Pura ignorancia destilan quienes afirman -y no se crea que se está hablando de simples ciudadanos, sino de elevados funcionarios públicos- que los ‘pluris’ no son elegidos por los ciudadanos, razón por la que deben desaparecer.
Además, y esto lo repite la presidenta en cada ocasión que aborda el tema de la reforma electoral, que deben desaparecer pues, sostiene, son ‘designados’ por las cúpulas partidarias, como si los candidatos ‘distritales’ no lo fueran igualmente.
Está peor el asunto -para la pervivencia de los ‘pluris’- si este tema es el usado por los partidos aliados de Morena -PT y PVEM- los partidos que más críticas despiertan en el electorado (seguramente después del PRI) para oponerse a la reforma electoral, pues se ha presentado como el único mecanismo que tienen esos partidos para sobrevivir.
Va más allá de eso, la pervivencia de los ‘pluris’ es la más clara evidencia del carácter democrático. Su desaparición sería la más evidente de la regresión del sistema electoral.
En el fondo de la discusión sobre la reforma electoral subyace la disputa sobre la existencia o no de los plurinominales, pero no es un tema de si desaparecen o no, sino sobre si la estructura legal-electoral y el sistema democrático del país sufren una regresión, al contrario de lo que hasta ahora habíamos construido en poco más de tres décadas, porque si bien el origen de los ‘pluris’ tenía como explicación la de abrir unos cuantos espacios legislativos a los partidos, por eso se denominaban ‘diputados de partido’.
Pero al aparecer la plena competitividad electoral -porque se le quitó el control al gobierno sobre las elecciones y se incorporó el financiamiento público a los partidos- todos los partidos accedieron a una mayor representatividad y, por tanto, obtener la mejor representación de ellos en los órganos de gobierno se alzó como una de las necesidades, no de los partidos, sino de la sociedad.
Los ‘pluris’ no son para «darles» espacios a los partidos ‘pequeños’, sino para que los ciudadanos y sus preferencias electorales tengan la exacta representación y que en su máxima expresión sería que cada partido alcanzara el porcentaje de diputados semejante al del porcentaje de votos alcanzados en la elección.
Ese es el rasgo esencial de los ‘pluris’, es decir, los de representación proporcional, lo que no implica el método de elegirlos, porque los ciudadanos podrían votar directamente por las listas de los partidos o podrían, como ya se hace en Chihuahua desde hace años, elegir a una parte de los ‘pluris’ mediante el sistema de la prelación, es decir, que acceden a uno de los puestos correspondientes a cada partido -por el porcentaje de su votación- los candidatos de mayoría relativa -los de los distritos- perdedores pero que obtuvieron los más elevados porcentajes de votación al interior de su partido, en el número necesario para que los porcentajes de diputados se correspondan con los de la votación.
Entre los que desconocen todo lo anterior -o fingen desconocer- se encuentra el senador Manuel Velasco, del Verde, quien exhibe una ignorancia supina sobre la representación proporcional porque dice que si los ‘pluris’ se eligen, ya no serían plurinominales.
Lo que ahora se hace en México y que debe profundizarse en materia democrática es lo que ya se hace en muchos países.
Por ejemplo, para elegir a los 25 miembros de la Asamblea de Londres los electores reciben dos votos en papeletas separadas, cosa que hacemos en México, aunque acá en una sola boleta.
Un voto es para un miembro de su circunscripción y el otro para una lista de partido. Los representantes de cada distrito se eligen mediante el sistema de mayoría simple, luego se eligen miembros adicionales mediante el recuento de los votos de las listas de partidos en cada región, basado en el porcentaje de votos emitidos por cada partido.
En Alemania, se utiliza un mecanismo semejante al de la asamblea de Londres, pero en Suecia, Italia, Dinamarca, Alemania, Noruega, Uruguay, Ecuador y Finlandia, el método usado es el de la representación proporcional ‘pura’, con una característica diametralmente distinta a la que aspiran los morenistas -y no los del PT y Verde-, que ahora gobiernan, pues en esos países -por puritita casualidad los que poseen los más elevados estándares de vida- los electores votan por una lista presentada por cada partido, lista que es conformada al interior por los militantes de cada uno de ellos.
En algunos de esos países, con diversos nombres, han establecido mecanismos compensatorios para que exista la más estricta proporcionalidad, es decir, que el porcentaje de diputados de cada partido corresponda al de los votos obtenidos por cada uno de ellos.
Eso hace el mundo desarrollado, ahora la 4T, por lo menos en voz de la presidenta, nos quiere regresar a estadios previos a la elección presidencial de ¡1964!
Po’s no.

[email protected]
X-Twitter: /LJValeroF; Facebook: https://www.facebook.com/ljvalero
https://www.facebook.com/AsertoMultimedia/
Blog: luisjaviervalero.blogspot.com
Columna de Plata de la Asociación de Periodistas de Cd. Juárez:
2008, 2015, 2017, 2022 y 2023