Alaska— Cuatro aviones de combate se elevaron sobre una base militar francesa y se colocaron en formación al inicio de un vuelo de 40 días que los llevará por el gélido Ártico y los trópicos sofocantes antes de terminar en un desierto.
Las aeronaves salieron de la base aérea de Istres, en el sur de Francia, el martes y recorrerán 40 mil kilómetros, cruzarán tres continentes y harán nueve escalas, trabajando con socios internacionales a lo largo de la ruta para demostrar el valor de las alianzas en un momento en que grandes potencias como China y Estados Unidos parecen decididas a actuar por su cuenta.
El ejercicio militar, llamado Pegase 26, busca proyectar poder militar y demostrar que la potencia nuclear puede defender territorios lejanos y a sus aliados, reforzando la cooperación aérea francesa con socios estratégicos, entre ellos Japón, Corea del Sur, Indonesia e India.
Planificado durante casi un año, el despliegue contará con el apoyo de tres aviones cisterna, dos aeronaves de transporte y alrededor de 300 efectivos, coordinados desde un cuartel general cerca de Lyon, en el este de Francia.

Compromiso y libertad
“En términos prácticos, volamos juntos, aterrizamos juntos, trabajamos juntos”, comentó Alice Rufo, ministra delegada de Defensa, antes que despegaran de Francia los dos Rafale monoplaza y los dos biplaza.
“Si se nos pide actuar juntos frente a una amenaza, necesitamos ser interoperables de inmediato”, añadió Rufo. “Eso no ocurre por sí solo. Hay que prepararlo, y estos ejercicios y misiones nos permiten prepararnos para ello”.
Volar hasta el otro lado del mundo también demostrará el compromiso de Francia con el derecho internacional y la libertad de navegación en lugares donde estos principios afrontan desafíos crecientes, como Oriente Medio. Los aviones volarán por la región del golfo Pérsico vía Qatar y terminarán su recorrido en Egipto.

Nuevos desafíos sobre Groenlandia
En la etapa inicial del viaje, los reactores bimotores se dirigieron a Alaska y sobrevolaron Groenlandia, donde estaba estacionado un avión de apoyo Airbus A400M capaz de aterrizar sobre hielo. El vuelo de Istres a Alaska duró casi 11 horas, y los cazas repostaron en el aire cinco veces para cubrir la enorme distancia sin detenerse.
Las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de tomar el control de Groenlandia han desestabilizado a la OTAN, dañando la confianza entre aliados que se supone deben defenderse, no atacarse, entre sí. Groenlandia es una parte autónoma de Dinamarca, país miembro de la OTAN.
El ejercicio de vuelo se realiza anualmente desde 2018, pero el comandante de Pegase 26, el general Julien Sabènè, dijo a The Associated Press que esta es “la primera vez que nos dirigimos hacia el norte, sobre Groenlandia, rumbo a Alaska”.
El ejercicio también inicia seis meses después que el presidente francés Emmanuel Macron ofreciera compartir el paraguas nuclear de Francia con sus socios europeos, a medida que crecía la preocupación por la fiabilidad de Trump en asuntos de seguridad.
Algunos Rafale pueden equiparse con misiles con ojivas nucleares, pero, para que quede claro, Pegase 26 no es un ejercicio nuclear. Los cazas no llevan armas reales, sólo armamento convencional simulado que añade peso y modifica la aerodinámica para dar un carácter más realista a las maniobras.