En El Diario de Chihuahua, del sábado 4 de julio de año en curso, leímos una nota del reportero Davis Ceniceros (Ciudad Juárez) titulada: “Policía Cibernética Alertan: falta a niños supervisión digital. DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS SE CONVIERTEN EN ‘NIÑERAS’”, basado en la entrevista que le hizo a YAMELITH MUÑIZ, directora de la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad pública del Estado (SSPE); la cual “informó que la falta de supervisión de madres y padres sobre uso de dispositivos electrónicos y redes sociales representa uno de los principales factores de riesgo para que niñas, niños y adolescentes (NNAS) sean víctimas de retos virales, manipulación en línea y delitos sexuales”.
Afirmando que “lo que afecta realmente es la falta de supervisión que el menor tiene sobre los dispositivos, así como la ausencia de controles parentales, Añadió que muchos electrónicos se convierten en ‘niñeras digitales’, lo que permite que menores tengan acceso a internet y a distintos contenidos desde edades tempranas sin vigilancia de un adulto […].
“Como medida preventiva, recomendó evitar que menores tengan acceso a redes sociales antes de la edad permitida por las propias plataformas. Explicó que TikTok establece una edad mínima de 13 años para abrir una cuenta, aunque existen usuarios con menor edad que ya utilizan esa aplicación. En otra parte de la entrevista, “Sobre las estrategias para el próximo ciclo escolar, Muñiz adelantó que la Policía Cibernética reforzará las campañas de prevención dirigidas a estudiantes, madres y padres de familia”.
Interesante y oportuna la publicación predicha, especialmente porque se inicia el período vacacional, lo que permitirá junto a nuestros vástagos, considerar y reflexionar sobre el planeamiento anterior y lo que leeremos enseguida, relativos al uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), tan en boga por toda la sociedad y por los educandos del Sistema Educativo Nacional (SEN).
Las TIC, desde los años setenta en que entraron a las AULAS, a los SALONES DE CLASE, como medios o auxiliares pedagógico-didácticos, causaron cierto entusiasmo entre directivos, personal docente y alumnos; no obstante, generaron ciertas dudas sobre su real efectividad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, siendo las más sentidas las relativas a considerar que estas no iban a sustituir a los docentes, a los libros y demás materiales apropiados y necesarios para el aprendizaje.
Ante esa realidad, tenemos el siguiente caso: “ELIMINÓ COMPUTADORAS Y CELULARES DEL AULA… Y SUS ESTUDIANTES TERMINARON LOGRANDO ALGO QUE MUCHOS CREIAN IMPOSIBLE.
“Mientras gran parte del sistema educativo apuesta cada vez más por las pantallas, una profesora de Minneapolis decidió experimentar en dirección contraria. MAUREN MULVANEY, docente de Literatura AP, tomó una medida que sorprendió a sus alumnos: dejar de utilizar laptops, restringir los teléfonos móviles y volver a trabajar principalmente con libros impresos, cuadernos y escritura a mano.
“Al principio, varios estudiantes consideraron que la idea era anticuada. Estaban acostumbrados a leer en pantallas, tomar apuntes digitales y realizar la mayoría de sus tareas mediante dispositivos electrónicos. Sin embargo, con el paso de los meses comenzaron a notar cambios inesperados. Los niveles de confianza en la lectura aumentaron de forma notable, la capacidad para redactar textos extensos mejoró y muchos recuperaron una concentración que no recordaban haber tenido en muchos años.
“Los resultados llamaron especialmente la atención porque aparecieron en muy poco tiempo. Estudiantes que al inicio tenían dificultades para mantener la atención durante una lectura prolongada terminaron escribiendo ensayos completos de varias páginas a mano. Además, una gran mayoría afirmó que organizar ideas, comprender textos complejos y desarrollar argumentos les resultaba más sencillo cuando trabajaban sobre papel en lugar de hacerlo frente a una pantalla.
“Lo más interesante es que algunos alumnos comenzaron a trasladar esos hábitos fuera de la escuela. Varios redujeron voluntariamente su tiempo frente a dispositivos electrónicos y aseguraron notar mejoras en su capacidad para concentrase, conversar y mantenerse enfocados en actividades cotidianas.
“En una época donde la tecnología ocupa cada vez más espacio en la educación, esta experiencia volvió a abrir una pregunta que genera debate entre especialistas, padres de familia y docentes: ¿las pantallas siempre mejoran el aprendizaje o existen habilidades que todavía funcionan mejor cuando regresamos a métodos mucho más simples?”
“Fuente: “Schools Are Bringing Back Pen and Paper, and Studens Are Thriving”, VICE, por Luis Prada, 17 junio 2026.”
Retrocedamos unas décadas y leamos lo que el Dr. en Pedagogía, Wálter Peñaloza Ramella (peruano), a pregunta que le hiciera AUTOEDUCACIÓN con respecto a la Tecnología Educativa Conductista, respondió: “Bueno, yo mantengo mi posición de siempre. Por supuesto que la he ampliado y la he consolidado. Digamos que le he dado fundamentos más minuciosos. Mantengo, en primer lugar, que la tecnología educativa es un auxiliar. La tecnología educativa no es sino un conjunto de procedimientos, técnicas e instrumentos que se emplean para la plasmación en los hechos de una concepción educacional.
“Estamos, entonces, completamente en contra de aquellos que —aquí en el Perú, Venezuela y otros países de América Latina— han seguido y siguen las teorías del conductismo norteamericano. Todos ellos han creído ver en la tecnología educativa el non-plus-ultra, el instrumento que resuelve todos los problemas: que finalmente la educación mejora cuando cambia la tecnología educativa, usando la tecnología educativa conductista.
“Sin embargo, la tecnología educativa tiene un carácter instrumental y nada más. Lo fundamental no es la tecnología educativa, sino la concepción educativa que se tenga. Sustenta el Dr. Peñaloza: “La tecnología educativa humana supone la comprensión de lo que se aprende”. Fuente: Capella, Castillo Ríos, Peñaloza, et al, “Usos y Abusos de la Tecnología Educativa”, Serie Autoeducación Docente, IPP, Lima, Perú, 1990.
A punto de iniciar el S. XXI, en el marco de la Reforma Educativa, y en relación con el presente tema, en JAPON, cuya imagen es de un país donde la tecnología ha invadido la vida cotidiana; empero, sin impactar el uso de los aparatos electrónicos, expresan:
“La verdad es que las escuelas no evaden la tecnología, pero tampoco se dejan avasallar. Los pequeños aprenden a sumar en conjunto, utilizando semillas o caracoles en primer grado. En los subsecuentes utilizan, como hace cientos de años, EL ÁBACO. Contrario a lo que muchos suponen, no se ve en ninguna escuela elemental el uso de la calculadora electrónica.
“En sus laboratorios o en clases regulares se utiliza el circuito cerrado de televisión. Pero la televisión NO SUSTITUYE AL MAESTRO.
De tal manera, la educación escolarizada “es conceptualizada como una función para lograr el perfeccionamiento de la personalidad y de esta manera:
…formar un pueblo sano física y espiritualmente, amante de la verdad y la justicia, que respete el valor del individuo, que conozca la importancia del trabajo y su responsabilidad, con pleno espíritu de independencia, como integrante de una sociedad y un país pacíficos”. Fuente: Miguel Antonio Meza Estrada, “El espejo de una nación”, Evolución de la educación pública en Japón, Biblioteca de Educación Comparada, México, 1994.