Chihuahua, Chih.- Un día como hoy pero del año pasado fue asesinado Jasiel Giovanny C.L., el niño de ocho años que fue ultimado en el Fraccionamiento Circuito Maquineo, en el sur de la ciudad. Por el crimen ya hay un sentenciado: Abraham Alejandro F.D., quien asumió su responsabilidad ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del estado en un juicio abreviado por los delitos de homicidio agravado y calificado, violencia familiar y violación.
La necropsia determinó que la causa de muerte fue insuficiencia respiratoria provocada por múltiples lesiones con arma blanca.
En un inicio fue manejada la versión de que el menor estaba en un parque bajo supervisión de su padrastro y desapareció al ir al baño. Sin embargo, la investigación de la Fiscalía de Distrito Zona Centro (FDZC) estableció que Jasiel nunca estuvo ausente del domicilio donde ocurrieron los hechos.
Tras ser detenido primero por omisión de cuidados, a Abraham Alejandro F.D. le imputaron homicidio agravado y calificado, violación y violencia familiar.
El mes pasado optó por el juicio abreviado para buscar una reducción de condena. Durante la audiencia, que duró casi cinco horas, confesó ante el Ministerio Público y después ante el juez haber cometido los tres delitos. Durante el proceso solicitó ser tratado como hombre, al ser una persona transexual, aunque su registro legal corresponde al nombre de Perla Anahí. Fue ingresado al Cereso femenil de Aquiles Serdán.
Como parte del juicio abreviado, al sentenciado le impusieron pagar un millón 394 mil pesos por reparación del daño y 17 mil 728 pesos por gastos funerarios.
El artículo 124 del Código Penal de Chihuahua establece de 30 a 60 años de prisión para el homicidio agravado y calificado, pena que aumenta cuando la víctima es menor de 18 años.
A 12 meses del crimen que conmocionó a la ciudad, el proceso penal concluyó con la aceptación de responsabilidad del agresor. La familia de Jasiel Giovanny había exigido justicia desde que conocieron los hechos.
Duelo entre su familia
Jasiel tenía ocho años. Una edad para jugar, para aprender a andar en bicicleta, para hacer preguntas interminables. La noche del 2 de julio de 2025, esa infancia fue apagada dentro de su propia casa, el lugar que debía protegerlo.
Hoy, su silla en la mesa sigue vacía, sus juguetes, guardados y su risa, convertida en recuerdo. Para su madre, hermanos y abuelos, el calendario terminó hace 365 días.
La sentencia contra su agresor cierra el proceso penal, pero no el duelo. En el Fraccionamiento Circuito Maquineo, vecinos aún colocan flores y peluches en su memoria. “Era un niño noble, siempre saludaba”, dijeron al momento de su asesinato.
Su nombre, Jasiel Giovanny, es un símbolo de una exigencia colectiva de que ningún niño más muera a manos de quienes deben cuidarlo. A un año, su ausencia pesa y su memoria obliga a no olvidar.