“La falta de democracia genera consecuencias graves como la erosión del Estado de derecho, impunidad, aumento de la corrupción, desigualdad social y violaciones a los derechos humanos”.

Antidemocracia: un retorno al México negro. La organización internacional Human Rights Watch (HRW) presentó, hace unos días, el Informe Mundial 2026, el cual analiza la práctica de los derechos humanos en 100 países. Alertó sobre un grave retroceso democrático en el país; el responsable, el expresidente López Obrador, cuyo ejercicio debilitó las instituciones, la independencia judicial, la transparencia y el Estado de derecho, disparándose la violencia criminal, el narcotráfico, los abusos cometidos por las fuerzas del orden y la corrupción.

El documento revela que la Presidenta recibió un país en llamas, donde imperan los abusos de autoridad, los actos de corrupción, la discriminación, la desigualdad, ejecuciones extrajudiciales, tortura, feminicidios, crímenes de odio, asesinatos de políticos, de periodistas y de activistas sociales; donde la trata de personas, la pedofilia, las adicciones, los ecocidios y el maltrato a niños, niñas, mujeres, migrantes, adultos mayores, personas con discapacidad e indígenas son parte de la cotidianidad.

El documento reprueba la reelección de Rosario Piedra Ibarra como titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al señalar: “El organismo, supuestamente independiente, encargado de proteger los derechos humanos, durante su primer mandato (2019–2024) no realizó un escrutinio sólido sobre el gobierno de López Obrador”.

En materia de justicia, alerta que el 1º de junio se realizó una elección de jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia bajo la premisa de que, por primera vez, el pueblo escogería al Poder Judicial, lejos de su objetivo inicial de desterrar la impunidad y los privilegios de la cúpula. A la vuelta de siete meses, el balance de la reforma no es muy alentador; coinciden en que el Poder Judicial es una sucursal más del Ejecutivo. Existe, además, una crisis de rezago de expedientes no resueltos en materias ordinarias como hurtos, fraudes y violencia familiar, señalados como “los olvidados” del sistema de justicia.

Se aprobó una reforma que dificulta la solicitud de amparos contra las decisiones judiciales que ordenan la prisión preventiva de los detenidos y limita la protección judicial en asuntos colectivos, como la protección del medio ambiente.

Además, la nueva Corte se ha visto envuelta en escándalos por dilapidar recursos en gastos superfluos, como la compra de nueve camionetas de lujo blindadas —que luego devolvieron tras la crítica pública—, vuelos en clase business, cuentas en restaurantes de lujo, compra de togas y obras de arte, entre otros. Se crearon nuevas plazas, se incrementaron sueldos y la austeridad republicana quedó como retórica.

El informe detalla que la impunidad sigue siendo el talón de Aquiles: los fiscales resuelven aproximadamente uno de cada diez homicidios intencionales que investigan, en muchos casos con pruebas que han sido alteradas, falsificadas u obtenidas mediante amenazas o tortura. Las fiscalías suelen carecer de investigadores calificados, materiales básicos y protección adecuada para llevar a cabo su trabajo.

Alrededor del 40 % de las personas encarceladas en el país no han sido condenadas; permanecen en prisión en condiciones muy complejas, con hacinamiento y falta de servicios médicos y de salud mental, disparándose el número de suicidios entre la población interna.

La violencia se recrudeció: la tasa oficial de homicidios en 2024 se situó en más de 25 por cada 100 mil habitantes, una de las más altas del mundo. La delincuencia organizada evolucionó en su operatividad, incrementándose en más de 64 % en los últimos ocho años. Otro punto sensible son las desapariciones: miles de personas siguen desapareciendo cada año, con un total oficial en 2025 que supera las 130 mil.

Human Rights Watch concluye que el desafío para México debe ser revertir este estancamiento democrático y retomar el camino. La falta de democracia genera consecuencias graves como la erosión del Estado de derecho, la impunidad, el aumento de la corrupción, la desigualdad social y las violaciones a los derechos humanos.

Todo parece indicar que seguiremos por la misma vereda. “Una democracia muere lentamente cuando dejamos de escuchar al que piensa diferente”. (Anónimo).

Sumemos voces.