Cd. de México.- La declaratoria del programa "Escudo de las Américas" impulsado por Estados Unidos para combatir a cárteles y organizaciones criminales en el hemisferio colocó indirectamente a México en el centro del debate sobre el uso de fuerza letal contra esas estructuras, alertan especialistas en seguridad nacional.

El documento diseñado por la Casa Blanca establece una coalición de países latinoamericanos para combatir a los cárteles mediante cooperación militar, intercambio de inteligencia y entrenamiento de fuerzas armadas con el objetivo de desmantelar organizaciones criminales consideradas amenazas transnacionales.

"México es el destinatario evidentemente de esta ofensiva diplomática de Donald Trump. Toda proporción guardada, lo que yo percibo es que Trump está armando una especie de coalición continental similar a la que en su momento se armó para combatir a los talibanes en Afganistán y también para combatir al régimen de Irán", alerta el consultor en seguridad David Saucedo.

Saucedo explica que la estrategia estadounidense prioriza el uso de herramientas militares, por encima de las agencias civiles de seguridad.

"Tener a todos estos países en una gran coalición le permite a los Estados Unidos hacer uso de bases navales, aeropuertos y espacios logísticos para hacer incursiones. Por ejemplo, el hecho de que El Salvador esté incorporado en esta dinámica le permitiría contar con bases aéreas para poder hacer incursiones en contra de los cárteles en el sur de México".

"Me parece que la Presidenta Claudia Sheinbaum está resistiendo hasta el momento las presiones del Gobierno de los Estados Unidos para hacer presencia de saturación y ataques con misiles, pero me parece que ese es el siguiente paso".

El especialista advierte que la estrategia podría escalar hacia operaciones militares más agresivas si Washington decide ampliar su ofensiva.

"Tengo la impresión de que por el momento el Gobierno norteamericano colabora con elementos pequeños, grupos de élite y con información e inteligencia. El siguiente paso sería la utilización de misiles y tropas de saturación para matar a los cárteles", dice.

Un paraguas político y operativo


Ghaleb Krame, especialista en seguridad nacional, dice que una eventual ofensiva contra organizaciones criminales ya no sería atribuida exclusivamente a fuerzas estadounidenses, sino a una acción respaldada por un bloque de países del continente bajo un mecanismo de seguridad regional.

El experto explica que, aunque México no participó en el lanzamiento del mecanismo, eso no significa que quede fuera de la estrategia a largo plazo.

"El diseño del Escudo de las Américas abre la puerta a que otros países se integren posteriormente, mientras Washington consolida primero el marco político y militar con sus aliados en la región", expone.

Krame señala que el proyecto se inscribe en una línea más amplia de medidas adoptadas por la Administración Trump, como la designación de cárteles como organizaciones terroristas y el aumento de la cooperación de inteligencia y seguridad en el hemisferio.

En ese contexto, dice, el Escudo de las Américas funcionaría como un paraguas político y operativo para coordinar acciones regionales contra el crimen organizado transnacional.

Actualmente, México y Estados Unidos sostienen en Temamatla un curso de 12 elementos de las Fuerzas Especiales por parte de soldados estadounidenses a la tropa mexicana de élite, como la que participó en la eliminación de Nemesio Oseguera "El Mencho", lo que abre la puerta a nuevos operativos.

Tras ese hecho, EU se ha adjudicado estar detrás de los golpes contra el narco: la propia localización y muerte de Nemesio Oseguera, lo mismo que aseguramientos de drogas en el Pacífico.

Coordinación, sí; incursión, no


"Aunque el documento no menciona operaciones directas en México, el lenguaje sobre uso de fuerza militar y la narrativa política de Washington colocan al País en el centro de la discusión regional. Es obvio que el País es uno de los principales objetivos, pero el Estado mexicano sigue en la misma posición de estrechar la coordinación, no la incursión", expresa a REFORMA un mando militar.

En la proclamación, Washington sostiene que los cárteles "controlan territorios y comercio, extorsionan sistemas políticos y judiciales, empuñan armas y despliegan capacidades militares, y utilizan asesinatos y terrorismo para lograr sus objetivos".

