Los corredores energéticos más valiosos del mundo se están cerrando.

Los militantes hutíes respaldados por Irán expandieron su control en el Mar Rojo, amenazando una crítica ruta para el petróleo en el Golfo Pérsico. Ello dejó a la región con pocas alternativas, debido a que el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz -que en su día fue el principal punto de tránsito de petróleo del mundo- sigue estando considerablemente restringido y muy por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

Y las exportaciones de petróleo desde Arabia Saudí, por mucho tiempo el mayor productor en Medio Oriente, se desplomaron el mes pasado a su punto más bajo en al menos 13 años.

La Marina de Estados Unidos ha logrado mantener el flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz utilizando rutas marítimas cercanas a la costa de Omán, el lado opuesto a Irán. Pero ello ha requerido una operación extensa y peligrosa.

Para las compañías navieras, la operación -antes rutinaria- de navegar por el Estrecho se ha convertido en una empresa de alto riesgo. Al menos 23 embarcaciones fueron atacadas en las aguas cerca de Omán en julio y agosto. Desde que comenzó la guerra a finales de febrero, al menso 22 marineros han sido asesinados en Medio Oriente.

"Éstas aguas no son seguras", dijo Michelle Wiese Bockman, analista en Windward, una compañía de inteligencia marítima.

A medida que la guerra en Irán se acerca a su séptimo mes, parece estar fuera de control, señalaron los analistas. Sin una salida diplomática a la vista, el Medio Oriente, epicentro de la producción energética, está enfrentando la crisis de suministro más grave en décadas.

La Administración Trump "ha estado utilizando una variedad de herramientas con gran eficacia para mantener a raya los precios del petróleo y de la gasolina", dijo Amos Hochstein, quien fue asesor en asuntos internacionales y energéticos en la Administración Biden. Pero ahora, agregó, hay pocas opciones disponibles para el Presidente Donald Trump y su equipo. "Están atorados", apuntó.