Si alguien –en lo más recóndito de su alma- llegó a creer que los de Morena eran decentes, las pruebas que ellos mismos aportan son más que suficientes para auto desmentirse.

El primer gobernador de oposición al PRI debió haber sido Francisco Barrio en 1986. Pero, el famoso fraude patriótico orquestado por el ahora prócer de la democracia, honrado a carta cabal, mexicano ejemplar, funcionario incansable, el honesto e inmaculado Manuel Bartlett, se lo impidió gracias a la caída del sistema. A pesar de la intención del tricolor de no dejar ni una pisca de poder por ningún motivo, la ciudadanía no se dejó vencer y Ernesto Ruffo Appel rindió protesta como gobernador de Baja California el 1 de noviembre de 1989 acto al que asistió el mismísimo Carlos Salinas de Gortari. Días antes, los priistas bajacalifornianos pregonaban el triunfo, pero el presidente del comité ejecutivo nacional Luis Donaldo Colosio, seguramente por instrucciones del entonces presidente, ofreció una rueda de prensa en la cual informó que los resultados en las urnas no favorecían a su partido. En las fotos aparecía Colosio leyendo el comunicado y detrás de él, impávida, la foto de Carlos Salinas. Una gráfica muy ad hoc.

En el evento de toma de posesión por supuesto que el presidente estuvo en el presídium. Cuando su presentación la ovación sorprendió al propio Salinas. El reconocimiento público de que fue la voluntad democrática del primer mandatario de ofrecer una gubernatura hasta ese momento impensable.

Hoy Ruffo se encuentra detenido acusado de no sé qué. Pero los ciudadanos afirmamos que si es culpable que sea condenado apegado a derecho, pero nos queda la duda de cómo es posible que la Fiscalía General de la República sea tan eficaz para armar –desde hace más de un año, pero más bien parece en una semana- una carpeta de investigación en contra de un ícono de la democracia en México, de quien fue capaz de hacer temblar la institución revolucionaria de más de sesenta años de ostentar el mandato y sentar las bases para que en el 2000 los sufragios sacaran de la presidencia al entonces invencible PRI. La razón es muy sencilla, hay que pegar a los líderes sociales de oposición para decirles “¿Ya ven? ¿Y dicen que los de Morena somos corruptos?”. Esta jugada tiene muchos riesgos ¿y si es inocente? ¿si no hay pruebas suficientes? ¿si la presión nacional e internacional es tanta que deben dejarlo en libertad? Esas acciones son muy arriesgadas.

Para el gobierno federal, tanto Ruffo –como Maru Campos- son culpables a priori, los morenistas Rocha Moya, Inzunza, Adán Augusto López, los hijos del dueño de morena y de la silla presidencial y otros muchos, son inocentes de toda culpa. Ya la presidente condenó a los primeros y exoneró a los del partido de AMLO sin tener facultades porque no es juez, es solo dizque titular del poder ejecutivo. Total, a Ruffo le tocó danzar con la menos agraciada y es, hasta este momento, un preso político. Ahora sigue un priista.

Por otro lado, hace unas semanas vi en YouTube el documental “César Duarte en la Cárcel: De Gobernar Chihuahua a Pudrirse en el Altiplano”. Tampoco voy a defender ni atacar al exgobernador, como simple vecino, vi cómo cometía el octavo pecado capital: la necedad. Y observé que dejó al estado quebrado, es verdad, que quiso unir al PRI y al PAN en Parral cuando en ese momento era impensable, es cierto. Que despilfarró en fiestas y comidas, indiscutiblemente. Que se creyó de las mujeres consentido –como Juan Charrasqueado-, claro. Que compró ranchos, tierras y ganado por aquí y por allá, ni como decirlo mejor. Que fue prepotente durante su gestión, todos los pueden constatar. Que fue traicionado por sus funcionarios más cercanos, sin duda. Que ahora paga con creces el desprecio hasta de familiares favorecidos, ciertamente. Los aplausos que recibía hasta porque se tiraba un gas ahora se convirtieron en un ensordecedor y solitario silencio. Claro y distinto.

En fin, el pecado de César Duarte es no haber sido lo suficientemente inteligente, como Javier Corral (y muchísimos más). Si se hubiese afiliado a Morena, hoy sería inocente, libre, honrado, recto, patriota y posiblemente diputado o senador con fuero. Los errores del ayer los paga hoy.

Mi álter ego opina ¿cómo es posible sentirse segura entre tanto gringo belicoso que convivir con el pueblo que tanto la adora, la ama, la idolatra, la sigue, la considera la mejor presidenta del mundo? Es un milagro del mundial.