Con ello, la estrategia plantea que Estados Unidos movilizará recursos militares y capacidades de los países aliados para conformar una fuerza regional capaz de enfrentar a estas organizaciones.

"El objetivo de esta coalición es desmantelar y destruir a los cárteles y organizaciones terroristas extranjeras que amenazan al hemisferio occidental", establece el documento.

El texto agrega que el Gobierno estadounidense utilizará a "todas las autoridades legalmente disponibles y los recursos necesarios" para combatir a esas organizaciones criminales.

Durante la cumbre en la que se presentó la iniciativa, el pasado sábado 7 de marzo, Trump reiteró que los cárteles mexicanos son responsables de buena parte de la violencia en el continente y sostuvo que su Administración está comprometida con su destrucción.

"Los cárteles mexicanos están alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio, y el Gobierno de Estados Unidos hará todo lo necesario para defender nuestra seguridad nacional", dijo.

¿Operaciones militares regionales?


La iniciativa también incorpora la posibilidad de que fuerzas armadas de países latinoamericanos participen en operaciones coordinadas contra organizaciones criminales.

Funcionarios estadounidenses han señalado que el modelo de cooperación podría ampliarse con el tiempo a otros países de la región.

Este planteamiento revive un debate en México sobre la posibilidad de operaciones militares extranjeras contra cárteles que operan en territorio nacional.

Desde su campaña presidencial, Trump ha insistido en la posibilidad de emplear fuerza militar contra organizaciones del narcotráfico en México, una postura que ha sido rechazada por autoridades mexicanas bajo el argumento de la defensa de la soberanía.

El Gobierno mexicano sostiene que la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad se limita a intercambio de inteligencia, capacitación y operaciones coordinadas, pero sin presencia militar extranjera en territorio nacional.

México y Estados Unidos mantienen desde hace décadas acuerdos de cooperación en materia de entrenamiento, combate al narcotráfico e intercambio de información entre fuerzas armadas.

En los últimos días, el Embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, ha destacado en sus redes sociales acciones de cooperación bilateral, entre ellas operaciones de inteligencia que derivaron en la localización de líderes criminales y aseguramientos de cargamentos de droga en el Pacífico.

La declaratoria del Escudo de las Américas marca, sin embargo, un cambio en el tono estratégico de Washington, al plantear el combate a los cárteles bajo una lógica más cercana a operaciones militares regionales.

LA INICIATIVA


7 de marzo de 2026
Anuncio del Escudo de las Américas durante una cumbre convocada por Donald Trump en Florida.

12
Presidentes y Jefes de Gobierno del continente participaron en la reunión inicial.

17
Países han expresado respaldo o interés en la coalición anti cárteles.

Kristi Noem
Enviada Especial del Gobierno de EU para el Escudo de las Américas

Claves de la iniciativa


Coalición regional: busca coordinar acciones militares, policiacas y de inteligencia contra cárteles del narcotráfico.

Intercambio de información: creación de un sistema ampliado de inteligencia compartida entre gobiernos.

Operaciones conjuntas: posibilidad de acciones coordinadas contra laboratorios, rutas de tráfico y estructuras financieras del crimen.

Presión económica: rastreo de lavado de dinero y sanciones a redes vinculadas al narcotráfico.

Presentes en la cumbre


Donald Trump EU
Javier Milei Argentina
Daniel Noboa Ecuador
José Antonio Kast Chile*
Rodrigo Paz Bolivia
Nayib Bukele El Salvador
Nasry Asfura Honduras
Santiago Peña Paraguay
Rodrigo Chaves Costa Rica
José Raúl Mulino Panamá
Luis Abinader República Dominicana
Guyana Irfaan Ali
Kamla Persad-Bissessar Trinidad y Tobago

*Asistió como Presidente electo

Los que no asistieron


México Claudia Sheinbaum
Canadá Mark Carney
Brasil Luiz Inácio Lula da Silva
Colombia Gustavo Petro
Cuba Miguel Díaz-Canel
Venezuela Delcy Rodríguez
Guatemala Bernardo Arévalo
Nicaragua Daniel Ortega
Perú José María Balcázar
Uruguay Yamandú Orsi