Ciudad de México.- El tilcayo (Leopardus tilcayo) es una nueva especie de felino silvestre endémica de Bolivia, identificada formalmente por la ciencia en septiembre de 2026. Su descripción marcó un hito histórico para la zoología, al convertirse en la primera especie de gato silvestre descrita formalmente en más de 100 años (desde 1923). Aunque las comunidades locales de las Yungas bolivianas ya conocían su existencia y le daban ese nombre, científicamente se le confundía con otros "gatos tigre" u oncillas debido a su gran parecido físico.
Es un felino sumamente pequeño, midiendo entre 42.5 y 50.5 centímetros de longitud corporal y pesando apenas 1.3 a 1.4 kilogramos (alrededor de 3 libras), lo que lo hace ligeramente inferior al tamaño de un gato doméstico promedio.
Posee un rostro pequeño, orejas cortas y redondeadas, y bigotes largos. Su pelaje es de color marrón claro cubierto por rosetas oscuras, grandes, irregulares y mayormente abiertas.
A diferencia de otras especies del género Leopardus, el tilcayo destaca por tener un pelaje más corto, un menor contraste en su patrón dorsal y una cola relativamente más larga pero menos tupida.
Hábitat y Distribución
El tilcayo habita exclusivamente en la región de las Yungas de Bolivia, una zona montañosa de bosques húmedos ubicada en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes. Este ecosistema funciona como una zona de transición entre las altas montañas andinas y la selva amazónica.
El hallazgo se consolidó gracias a un exhaustivo estudio de ADN liderado por científicos que analizaron tanto genomas actuales como muestras de museos.
Las pruebas genéticas demostraron que el Leopardus tilcayo pertenece a un linaje genéticamente independiente que se separó de su pariente más cercano (Leopardus pardinoides) hace aproximadamente 1.4 millones de años.
El caso de "Tigrino"
Parte de la investigación cobró fuerza gracias a un individuo llamado "Tigrino", un felino que inicialmente fue criado por personas pensando que era un gato doméstico común (aunque cazaba gallinas y maullaba de forma extraña). Tras ser trasladado al refugio Senda Verde en Bolivia, fue estudiado durante cinco años por los científicos, convirtiéndose en el representante clave para describir la especie.
Debido a lo reciente de su descubrimiento, los científicos señalan que la evidencia visual y biológica aún es escasa. Todavía se desconocen aspectos fundamentales sobre su alimentación, reproducción y estado de conservación exacto, por lo que se requiere mayor investigación para protegerlo frente a amenazas como la pérdida de hábitat.