“Si lo hace la derecha… eso es negociación, es de estadista; pero si lo hace la izquierda, es traición.”
Gabriel Rufián

En la elección presidencial de 2006, más que promover propuestas de campaña, el PAN se concentró en crear una imagen negativa del candidato Andrés Manuel López Obrador, a través de un sinfín de spots que lo exponían como un peligro para México.
Dicha campaña a la que definieron como “campaña de contraste”, efectivamente infundió miedo en parte del electorado con argumentos evidentemente falsos, y “…permitió reducir en seis o siete puntos la ventaja del candidato del PRD”, según lo manifestó el propio vicecoordinador de la campaña de Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño (https://www.culturayrs.unam.mx/index.php/CRS/article/view/501/508, p. 43).
Ese tipo de acciones tramposas e inmorales, han sido la constante de la derecha y de la ultraderecha para descalificar a sus oponentes. Siguieron llevándolas a cabo en las siguientes elecciones presidenciales, locales e intermedias, sin haber cesado a la fecha, sino por el contrario, han arreciado.
A pesar de lo que tanto se ha difundido desde 2018, ha quedado más que demostrado que han sido completos embustes y propósitos de generar un ambiente de odio y de miedo, y el prianismo continúa utilizando esas estrategias que no les ha redituado adeptos en las justas electorales; por el contrario, van decayendo cada vez más. Pero habrá que entenderlos (más no justificarlos), pues ante la falta de resultados históricos y recientes en favor del pueblo, y ante una camarilla que por ningún motivo está dispuesta a desprenderse de tanto privilegio mal habido proveniente del erario, no les queda más que hacer uso de patrañas para desprestigiar a sus contrincantes, algo a lo que ya le han perdido la vergüenza.
Hace ocho años y meses, en complicidad con muchos “periodistas”, seudo analistas políticos e intelectualoides, el otrora oficialismo y el PAN se encontraban en plena encomienda de establecer ante la opinión pública que: AMLO llevaría a México a situaciones de pobreza extrema como las de Cuba o Venezuela; que nos invadiría el comunismo; que se extinguiría la propiedad privada; que el dólar subiría escandalosamente; que la inversión extranjera se iría del país; que López Obrador buscaría reelegirse para perpetuarse en el poder; etc. Pero, “benditas redes sociales”.
No obstante, las falacias referidas, la realidad siempre se impone y nos sigue indicando el acierto que tuvo la sociedad mexicana al elegir a la Cuarta Transformación. Nada de lo que se dijo fue cierto y, por el contrario, ahora la pobreza está siendo atendida y abatida. El salario mínimo ha aumentado sustancialmente, como nunca, permitiendo un mayor poder adquisitivo a las y a los trabajadores y a sus familias (aunque no le guste a la derecha e insistentemente quieran debatirlo).
El peso se ha mantenido frente al dólar. La inversión extranjera no se ha ido y, por el contrario, sigue en aumento. No se ha presentado iniciativa legislativa alguna para que, en su momento AMLO y ahora Claudia Scheinbaum, se reelijan. Seguimos disfrutando de las propiedades que en su caso pudiéramos tener, sin ninguna restricción. Los programas sociales, que ya son un derecho constitucional, representan un verdadero apoyo para los más desprotegidos. En pocas palabras, EL PUEBLO ESTÁ SALVANDO AL PUEBLO.
Sin embargo, ante esa realidad con la que la gran mayoría de las y los mexicanos siguen convencidos y favorecidos, y ante una oligarquía lidereada por dos o tres empresarios déspotas para los que la 4T sí ha significado una verdadera amenaza respecto de su persistente y acostumbrado afán de medrar, tal parece que están “echando toda la carne asador” para no verse sepultados política y electoralmente.
Están insistiendo en infundir el miedo, el odio y la mentira, ahora con la narrativa del “narco gobierno de la muerte”. Nada diferente a lo antes apuntando, salvo el personaje al que están tomando como referente para “sustentar” sus calumnias, y al que están recurriendo para que nuestra patria sea invadida, que es Donald Trump y su gobierno, desacreditados a nivel mundial por: fabricar situaciones a fin de iniciar guerras; ocupar países; apropiarse de recursos naturales y demás riquezas; secuestrar y/o asesinar mandatarios de otras naciones, etc. De ese tamaño es la desesperación de los ultraconservadores.
Ciertamente, lo que inició en gobiernos anteriores del PRI y del PAN, esas organizaciones delictivas que siguen operando en todo el país y que fueron heredadas a la gestión de AMLO, permeando férreamente en múltiples ámbitos y que se van generalizando a nivel internacional, pretenden hacerlas ver como si fueran una novedad generada por los gobiernos de la 4T, aunado a los señalamientos SIN SUSTENTO que vienen desde EE. UU. contra determinados funcionarios mexicanos, de lo que ni el propio narco prianismo de la muerte ha aportado una sola prueba que pueda sostenerse en cualquier tribunal.
Además, propagan la versión de que Trump no quiso renovar el T-MEC por ese supuesto “narco gobierno de la muerte”, pero como es costumbre en sus maquinaciones, omiten referir que tampoco con Canadá tiene el deseo de esa renovación, sino más bien someterse a las revisiones anuales por los siguientes diez años, tal como lo señala el tratado. Entonces, deberían involucrar en el mismo sentido a los canadienses, aseverando que de la misma manera tienen un gobierno supuestamente pernicioso.
Algo en lo que se están extralimitando y que puede “prender la mecha” de la inconformidad y la protesta social de los chihuahuenses, es el estar acusando a Andrea Chávez —junto con la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel— de vender terrenos en la Sierra Tarahumara en zonas consideradas de reserva ecológica, de lo que tampoco se ha hecho pública prueba fehaciente alguna (ni se ha fabricado hasta el momento, al perecer). Falacia tras falacia.
Irresponsablemente se está acusando a la persona que evidentemente tiene, sobradamente, la simpatía dentro y fuera de morena para ser la próxima gobernadora del Estado, que es precisamente Andrea Chávez. Con ello, se está poniendo en riesgo la estabilidad política, social y electoral de Chihuahua, lo que indudablemente se revertirá a quienes pretendan llevarlo a cabo.
Consecuentemente, considerando los antecedentes de aprehensión, encarcelamiento y sentencia de un sinnúmero de funcionarios de distintos niveles y jerarquía de los gobiernos del PRI y del PAN, del surgimiento de las organizaciones delictivas durante sus gestiones, de lustros de secuestros y homicidios, es así como, indefectiblemente, a ellos se les debe llamar: NARCO PRIANISMO DE LA MUERTE.