La ejecución de Christa Pike, quien se convertiría en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años, aparentemente falló hoy después de que recibiera dos dosis de la inyección letal y permaneciera con vida, de acuerdo con sus abogados y testigos.
Pike, de 50 años, seguía respirando, tenía pulso y era posible escucharla roncar después de que le fueran administrados los fármacos, según una moción de emergencia presentada por su defensa ante un tribunal federal.
Sus abogados señalaron que no había perdido el conocimiento y que las cortinas de la cámara de ejecución fueron bajadas en dos ocasiones.
Posteriormente, Pike fue trasladada a un hospital, donde recibe "medidas salvavidas", según un testimonio de su defensa citado por medios estadounidenses.
"Parece que esto no salió como se suponía que debía salir", declaró el periodista de investigación John North, de la televisora WBIR, uno de los testigos de la ejecución. El reportero dijo que, cuando salió del edificio, creía que Pike probablemente seguía con vida.
El Departamento Correccional de Tennessee no confirmó de inmediato qué había ocurrido. Su portavoz, Dorinda Carter, dijo a los periodistas presentes que no podía proporcionar información sobre el procedimiento.
La ejecución había sido programada para la mañana de hoy en la prisión de máxima seguridad Riverbend, en Nashville, pero quedó suspendida aproximadamente una hora antes por una orden del Tribunal Federal de Apelaciones del Sexto Circuito.
El tribunal decidió revisar los argumentos de la defensa de Pike, que sostiene que durante su juicio no fueron presentadas ante el jurado pruebas sobre los abusos que sufrió durante su infancia y adolescencia.
Sin embargo, posteriormente la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó la ejecución al levantar la suspensión, sin explicar las razones de su decisión. Los seis jueces conservadores votaron a favor, mientras que las tres juezas progresistas, Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson, votaron en contra.
En su voto disidente, las tres magistradas señalaron que la decisión permitía al estado ejecutar a Pike antes de que fueran examinados debidamente recursos que permanecían pendientes.
El Gobernador de Tennessee, Bill Lee, también había rechazado una solicitud de clemencia, mientras que la Corte Suprema de Tennessee había negado la semana pasada otra petición para suspender la ejecución.
La Fiscalía General del estado había dicho que continuaría defendiendo el cumplimiento de la sentencia mientras se resolvía el recurso de la defensa.
El aparente fallo de la ejecución ocurre meses después de otro incidente en Tennessee.
En mayo, personal médico pasó más de una hora intentando sin éxito colocar una vía intravenosa a Tony Carruthers, también recluido en Riverbend, para administrarle una dosis letal.
El Gobernador Lee ordenó detener aquella ejecución y posteriormente le concedió a Carruthers una suspensión de un año.
Tras el aparente fallo de la ejecución, todavía no estaba claro qué procedimiento seguirían las autoridades de Tennessee ni cuál sería el futuro de la sentencia de muerte de Pike.