidente: con satisfacción le informo que en la elección celebrada en mi estado el día de ayer para la renovación de alcaldías, nuestro partido las ganó de todas, todas. Carro completo". El mandatario escuchó el reporte del informante y le preguntó: "Señor gobernador: y las elecciones ¿fueron legales?". Tras una pausa respondió el gobernador: "Legalonas, señor Presidente. Legalonas". Hubo un tiempo en que el partido de la Revolución usaba toda suerte de añagazas, triquiñuelas, ardides y artimañas para llevarse el triunfo. Reportero de periódico provinciano, fui testigo de cómo en una elección el obsequioso representante priista de casilla le ofreció con exquisita urbanidad un refresco a la dama que representaba al PAN. Ella se lo tomó, agradecida. Poco después, trasudando llena de apuro, le preguntó a la dueña del domicilio donde estaba instalada la casilla si podía usar su baño. El méndigo representante del partido tricolor había puesto en el refresco una poción purgante de rápido efecto. La forzada ausencia de la inocente señora fue aprovechada para llenar la urna con boletas ya marcadas en favor del PRI. ¡Y al paso del tiempo ese sujeto llegó a ser diputado federal! Anteriormente el método del partido oficial para atraer votantes era más elemental. Lo describió un ingenioso epigramista: "Barbacoa. / Buen pulquito. / Cito plebe. / Plebiscito". Ninguno de esos ardides o recursos tuvo que usar el priismo coahuilense para ganar de calle las elecciones de diputados locales. La participación de los ciudadanos fue copiosa: más del 50 por ciento de los electores acudieron a las urnas, elevado índice en un proceso electoral así. Eso muestra la calidad cívica de mis paisanos, otro motivo de orgullo para mi solar nativo. El triunfo arrollador del PRI en Coahuila se debió en buena parte al trabajo eficaz del dirigente estatal de ese partido, Carlos Robles Loustanau, y fue interpretado como un voto de reconocimiento a la obra del gobernador Manolo Jiménez Salinas y, en el caso de Saltillo, del alcalde Javier Díaz González. Coahuilenses y saltillenses seguiremos gozando de paz y de seguridad, valiosos bienes que muy probablemente se perderían si Morena llegara al poder en el estado. Por el bien de mis hijos, mis nietos y mi primer bisnieto espero que eso no suceda nunca. Amén. Cierto señor le preguntó a su esposa: "¿Te gustaría una segunda luna de miel?". "¡Claro que sí! -respondió ella entusiasmada-. ¿Con quién?". FIN.
MIRADOR
Por Armando FUENTES AGUIRRE.
En aquellos años mi ciudad era pequeñita.
Todos nos conocíamos, no sé decir si por fortuna o desgraciadamente.
Había entre sus habitantes personajes pintorescos. Pepe Catedrales, llamado así por su estatura procerosa y porque sostenía arduas discusiones teológicas con las palomas de la Catedral. Don Melejo, que se ganaba la vida recogiendo las cacas de los perros callejeros para venderlas a las tenerías, pues se consideraba que esa sustancia servía para curtir las pieles. El Oaxaquita, músico callejero que les tocaba en su violín las Mañanitas a los que cumplían años. Todos lo querían bien, y lo invitaban a pasar. "¿Qué quiere, Oaxaquita? ¿Desayunar o almorzar?". Y él, con humildad: "Las dos cositas".
Siempre pensé que le decían el Oaxaquita por su origen oaxaqueño. No. Su apellido era Oaxaca. Otro personaje, hijo de padre irlandés y madre mexicana indígena, llevó el mismo apelativo: Manuel Antonio Rodolfo Quinn Oaxaca.
Anthony Quinn.
Recuerdo con afecto al Oaxaquita.
Y también, claro, a Anthony Quinn.
¡Hasta mañana!...
MANGANITAS
Por AFA.
". Encuentran a Bartlett viajando en primera clase a Madrid.".
Por más que viaje en primera,
con lujo y comodidad,
puede decirse, en verdad,
que el sujeto es de tercera.