Las autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informaron que en 2025 recaudaron en México -en todo lo largo y ancho del país- un volumen de ingresos sin precedentes de casi 500 mil millones de pesos por concepto de impuestos por arriba de los previstos en la Ley de Ingresos de la Federación.
Esta información no llamaría la atención, si no estuviera apoyada en la comparación de la recaudación que han tenido en años anteriores, en la que el SAT reportó en el sexenio de López Obrador y la que obtuvieron en el primer año del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Lo interesante de esta cuantiosa recaudación es que, durante décadas, en México no ha habido nuevos impuestos, de hecho, los impuestos o contribuciones son los mismos con los que crearon el sistema fiscal mexicano en 1980, excepto el Impuesto a la Tenencia de autos que, por compromiso político para ganar la presidencia de la República, derogó Felipe Calderón Hinojosa, e igual pasó con César Duarte, que para triunfar en la elección a gobernador, renunció al cobro de ese impuesto, con lo que el estado de Chihuahua perdió alrededor de 600 millones de pesos de su presupuesto anual.
Entonces, ¿qué hace diferente la recaudación de impuestos ahora con la que realizaban en el pasado? ¿Cómo es que han fortalecido o aumentado la recaudación de ingresos por impuestos?
Lo que ha cambiado en el sistema fiscal en México es, por un lado, que a Pemex ya no le gravan en exceso con Impuestos y Derechos su renta petrolera, o sea sus ingresos. Como quien dice: ya han dejado de saquear a Pemex.
Por otro, han venido revisando y ampliando el gravamen en el cobro de impuestos federales como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto Sobre la Renta (ISR), el Impuesto Sobre Autos Nuevos (ISAN), el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el Impuesto al Comercio Exterior y el de Derechos a los Hidrocarburos. En este sentido, podemos citar algunos casos, en los que el legislador abrió el abanico de gravámenes como ha sido el IEPS, el que ahora cobran impuesto a las bebidas energizadas, a las bebidas endulzadas, a las fritangas, a los alcoholes, a los tabacos, y a una diversidad de productos que antes no grababan. Igual pueden traer como ejemplo el gravamen de IVA a servicios como el comercio electrónico (Amazon, Mercado Libre, Shein), los servicios de SKY, Netflix, You ube, plataformas electrónicas de juegos y apuestas, de cobros y pagos por internet, entre muchos más gravámenes.
Quizá lo más trascendental en la cuantiosa recaudación de ingresos tributarios que reportó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en 2025 fue la eficiencia recaudatoria que implemento López Obrador con Raquel Buenrostro al frente del SAT, por los cambios que implementaron en la simplificación administrativa y la rigidez en los procesos de comprobación fiscal.
Como complemento de esta estrategia fiscal, en la eficiencia recaudatoria, también es digno de citar la reforma que promovió el presidente Andrés Manuel López Obrador que, mediante Decreto del 6 de marzo de 2020, reformó el primer párrafo del artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que prohíbe la condonación de impuestos. Esto quiere decir, simple y llanamente que, a partir de esa fecha, ningún presidente de la República tendrá facultades de condonar impuestos a los grandes contribuyentes como lo hacían los presidentes en sexenios pasados que condonaban impuestos con su puño y letra a grandes contribuyentes y a grandes empresas o corporaciones.
La eficiencia recaudatoria con la que hoy opera el SAT ha sido muy notoria en cuanto al volumen de ingresos que, por impuestos reporta el SAT en cada ejercicio fiscal. Por ejemplo, si revisamos las estadísticas que dio a conocer la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de años recientes, vemos que en 2025 recaudaron 447 mil 446 millones de pesos más a los presupuestados en la Ley de Ingresos de la federación; en 2024, lo recaudado fue de 305 mil 401 millones pesos más lo aprobado en la Ley de Ingresos respecto a lo presupuestado en 2023.
Es decir, en los últimos cinco años la recaudación de impuestos ha superado lo previsto en la Ley de Ingresos de la federación aprobada.
Lo que deben recalcar es que a pesar de que la economía ha tenido modestas tasas de crecimiento (del 2% promedio anual en el Producto Interno Bruto), ha habido una mayor captación de ingresos por el pago que los contribuyentes realizan de sus impuestos y porque ahora existe una mayor vigilancia por parte del SAT.
La Secretaría de Hacienda y el SAT han endurecido la vigilancia fiscal y, a través reformas a las leyes secundarias como el Código Fiscal de la Federación, han fortalecido estrategias de combate a la evasión y defraudación fiscal.
Tal es el caso del Buzón Tributario, como herramienta de medios electrónicos del SAT que auxilia al contribuyente a recordarle el cumplimiento o incumplimiento de su obligación tributaria.
Asimismo, el SAT notifica que, en caso de incumplimiento en las declaraciones fiscales, realizarán auditorías (principalmente a los grandes contribuyentes). Tampoco ya no permiten presentar comprobaciones con facturas fraudulentas; vigilan a las empresas que presenten comprobaciones con pérdidas recurrentes; que no abusen de estímulos fiscales; que las empresas, corporaciones o el ente público enteren oportunamente las retenciones del ISR de los trabajadores; o que soliciten devoluciones improcedentes, entre muchas otras acciones que vigila el SAT.
Sin duda es bueno saber que el sistema fiscal mexicano esté cambiando para bien de las finanzas públicas, pero también sería bueno saber que la autoridad mandaría informe que tanto ha combatido la corrupción fiscal.