El nuevo Air Force One utilizado por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su viaje a Turquía esta semana no cuenta con varias de las capacidades defensivas que distinguían al anterior avión presidencial, entre ellas sistemas avanzados de protección contra misiles, informó The New York Times, citando a funcionarios familiarizados con el proceso de modernización de la aeronave.
La falta de esos sistemas en el Boeing 747-8 donado por Qatar ha despertado inquietud entre expertos y ex funcionarios militares, especialmente después de que el Servicio Secreto recomendara que Trump abandonara Turquía a bordo del antiguo Air Force One y no en la nueva aeronave.
El episodio ha renovado el debate sobre la decisión del Mandatario de acelerar la incorporación del avión catarí para sustituir temporalmente a la envejecida flota presidencial, mientras Boeing concluye la construcción de los dos nuevos Air Force One definitivos.
Según el diario, legisladores estadounidenses solicitaron explicaciones al Gobierno sobre el nivel de protección instalado en el avión y preguntaron si la revisión realizada durante el último año incorporó todas las medidas de seguridad necesarias para transportar al Presidente, al personal de la Casa Blanca, agentes del Servicio Secreto, periodistas e invitados que suelen viajar en la aeronave.
Trump impulsó personalmente que el Boeing donado entrara en servicio lo antes posible y, en diversas ocasiones, criticó al antiguo Air Force One por considerar que ya no proyectaba una imagen acorde con la Presidencia durante las giras internacionales.
La Casa Blanca evitó responder preguntas específicas sobre los sistemas defensivos del nuevo avión, aunque aseguró que la aeronave cumple con altos estándares de seguridad.
"El nuevo Air Force One es un avión de última generación equipado con protocolos de seguridad de alto nivel que garantizan la seguridad del Presidente y su personal", afirmó el Director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung.
Agregó que la Administración utiliza todos los recursos disponibles para enfrentar las amenazas contra el Mandatario.
La Fuerza Aérea también se negó a revelar detalles técnicos sobre las modificaciones realizadas al avión catarí, aunque reconoció previamente que la aeronave no incorpora todas las capacidades que normalmente posee un Air Force One.
En un comunicado emitido el 19 de junio, cuando anunció que el avión estaba listo para entrar en servicio, señaló que "no se corrió ningún riesgo en materia de seguridad, protección o comunicaciones de la misión", aunque admitió que el equipo encargado del proyecto tuvo que hacer concesiones en algunos sistemas menos utilizados para acelerar la entrega de la aeronave provisional.
Funcionarios informados sobre el proceso de modernización dijeron al New York Times que el avión no recibió el mismo paquete de contramedidas defensivas instalado en el anterior Air Force One.
Dos ex funcionarios de la Fuerza Aérea que participaron en el programa para sustituir la flota presidencial expresaron sorpresa por la decisión de utilizar la aeronave en un viaje internacional, considerando que ese tipo de desplazamientos implica mayores riesgos de seguridad.
Frank Kendall, ex secretario de la Fuerza Aérea, explicó que el tiempo disponible para acondicionar el Boeing 747-8 fue insuficiente para incorporar todas las modificaciones habituales.
"El tiempo no permitió realizar todas las modificaciones habituales del Air Force One, por lo que faltan algunos elementos de seguridad, comunicaciones y asistencia", afirmó.
Kendall agregó que el contexto regional incrementaba las preocupaciones. "Dada la situación con Irán, esto podría ser motivo de preocupación. Francamente, me sorprende ver que este avión se utilice fuera de Estados Unidos".
En el mismo sentido, Andrew P. Hunter, quien supervisó el programa Air Force One durante la administración de Joe Biden, consideró que adaptar completamente un Boeing 747 para convertirlo en avión presidencial requiere más de un año de trabajo.
Un día antes del viaje presidencial, un grupo de senadores demócratas encabezado por Christopher Murphy envió una carta a la Fuerza Aérea para solicitar información sobre las modificaciones efectuadas y cuestionar si la rapidez del proceso había comprometido la seguridad de la aeronave.
Los legisladores sostuvieron que las propias declaraciones de Trump, en las que celebró que el avión ofreciera "un nivel de lujo nunca antes visto", reflejaban que la comodidad y las preferencias personales del mandatario habían recibido prioridad frente a consideraciones de seguridad nacional.
De acuerdo con el New York Times, ex funcionarios del Pentágono señalaron que los anteriores Air Force One incorporaban sistemas de autodefensa diseñados para neutralizar misiles guiados por calor, una capacidad que también estará presente en los nuevos Boeing actualmente en construcción para integrar la flota presidencial permanente.
El diario añadió que expertos observaron que esos dispositivos, visibles bajo las alas y la cola del antiguo Air Force One, no aparecen en fotografías del Boeing donado por Qatar, lo que refuerza las dudas sobre el nivel de protección con el que opera actualmente la aeronave utilizada por Trump.
La controversia cobró mayor relevancia después de que trascendiera que el Servicio Secreto recomendó al Presidente abandonar Turquía en el antiguo Air Force One debido a las condiciones de seguridad derivadas de la cercanía con Irán.
Trump ofreció una explicación distinta y aseguró que decidió utilizar el avión anterior para que la nueva aeronave pudiera adelantarse y hacer escalas en bases militares estadounidenses, donde sería exhibida ante las tropas.
Según un ex funcionario de la Casa Blanca citado por el diario, los desacuerdos entre asesores políticos, militares y el Servicio Secreto sobre los planes de viaje presidenciales son relativamente frecuentes cuando existen riesgos para la seguridad.
Sin embargo, añadió que, en esos casos, las recomendaciones de los especialistas suelen prevalecer y se modifican los itinerarios para reducir posibles amenazas.