Así lo señaló la directora de Educación Básica de la SEYD, Minerva Segobia, quien destacó que existen alternativas impulsadas por otras dependencias, como el DIF estatal, que ofrecen espacios donde los estudiantes pueden continuar desarrollando habilidades mientras disfrutan de actividades recreativas.
La funcionaria explicó que estos cursos permiten a los participantes aprovechar el receso escolar de manera productiva, combinando actividades lúdicas con ejercicios académicos que contribuyen a mantener activos los conocimientos adquiridos durante el ciclo escolar.
“Nosotros no ofrecemos cursos de verano como parte de nuestra programación, pero aplaudimos que existan este tipo de actividades porque pueden ser una opción muy viable para que el niño no solamente desarrolle convivencias, sino también habilidades encaminadas al crecimiento académico”, expresó.
Segobia indicó que uno de los principales beneficios de estos programas es el fortalecimiento de áreas fundamentales como la lectoescritura y las matemáticas, materias que continúan representando retos importantes tanto en Chihuahua como en el resto del país.
Señaló que el reforzamiento de estos conocimientos durante las vacaciones puede facilitar el regreso a clases, ya que los alumnos llegan con una mayor disposición para retomar los contenidos escolares y con aprendizajes previamente fortalecidos.
“Es importante la combinación de actividades que enmarquen dentro de la lectoescritura. Para nosotros es favorable porque los niños llegan combinando estas actividades que desarrollaron en verano y para el inicio de clases están más abiertos a tratar este tipo de temáticas y, sobre todo, reforzados”, comentó.
La directora de Educación Básica reconoció que los indicadores nacionales relacionados con comprensión lectora y razonamiento matemático aún muestran áreas de oportunidad, por lo que consideró que los cursos vacacionales pueden convertirse en un complemento importante para apoyar el desempeño académico de los estudiantes.
Además, resaltó que el impacto de estas actividades no se limita al ámbito escolar, sino que también contribuye al desarrollo integral de los menores mediante dinámicas que promueven la creatividad, la socialización, el trabajo en equipo y la resolución de problemas.
“Sabemos que la lectoescritura y las matemáticas han sido un problema recurrente no solamente aquí en Chihuahua, sino a nivel nacional. Sin embargo, creemos que combinar la parte lúdica con la parte académica es demasiado favorable porque el desarrollo se vuelve integral para los niños, niñas y adolescentes”, afirmó.
Añadió que los beneficios también alcanzan el aspecto socioemocional, considerado uno de los pilares para el adecuado desarrollo de los estudiantes. Explicó que estas experiencias ayudan a fortalecer la confianza, la convivencia y la capacidad de adaptación, competencias que resultan útiles tanto dentro como fuera de las aulas.
La funcionaria señaló que si bien la educación básica —preescolar, primaria y secundaria— constituye una etapa fundamental para la formación de los estudiantes, es importante que el acompañamiento continúe durante los niveles medio superior y superior, donde los jóvenes siguen consolidando habilidades para su vida personal y profesional.
“Estos chicos no solamente aprenden la parte académica, sino que van más allá. Hay un desarrollo integral que implica la parte socioemocional, el desarrollo de habilidades e incluso aspectos relacionados con el trabajo”, puntualizó.
Ante la proximidad del periodo vacacional, la directora consideró que la participación en cursos de verano puede representar una oportunidad para que niñas, niños y adolescentes aprovechen su tiempo libre de forma positiva, mantengan hábitos de aprendizaje y fortalezcan competencias que les serán útiles en el próximo ciclo escolar y en su formación a largo plazo.