Cd. de México.- El Ejército Mexicano redujo el número de efectivos desplegados en tareas de seguridad pública después de haber alcanzado durante el sexenio pasado uno de sus mayores niveles de presencia territorial.

Mientras en 2023 y 2024 el promedio de militares empleados en esos despliegues superó los 100 mil elementos, para 2025 la Secretaría de la Defensa Nacional reportó 34 mil 160 y, en un corte del 12 de junio de este año, contabilizó 38 mil 19.

La reducción contrasta con el crecimiento y despliegue territorial de la Guardia Nacional, corporación que quedó incorporada a Defensa y que concentra cada vez más personal destinado específicamente a labores de seguridad pública.

El Primer Informe de Labores 2024-2025 de la Defensa registró, por ejemplo, el despliegue territorial de esos 34 mil 160 integrantes del Ejército frente a 83 mil 326 guardias nacionales entre octubre de 2024 y agosto de 2025.

La diferencia con años anteriores es considerable.

Durante 2023 y 2024, el promedio de militares desplegados fue de 100 mil 226 efectivos. Es decir, el corte de 38 mil 19 registrado en junio de 2026 representa 62 mil 207 soldados menos respecto de aquel nivel, una disminución de aproximadamente 62 por ciento.

El movimiento no significa que el Ejército haya perdido esa cantidad de integrantes.


Se trata de una reducción del personal desplegado en estas operaciones, no del estado de fuerza total de la institución.

De hecho, durante los últimos años ocurrió lo contrario: el número total de efectivos pertenecientes a las estructuras de Defensa aumentó, particularmente por la incorporación y expansión de la Guardia Nacional.

Entre 2018 y 2022, la fuerza vinculada a Defensa rondaba los 214 mil 157 elementos.


Para 2023 había crecido a aproximadamente 289 mil 118 y en 2024 alcanzó 305 mil 949.

La diferencia entre 2018-2022 y 2024 fue de casi 92 mil efectivos, un incremento de alrededor de 43 por ciento.

La paradoja es clara: Defensa tiene más personal bajo su estructura, pero utiliza menos soldados del Ejército en el despliegue cotidiano de seguridad.

La reducción, además, no ocurrió de manera uniforme. Detrás del dato nacional existe una redistribución de tropas que muestra dónde el Gobierno federal considera necesario mantener o incrementar la presencia propiamente militar.

Al menos nueve entidades recibieron refuerzos pese a la caída general. Morelos encabezó los incrementos, con mil 252 militares adicionales. Le siguieron Chihuahua, con mil 105; Michoacán, con mil 72; Guerrero, con 834; Guanajuato, con 605; Baja California, con 570; Colima, con 552; Estado de México, con 461, y Jalisco, con 433.

Los aumentos se concentran en entidades con problemas de violencia, disputas criminales o regiones donde las organizaciones delictivas conservan capacidad para operar con armamento de alto poder.

Michoacán es uno de los ejemplos. La entidad recibió más de mil militares adicionales mientras el Gobierno federal ha tenido que responder a sucesivas crisis de seguridad en Tierra Caliente, Apatzingán, Uruapan y la región aguacatera.

En las últimas semanas, Ejército y Guardia Nacional fueron enviados nuevamente a municipios productores de aguacate después de amenazas y hechos de violencia que alteraron las labores de corte, empaque y exportación. Los despliegues alcanzaron Los Reyes, Peribán, Tinguindín, Tancítaro y Uruapan.

En esa zona, la presencia militar no se limita a patrullajes.

Las fuerzas federales son utilizadas para establecer puestos de seguridad, realizar reconocimientos en carreteras y caminos rurales y reaccionar ante organizaciones que disponen de armas de grueso calibre, vehículos con blindaje artesanal, drones y artefactos explosivos improvisados.

Chihuahua representa otro punto de reforzamiento.

El incremento de mil 105 militares ocurre en una entidad que combina más de 500 kilómetros de frontera con Estados Unidos, rutas utilizadas para el tráfico de drogas, armas y personas y una extensa región serrana donde operan grupos criminales.

Guerrero recibió otros 834 efectivos.

Las operaciones militares se mantienen en Acapulco, Costa Grande, Tierra Caliente, la Sierra y otros corredores donde células regionales disputan municipios, carreteras y economías locales.

