Como parte de las acciones binacionales para combatir el tráfico de armas, drogas y personas, en lo que va de 2026 la Guardia Nacional (GN) mexicana y la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos (USBP) suman 357 patrullajes, dentro de la llamada ‘Operación Espejo’, a lo largo de la frontera de Chihuahua, con Nuevo México y Texas.
Se trata de “realizar operaciones de patrullaje sobre la línea fronteriza, de manera replicada, por eso se llama Espejo (…) es un modelo de cooperación bilateral, en donde cada una de las fuerzas realiza sus actividades en su propio territorio, respetando obviamente la soberanía de los países; únicamente se aporta inteligencia, se aporta capacidad operativa y sobre todo coordinación”, informó el general Israel Caro Rodríguez, coordinador de la GN en el estado de Chihuahua.

Ayer, antes de realizar el primero de tres patrullajes paralelos que se llevarán a cabo entre jueves y domingo con la Patrulla Fronteriza de los Sectores de El Paso y Big Bend, Caro Rodríguez también destacó que la ‘Operación Espejo’ es una muestra de la buena relación que existe en la frontera entre las autoridades de ambos países.
“Esta actividad nos ha permitido reducir delitos de orden trasnacional, como es el tráfico de estupefacientes, el tráfico de fentanilo, el tráfico de armas ilegales que ingresan a México; también la migración ilegal y la trata de personas”, ya que si alguna de las autoridades tiene alguna sospecha o información de un delito le avisa a su contraparte y se acota el espacio para poder detener a las personas.
De acuerdo con la GN, la ‘Operación Espejo’ es el principal mecanismo y convenio de cooperación internacional entre México y Estados Unidos, y su sustento jurídico se basa en el artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual establece que “la seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios, que comprende la prevención, investigación y persecución de los delitos”.
Ayer, el recorrido comenzó a las 12:00 del mediodía, cuando las autoridades de ambos países se reunieron a un costado del museo Casa de Adobe, justo en los límites entre los estados de Chihuahua, Texas y Nuevo México, en donde representantes de ambos países conversaron sobre la estrategia binacional y la situación actual de la frontera para luego comenzar el patrullaje paralelo sobre el bordo del río Bordo/Grande.
Durante 2026, estas acciones han permitido rescatar a 15 personas migrantes, detener a dos personas por diversos delitos y asegurar materiales utilizados por grupos dedicados al tráfico de personas para cruzar a los migrantes a Estados Unidos, informó el coordinador estatal de la GN, quien destacó que la reducción en el flujo migratorio ha disminuido también la detención de personas.
Informó que los 357 recorridos de este año se han realizado a lo largo de la frontera de Chihuahua, desde Puerto Palomas de Villa hasta Ojinaga; mientras que el de ayer se llevó a cabo de la altura del museo Casa de Adobe al llamado “Puente Negro”, cerca del cruce internacional Paso del Norte, en las áreas del Centro de Ciudad Juárez y El Paso.
Este esquema de cooperación entre ambos países existe al menos desde 2022, bajo la modalidad de “patrullajes espejo”, en el área entre Ciudad Juárez y El Paso, con la finalidad de reforzar la vigilancia y presencia de las autoridades, combatir el tráfico de personas, el tráfico de drogas, el trasiego de armas y atender los fenómenos migratorios.
“En los años 2024 y 2025 dentro de la ‘Operación Frontera Norte’, la operación adquirió mayor relevancia debido al incremento de las acciones conjuntas para controlar los cruces irregulares de migrantes y combatir actividades ilícitas en el bordo del río Bravo y áreas adyacentes del muro fronterizo”, se indicó.
También se explicó que la ‘Operación Espejo’ u ‘Operativo Espejo’ no implica que las autoridades estadounidenses operen en territorio mexicano, o que autoridades mexicanas operen en territorio estadounidense, si no que las autoridades participantes patrullen en forma simultánea y coordinada cada cual en su propio territorio.
La acción incluye el intercambio de información, enlace y coordinación táctica, detección de cruces irregulares, localización de traficantes de personas, vigilancia de infraestructura fronteriza y atención de incidentes de seguridad en la línea divisoria.
Mientras que del lado de Estados Unidos la USBP encabeza los patrullajes, apoyados a veces por la Guardia Nacional de Texas o el Ejército de Estados Unidos; del lado mexicano han participado la Guardia Nacional, el Instituto Nacional de Migración (INM), el Ejército, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua y la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Juárez.
Los patrullajes se desarrollan principalmente en el desierto entre San Jerónimo y Santa Teresa, el sector de Anapra, las áreas adyacentes al muro fronterizo y las áreas del bordo del río Bravo/Grande, de los cruces internacionales Jerónimo-Santa Teresa, Paso del Norte, Córdova- Américas y Zaragoza-Ysleta.
La GN informó que la Ley de Migración, en su artículo 20, establece las obligaciones del Instituto Nacional de Migración (INM), entre ellas: vigilar la entrada y salida de personas del territorio nacional, revisar documentación migratoria, resolver sobre la internación, estancia y salida de extranjeros y ejecutar procedimientos de retorno asistido y deportación en los casos previstos por la ley. Sin embargo, esta vez no participó personal de INM.
Sobre la relación de dicho artículo con la GN, indicó que “en una operación coordinada, la Guardia Nacional no sustituye al INM en la facultades migratorias, su participación se sustenta principalmente en la seguridad pública y en apoyo a las autoridades migratorias, mientras que las determinaciones sobre la situación migratoria corresponden al INM conforme la Ley de Migración”.

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