El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, comunicó hoy que Rusia espera que se reanuden pronto las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania.

No se han celebrado conversaciones de este tipo entre Rusia y Ucrania desde febrero, pero el Presidente estadounidense, Donald Trump envió a sus negociadores a Moscú y, posteriormente, a Kiev durante el fin de semana, en un intento por reactivar el proceso.

Peskov respondió así a un comentario del Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, según el cual podría ser posible elaborar una hoja de ruta para reanudar las conversaciones y trabajar en pro de un resultado aceptable para ambas partes.

Sigue existiendo un enorme abismo entre Rusia y Ucrania sobre cómo poner fin a la guerra, que ya dura cuatro años y medio, y Kiev rechaza las exigencias de Moscú de que ceda más territorio.

Peskov afirmó que Moscú no discutirá en público ningún detalle concreto de un posible acuerdo, pero indicó que existe una "voluntad política confirmada" para reanudar las conversaciones.

"Esperamos que estas negociaciones se reanuden en un futuro próximo, y seguimos en contacto con nuestros homólogos estadounidenses", declaró, un día después de que Trump mantuviera una conversación telefónica con su par ruso, Vladimir Putin.

Por otra parte, Peskov añadió que la cuestión del intercambio de prisioneros entre Rusia y Estados Unidos es "un asunto constante en la agenda", incluso entre los dos presidentes. Señaló que Rusia liberó a un prisionero estadounidense, Robert Gilman, a petición de Trump el mes pasado.

Ambos países han intercambiado presos en varias ocasiones en los últimos años. El acuerdo más importante de este tipo tuvo lugar en agosto de 2024, cuando Rusia recuperó a ocho prisioneros retenidos en Occidente, entre ellos un miembro de su servicio de seguridad, el FSB, condenado por asesinato en Alemania.

A cambio, 16 personas fueron puestas en libertad de cárceles rusas y bielorrusas. Entre los liberados por Moscú se encontraban destacados disidentes rusos y tres ciudadanos estadounidenses, entre ellos el corresponsal de The Wall Street Journal, Evan Gershkovich.