Guanajuato sumó 605 soldados y Colima 552, mientras Baja California recibió otros 570. Jalisco, principal bastión del Cártel Jalisco Nueva Generación, registró un incremento de 433.

La distribución permite observar que la reducción nacional no equivale a retirar al Ejército de los principales focos de violencia.

Defensa disminuyó su despliegue agregado, pero conservó la posibilidad de concentrar efectivos donde las condiciones de seguridad lo requieren.

Sinaloa muestra con mayor claridad ese modelo. La entidad se convirtió desde septiembre de 2024 en uno de los principales destinos de fuerzas federales debido a la confrontación interna del Cártel de Sinaloa.

La disputa entre las facciones vinculadas a "Los Chapitos" y "Los Mayos" produjo una crisis de violencia que obligó a enviar sucesivos contingentes militares a Culiacán y otros municipios.

El dispositivo federal llegó a 16 mil 440 integrantes de Defensa, Marina, Guardia Nacional y Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

La cifra equivale a una fuerza superior a la desplegada en algunas operaciones regionales completas de años anteriores.

Los cambios en el dispositivo federal

En el Primer Informe de Labores de Defensa correspondiente a 2024-2025, la dependencia reportó 34 mil 160 militares desplegados frente a 83 mil 326 integrantes de la Guardia Nacional. Es decir, por cada militar había aproximadamente 2.4 guardias nacionales dentro de ese despliegue territorial.

Los resultados fueron presentados conjuntamente.

Entre octubre de 2024 y agosto de 2025, las fuerzas bajo el mando de Defensa aseguraron 12 mil 241 armas de fuego, más de 2.2 millones de cartuchos, 581 granadas y 19 mil 268 vehículos, de los cuales 327 tenían blindaje artesanal.

También decomisaron 400 kilos y más de 3.5 millones de pastillas de fentanilo, 41 mil 721 kilos de metanfetamina, 12 mil 285 de cocaína y 50 mil 790 de mariguana. Durante ese periodo fueron destruidos 79 laboratorios y mil 133 áreas de concentración de precursores químicos.

La Guardia Nacional aparece además en despliegues que anteriormente recaían principalmente en el Ejército.

Un ejemplo es la contención migratoria.

Defensa reportó que 11 mil integrantes del Ejército, Fuerza Aérea y GN fueron destinados a proporcionar seguridad al Instituto Nacional de Migración en las rutas de internamiento Centro-Sur, Sur-Sureste y Noreste.

Entre octubre de 2024 y agosto de 2025, ese dispositivo participó en acciones relacionadas con 717 mil 377 migrantes, de los cuales 685 mil 198 se encontraban en la frontera sur y 32 mil 179 en la frontera norte.

El cambio es relevante porque durante buena parte de los últimos dos sexenios ocurrió el proceso contrario.

El Ejército aumentó sistemáticamente su presencia en seguridad pública. En los primeros años de la Administración de Andrés Manuel López Obrador el número de soldados utilizados en esas tareas superaba los 50 mil.

Posteriormente el despliegue prácticamente se duplicó. Para 2023 y 2024 rondaba los 100 mil efectivos.

La presencia militar se expandió paralelamente a nuevas funciones asignadas a Defensa: seguridad pública, migración, aduanas, instalaciones estratégicas y apoyo en proyectos federales, además de las misiones tradicionales de las Fuerzas Armadas.

Pero la construcción de la Guardia Nacional modificó progresivamente la distribución del personal. La corporación comenzó operaciones el 30 de junio de 2019 con una composición extraordinaria.

Buena parte de sus primeros integrantes procedían directamente de las Fuerzas Armadas. El estado de fuerza inicial incluyó decenas de miles de policías militares y navales, además de personal transferido de la desaparecida Policía Federal.

Durante los años siguientes se construyeron cientos de instalaciones y se amplió el reclutamiento.

Después vino su incorporación definitiva a Defensa.

Eso permite que actualmente Ejército y Guardia Nacional aparezcan bajo una misma estructura administrativa, aunque las cifras de despliegue permitan distinguir qué personal corresponde a cada institución.

