Mientras Venezuela sigue contando a sus muertos, retirando toneladas de escombros y enfrentando el enorme reto de reconstruirse tras los devastadores terremotos del 24 de junio, una crisis paralela ha comenzado a hacerse visible: la de cientos de mascotas que quedaron heridas, huérfanas o separadas de sus familias.
En medio del desastre, voluntarios y organizaciones de rescate animal recorren las zonas afectadas para reunir a perros y gatos con sus dueños, atender a los animales lesionados y cuidar a aquellos cuyos propietarios permanecen desaparecidos o fallecieron durante la tragedia.
También buscan apoyar a familias desplazadas que, tras perder prácticamente todo, ya no cuentan con recursos para alimentar a sus animales de compañía.
"Todos estaban centrados en los rescates, pero también hay personas que lograron escapar con sus mascotas y no tienen los medios para alimentarlas".
Nieves Peña
Directora de la organización de rescate animal ''Mi Primer Rescate''.
La Guaira, el estado costero que sufrió los mayores daños por los sismos, enfrenta un panorama particularmente complicado.
La organización de ''Mi Primer Rescate'', con sede en la ciudad de Valencia, llegó a La Guaira apenas un día después de los terremotos para atender a los animales heridos, distribuir alimento para mascotas entre las familias desplazadas y establecer una red de hogares temporales mientras localizaban a los propietarios de los animales rescatados.
El impacto del desastre también alcanzó a los animales
Las secuelas de los terremotos no sólo afectan a quienes perdieron familiares o viviendas.
Las mascotas supervivientes también enfrentan consecuencias físicas y emocionales derivadas del desastre.
"Los animales sufren mucho estrés", explicó Nieves Peña, Directora de la organización.
"Los cambios climáticos y de espacio pueden debilitar su sistema inmunológico y provocar enfermedades virales".
La doctora Ludeimar Rosendo, veterinaria originaria de Barquisimeto, se trasladó como voluntaria hasta una clínica improvisada instalada en un restaurante McDonald's de La Guaira.
Desde el desastre ha atendido o practicado cirugías a alrededor de 700 animales, mientras cada día siguen llegando entre 20 y 30 nuevos pacientes.
Luna volvió a casa; Canela sigue desaparecida
Entre las historias de esperanza destaca la de Luna, una perra mestiza de pinscher de cinco años que logró sobrevivir al colapso del edificio donde vivía.
Cuando ocurrieron los terremotos, Osdalys Santana, su esposo y su hijo adolescente regresaban de su puesto de comida en la playa Los Cocos hacia su departamento, donde sus dos hijos menores permanecían junto a las mascotas familiares, Luna y Canela.
El edificio de apartamentos colapsó.
Los dos niños fueron rescatados con vida, pero nadie sabía qué había ocurrido con las dos perras.
Lo que Santana desconocía era que los equipos de rescate habían logrado sacar a Luna de entre los escombros.
Mientras ella permanecía en un hospital de Caracas acompañando a su hijo, quien sufrió una fractura en una pierna, voluntarios atendieron a la perra y posteriormente la entregaron a una familia de acogida.
Con la esperanza de encontrarla, Santana publicó fotografías de Luna en internet hasta que finalmente alguien logró identificarla.
La historia, sin embargo, aún no tiene un final completo.
La otra perra de la familia, Canela, continúa desaparecida.
"Tengo fe en que, en algún momento, la encontraré y la recuperaré", afirmó Santana.