Las labores de rescate tras el terremoto de Colombia entraron hoy en su "fase final": socorristas aceleran la búsqueda bajo los edificios caídos antes de que concluyan las primeras 72 horas consideradas cruciales para hallar sobrevivientes.

El terremoto ha dejado hasta ahora 265 muertos, unos 3 mil 500 heridos y casi 500 desaparecidos, según el más reciente balance del Presidente Abelardo de La Espriella.

Con una magnitud de 7.4, el sismo del lunes en la mañana es el más mortífero que ha sacudido Colombia en lo que va del siglo. Poblaciones del Pacífico y la turística región cafetera fueron las más afectadas.

En la ciudad de Pereira, los equipos de búsqueda se concentran en las ruinas de una panadería, bajo las cuales se cree que sobrevive un vendedor ambulante.

Periodistas constataron cuando la víctima pareció responder al llamado de los rescatistas, con dos y tres golpes que se oyeron desde el fondo de las ruinas.

"Nos dicen que podría ser él, estamos esperando emocionadas", dice emocionada su sobrina Sara Loaiza, acompañada de la madre del hombre.

Entrada la noche, los equipos de emergencia en Pereira y Cali avanzan sobre las ruinas con grúas y perros, mientras remueven pedazos de concreto con sus manos.

"Cada media hora hacemos silencio para buscar si encontramos gente con vida", dice la voluntaria Johana Sánchez en Cali.

"Se han sacado tres personas con vida, tres personas que han fallecido", luego, añadió.

El Presidente De la Espriella declaró tres días de luto y anunció la "emergencia económica", un medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto sin pasar por el Congreso, pese a su consigna de no crear más tributos.

También anunció ante la prensa la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas del sismo.

"Esta crisis (...) nos agarra en un momento difícil, en medio de una crisis fiscal", declaró de la Espriella, quien asumió el pasado 7 de agosto.

Según cifras oficiales, más de 11 mil viviendas han quedado destruidas y miles de familias quedaron sin hogar.
Muchas de ellas ya han pasado estas noches a la intemperie, ya sea porque sus casas han sufrido daños o porque temían réplicas.