Y esa separación revela el cambio: la GN crece en el espacio que deja la disminución de despliegue del Ejército. Y lo hace desde dentro de Defensa.

La corporación no sólo cuenta con un estado de fuerza superior al despliegue actual del Ejército, sino que dispone de infraestructura propia distribuida por el territorio nacional y continúa incorporando personal.

Así, la comparación ya no es simplemente entre más o menos militares. Es entre dos componentes diferentes de una misma Secretaría.

Por un lado, un Ejército que pasó de desplegar alrededor de 100 mil soldados en 2023-2024 a menos de 40 mil en algunos cortes de 2026.

Por el otro, una Guardia Nacional cuyo despliegue territorial superó los 83 mil integrantes desde el primer año de la actual Administración.

La diferencia se observa en las calles, pero también en la forma en que el Gobierno responde a las crisis.

Para la presencia permanente cuenta con la Guardia Nacional.

Y cuando una región requiere un reforzamiento extraordinario, Defensa conserva la capacidad de trasladar soldados.

Los números de Morelos, Chihuahua, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Baja California, Colima, Estado de México y Jalisco muestran precisamente esos movimientos.

Y Sinaloa demuestra hasta dónde puede llegar la concentración cuando la violencia escala.

Y mientras los soldados son utilizados de manera más focalizada, decenas de miles de integrantes de la Guardia Nacional ocupan la primera línea del despliegue federal de seguridad pública, confirman fuentes a REFORMA.

ADVIERTEN RELEVO NATURAL DEL EJÉRCITO POR LA GN

La Guardia Nacional avanza hacia un eventual relevo del Ejército en las tareas federales de seguridad pública, lo que permitiría a las tropas regresar gradualmente a sus funciones convencionales y prepararse ante nuevas amenazas a la seguridad nacional.

Javier Oliva Posada, experto en Fuerzas Armadas y seguridad nacional, considera que la reducción de casi 50 mil efectivos del Ejército y Fuerza Aérea desplegados entre septiembre de 2024 y julio pasado muestra una redistribución de funciones dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional.

De mantenerse esa tendencia, estima, la GN podría terminar el actual sexenio haciéndose cargo de las tareas de seguridad pública que corresponden a la Federación.

"A largo plazo, y largo plazo me refiero a que concluya el actual sexenio, es probable, si se mantiene la tendencia, que la Guardia Nacional se haga cargo por completo de las tareas en materia de seguridad pública desde la Federación", afirma.

"En tanto, que el Ejército mexicano retome sus labores profesionales de las armas, además de procesar los nuevos antagonismos a nuestra seguridad nacional".

Para Oliva, la reducción del despliegue militar tiene dos explicaciones principales.


La primera es el fortalecimiento de la Guardia Nacional y la ampliación de las responsabilidades que ha adquirido desde que comenzó operaciones en junio de 2019 y, posteriormente, con su incorporación a la estructura de Defensa.

"Evidentemente, la incorporación de la Guardia Nacional al Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional implica un ajuste en lo que se refiere a las misiones", explica.

"De acuerdo a la serie de ordenamientos jurídicos que ya se han publicado en el Diario Oficial de la Federación, la Guardia Nacional ha ido adquiriendo un número importante de responsabilidades, no sólo en materia de prevención del delito, sino también en lo que se refiere al propio proceso de investigación y cadena de custodia".

El especialista señala que paralelamente se ha desarrollado una profesionalización propia de la corporación, que comienza a formar generaciones de elementos específicamente reclutados para la GN.

En sus primeros años, recuerda, buena parte de sus integrantes eran soldados transferidos o reasignados desde las Fuerzas Armadas.

Ahora, dice, el modelo comienza a cambiar.

"Ya se observa claramente que ha habido un proceso exitoso en lo que se refiere al reclutamiento, es decir, jóvenes, hombres o mujeres, que directamente se dan de alta como integrantes de la Guardia Nacional", indica.

"Es decir, no proceden ya como soldados del Ejército mexicano".

Oliva explica que este proceso está generando una línea profesional propia para la GN dentro de la estructura de Defensa.

La segunda explicación para la caída del despliegue militar, sostiene, es que el Ejército requiere recuperar personal y tiempo para regresar a sus misiones tradicionales y prepararse ante nuevas modalidades de conflicto.

