De la Peña comentó que no tenía una opinión particular al respecto y que le parecía un tema irrelevante y que la educación en México merecía una mucho mayor atención de la autoridad federal, que estar ocupándose de cambios de nombre.
Señaló que cómo era posible que en lugar de estarse preocupando por la educación, el bienestar de los maestros y en los propios estudiantes, se estén preocupando por la “vacilada” de cambiarle el nombre a la escuela. Da lo mismo si se llama blanco o negro.
Aseguró que esto habla de la seriedad con que la autoridad federal está tomando la educación de nuestros hijos e hijas.