El derrame de hidrocarburo en el Golfo de México se extendió a lo largo de 630 kilómetros de litoral, abarcando prácticamente todo el Corredor Arrecifal del suroeste del Golfo, advirtieron activistas.

"El derrame petrolero en el Golfo de México sigue expandiéndose, con impactos severos en los ecosistemas y comunidades. El día 18 de marzo se registraron por primera vez reportes de chapopote en Tamiahua, Tuxpan y Cazones, en el norte de Veracruz.

"Con ello, el derrame se ha extendido a lo largo de 630 km de litoral, que es casi la extensión completa del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, el cual se extiende desde la laguna de Tamiahua, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco. Se trata de un desastre ambiental en el Golfo de México", expuso la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México.

Autoridades federales y Pemex informaron que la limpieza de hidrocarburos en el litoral presenta avances de hasta 85 por ciento.

Sin embargo, organizaciones ambientales y comunidades costeras integradas en la Red desmintieron esa versión y alertaron que la emergencia sigue fuera de control, con arribo constante de chapopote en playas de Veracruz y Tabasco, sin que se haya identificado siquiera el origen del derrame.

De acuerdo con la Red, al menos 26 sitios no han recibido atención alguna, mientras que en otros la limpieza ha recaído en comunidades sin equipo ni protección.

En contraste, Pemex informó el 19 de marzo que las labores presentan un avance general del 85 por ciento, concentradas en zonas específicas.

Para los ambientalistas, el derrame ya afecta 51 puntos documentados, incluidos 42 en Veracruz y 9 en Tabasco, con daños visibles en fauna y ecosistemas.

Entre las afectaciones reportadas registran la muerte de al menos 7 tortugas marinas, 2 delfines, 2 manatíes y un pelícano.

Además, daños en manglares y zonas de crianza de especies y riesgo para 125 arrecifes coralinos, cuya condición sigue sin evaluarse.

El impacto se reporta además en vísperas de la temporada de anidación de tortugas, lo que agrava el riesgo ecológico, indicó la Red.

A la par, la contingencia también golpea a comunidades pesqueras y el turismo. A esto se suma un riesgo sanitario por exposición a hidrocarburos, asociados con efectos tóxicos, mutagénicos y cancerígenos, sin que autoridades hayan detallado protocolos de manejo de residuos ni protección a brigadistas.

A más de un mes de los primeros indicios, no existe una versión oficial sobre el origen del derrame.

"Es importante resaltar que aunque la responsabilidad sea de una empresa privada, las autoridades federales tienen la obligación de supervisar, regular y reparar los impactos en los ecosistemas marinos y costeros.

"El derrame reportado por un equipo de investigadores el pasado 20 de febrero en la bahía de Campeche sigue siendo una opción que no se ha descartado.

"Por las corrientes en esta temporada del año, un derrame en la bahía de Campeche puede afectar la totalidad de las costas de Veracruz y Tamaulipas, de acuerdo con estudios científicos sobre la vulnerabilidad del Golfo. Los días de arribo varían entre 10-30 días para Veracruz, y 10 a 40 días para Tamaulipas. Incluso, puede llegar a las costas estadounidenses en un tiempo mayor de 40 días", alertó el organismo.

Organizaciones acusaron en autoridades federales una falta de declaratoria formal de emergencia ambiental, transparencia en información, coordinación interinstitucional y estrategias de contención y restauración.