"Esta reducción impresionante de tropas implica, desde mi punto de vista, regresar a hacer un acento en las tareas convencionales", señala.

Pero, añade, también obliga a preparar a los militares frente a nuevos escenarios.

"La necesidad de actualizarse en el nuevo tipo de guerras híbridas, como convencionalmente se les conoce", indica.

Para Oliva, las nuevas condiciones de la profesión militar incluyen desde el desarrollo tecnológico hasta nuevas amenazas que obligan a mantener el adiestramiento de las tropas fuera de las tareas cotidianas de seguridad pública.

El experto rechaza, sin embargo, que actualmente pueda afirmarse que la Guardia Nacional ya sustituyó al Ejército en las calles.

"No la suple porque no está en capacidades de cobertura geográfica, ni mucho menos, pero indudablemente va adquiriendo una mayor responsabilidad", puntualiza.

Ejército y Guardia Nacional, dice, todavía tienen que actuar juntos en los principales focos de violencia.

"Siguen actuando de manera conjunta", remarca.

Como ejemplo menciona los recientes refuerzos de seguridad enviados a Michoacán, donde el Gobierno federal combinó tropas y guardias nacionales.

El cambio, por tanto, no consiste en retirar inmediatamente a los soldados de la seguridad pública, sino en desarrollar una fuerza que paulatinamente pueda asumir una mayor proporción de esas tareas.

Oliva ubicó el origen de ese proceso en la creación de la Guardia Nacional en 2019.

Explica que el objetivo fue construir lo que en los estudios de seguridad se conoce como una "fuerza intermedia": una corporación con características militares, pero capacidades policiales.

"Una fuerza que tuviera la disciplina, las jerarquías, el adiestramiento de una Fuerza Armada y, al mismo tiempo, tuviera las capacidades de formación en términos jurídicos, como lo implica la cadena de custodia de las policías", explica.

Sin embargo, advierte que el crecimiento de la GN también responde a otro fenómeno: el debilitamiento de las policías municipales.

Ese deterioro, añade, provoca una paradoja: los gobiernos dejan debilitarse a las Policías locales y posteriormente requieren a las fuerzas federales para cubrir los espacios que éstas no pueden atender.

"Hay un abandono por parte de la Federación y esto, al mismo tiempo, a la propia Federación le exige actuar para complementar y, en unos pocos casos, como tú sabes, incluso suplir la seguridad pública, sobre todo en algunos municipios", afirma.

"Esto me parece que también es un factor muy importante que ha implicado que la Guardia Nacional adquiera un papel más preponderante en lo que se refiere estrictamente a la seguridad pública local, me refiero a la municipal".

Oliva considera que la eventual concentración de la seguridad pública federal en la GN tampoco significaría el fin de la participación militar en asuntos internos.

Recuerda que esa intervención es anterior a la llamada guerra contra el narcotráfico iniciada durante la Administración de Felipe Calderón.

"Históricamente el Ejército Mexicano, desde 1946 con Miguel Alemán hasta la Presidenta Claudia Sheinbaum, sin excepción, en todos los diseños ha participado en tareas de seguridad pública", señala.

"Es decir, tampoco estamos enfrentando un proceso de excepción".

Reconoce que el empleo de las Fuerzas Armadas en esas funciones se profundizó desde 2006, pero rechazó que haya comenzado en el sexenio de Felipe Calderón.

CAMBIO DE GUARDIA

Las labores de seguridad son tomadas por la GN:

34,160
Ejército

83,326

Guardia Nacional

100,226

Promedio de efectivos del Ejército desplegados 2023 y 2024.

62%
Disminuyó el despliegue del Ejército en 2026.


305,949
Efectivos sumaban en 2024 las estructuras vinculadas a Defensa.

43%
Creció la fuerza vinculada a Defensa entre 2018-2022 y 2024.


1,252
Militares adicionales recibió Morelos, el mayor incremento.

1,105
Elementos adicionales a Chihuahua.

1,072
Militares más recibió Michoacán.

16,440
Integrantes de Defensa, Marina, GN y SSPC llegaron a desplegarse en Sinaloa ante la crisis de violencia.


Fuente: Primer Informe de Labores 2024-2025 de la Defensa