El martes de esta semana, la gobernadora María Eugenia Campos Galván sufrió un percance vial que a diario padecen muchos juarenses, hecho que derivó en un reclamo público al alcalde de Ciudad Juárez. Al menos, a los juarenses les sirvió para visibilizar esta grave problemática.
El incidente ocurrió cuando Maru Campos ingresaba a Juárez y su camioneta oficial cayó en uno de los miles de baches que los juarenses han normalizado —e incluso memorizado— y que diariamente intentan esquivar, muchas veces sin éxito, dañando llantas, rines y hasta los propios vehículos.
En esta ocasión le tocó a la gobernadora, quien, visiblemente molesta, recriminó al alcalde juarense en un video que subió a sus redes sociales, exigiéndole que se pusiera a trabajar y atendiera el problema. Ni tardo ni perezoso, el presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar, respondió grabando también un video, teniendo como fondo la Torre Centinela.
En su mensaje, Cruz señaló que si la gobernadora no hubiera destinado tanto dinero a la Torre Centinela —a la que llamó “mugrero”— y lo hubiera invertido en las calles de Juárez, se podría atender esta problemática.
Al día siguiente, a pregunta expresa de los reporteros cuando la gobernadora llegaba al Palacio de Gobierno estatal, ella le respondió al alcalde que no se enojara y que se pusiera a trabajar.
Más allá de que este intercambio de acusaciones entre el alcalde y la gobernadora no aporta soluciones reales ni a los juarenses ni a los chihuahuenses, sí ha servido para hacer visible una problemática que se había invisibilizado. Una situación que no solo proyecta una imagen de desorden, abandono e indolencia por parte de las autoridades municipales, sino que también refleja el sentimiento de impotencia de los fronterizos ante una realidad que deben enfrentar a diario.
Por ello, resulta oportuno revisar —aprovechando la visibilización del tema— a quién corresponde legalmente la responsabilidad del mantenimiento de las calles en Juárez. Efectivamente, como bien lo señaló la gobernadora en su respuesta, dicha responsabilidad recae en la primera autoridad municipal; en este caso, el presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar.
Así lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 115, fracción III, inciso g, al señalar:
“Los municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes: g) Calles, parques y jardines y su equipamiento”.
Asimismo, el mismo artículo no deja duda sobre quién es el responsable dentro del municipio de atender esta problemática, al señalar en su fracción I:
“Cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa, integrado por un presidente o presidenta municipal y el número de regidurías y sindicaturas que la ley determine, de conformidad con el principio de paridad…”.
De igual forma, el Código Municipal del Estado de Chihuahua, en concordancia con la Constitución federal, lo confirma en su artículo 180, fracciones III y VII, al establecer que las funciones y servicios públicos municipales son, entre otros:
III. Pavimentación y nomenclatura de calles;
VII. Calles, parques, jardines y su equipamiento.
Este incidente vial que sufrió la gobernadora y que dio pie a esta serie de dimes y diretes debería servirle al alcalde juarense para poner verdadera atención al tema, más allá de molestarse, y a la gobernadora para ofrecer apoyo a la solución, aunque no sea su responsabilidad legal directa, pues sí tiene una responsabilidad política con los juarenses.
Asimismo, debería servir a los ciudadanos de Juárez para exigirle al alcalde que asuma su responsabilidad y se avoque a enfrentar esta grave problemática, que se agrava cada vez que llueve —aunque sea ligeramente— y convierte los baches en verdaderos “cráteres”, como ya se les conoce en las calles de la ciudad.
También debe servir para que cualquier candidato o candidata —ahora que muchos se están destapando prematuramente rumbo a 2027— presente un plan serio y viable para atender esta problemática, que es una de las principales demandas de las y los juarenses.
Porque Juárez y su gente son una ciudad noble, que aporta mucho a Chihuahua y al país, y no merecen calles llenas de baches ni autoridades que, en lugar de resolver los problemas, se dediquen a repartirse culpas, sin asumir su responsabilidad y sin atender una situación que afecta diariamente a la ciudadanía, mientras se preocupan más por hacer campaña para otros cargos y por disponer de los recursos públicos como si fueran propios.